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18 agosto, 2008

En estas semanas, he publicado una serie de noticias de diferentes medios y publicaciones, sin importar el sentido o trasfondo político de las mismas. Esta página tiene como objetivo informar y poner un granito de arena para conseguir que marruecos y el Sáhara Occidental acaben en su sitio. marruecos como un país feudal y tercermundista y el Sáhara Occidental como estado independiente, algo que merece.

marruecos es un país feudal. Su rey, al que yo prefiero llamar sultán, es uno de los hombres más ricos del mundo, y sin duda, el más rico de su país. Cuando llegó al trono, se autodenominó “rey de los pobres”, pero ha demostrado ser más el rey de los ricos. marruecos, país que conozco, es un territorio de enormes contrastes. Por un lado hay una tímida apertura en cuanto a la libertad de prensa. Por otro se secuestran publicaciones, se persigue a corresponsales extranjeros y nacionales y se practica una clara censura.

Por otro lado también se ha intentado mejorar en el tema de los derechos humanos. Se sigue apaleando, secuestrando, persiguiento y asesinando saharauis por el hecho de no estar a favor de la ocupación de su territorio. También se disuelven a golpes manifestaciones o reivindicaciones de los mismos marroquíes.

Los avances se prometen, se fingen, pero nunca llegan. Sirven para engañar a los amigos como Francia o EEUU, a quienes realmente no les interesan los derechos humanos. Lo que les interesa es sacar tajada, ganar con el robo y expolio que marruecos hace de las riquezas saharauis. Y es que aunque marruecos intente hacer ver al Sáhara Occidental como un trozo de desierto, realmente están allí para robar lo que no es suyo. Por desgracia, lo que roban no llega al pueblo, se lo mete el sultán al bolsillo.

Para todos los miles y miles de personas que estamos a favor del pueblo saharaui en su justa lucha, tenemos que presionar al gobierno español para que deje de “bajarse los pantalones” ante marruecos. Dejemos de comprar productos marroquíes (código de barras 611) y de viajar a marruecos. El dinero que ingresa marruecos con los productos que vende en España o las divisas que sacan por turismo, las dedican a mantener una ocupación ilegal, un ejército desplegado y para financiar la tortura y genocidio del pueblo saharaui.

Que quien viaje a marruecos, a pesar de los peligros que tiene el aumento del terrorismo y de la radicalización por la pobreza (no olvidemos los atentados de Madrid y Casablanca y las pasadas redadas en Casablanca), que tenga en cuenta para qué destina el sultán de marruecos ese dinero: para practicar tortura, violaciones, genocidio, detenciones ilegales, financiar la guerra … Que quien viaje a marruecos, sea consciente que gracias a su dinero puede morir gente.

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TORTURAS CONTRA ESTUDIANTES EN MARRUECOS

18 agosto, 2008

LA TORTURA VUELVE A LAS AULAS MARROQUIES

“Nos llevaron a otra sala, atados y con los ojos vendados, y empezaron de nuevo a hacernos las mismas preguntas mientras no paraban de darnos puñetazos y porrazos en la cara, la boca, las piernas…Después me condujeron a un sótano, donde me dejaron desnuda. Cada vez que uno de ellos entraba, me amenazaba con violarme. Así durante cuatro días. Todo ese tiempo estuvimos con los ojos vendados y sin comer”.

Zahra Boudkour tiene 21 años y éste es parte del relato que hizo de los días que siguieron a su detención por haber participado en unas manifestaciones universitarias. Su hermana Ghalia ha hecho llegar a Público este testimonio.

Hasta el 15 de mayo, cuando fue detenida y encarcelada en la prisión de Boulamharez, Zahra estudiaba segundo curso de Derecho de la Universidad Caddi Ayyad de Marrakech.

Ahora se ha convertido en un símbolo de la lucha estudiantil en Marruecos. Desde hace 42 días mantiene, junto con los 17 compañeros encarcelados por el mismo motivo que ella, una huelga de hambre que hace ya temer por sus vidas. Zahra sufre una anemia severa y desnutrición aguda.

En Marruecos se les conoce como el Grupo de Zahra, pues la estudiante de Derecho es la única chica y se ha convertido en el rostro visible de estos jóvenes. Todos ellos pertenecen a una corriente comunista revolucionaria del sindicato Unión Nacional de Estudiantes Marroquíes (UNEM).

Según Ghalia Boudkour, este compromiso es precisamente la causa de que, entre los más de 300 estudiantes detenidos tras las manifestaciones, Zahra fuera retenida y encarcelada, en lugar de ser liberada horas después como la mayoría de los jóvenes.

“El régimen marroquí la retuvo porque es una militante muy activa en el seno de la UNEM”, explica Ghalia, que subraya la “popularidad” de esta chica “conocida por su amabilidad con las masas populares y los pobres”.

Pero los acontecimientos que han llevado al Grupo de Zahra a la huelga de hambre empezaron el 25 de abril. Ese día, una veintena de estudiantes sufrió una intoxicación alimentaria en un restaurante de la ciudad universitaria de Marrakech.

Este hecho en apariencia banal terminó de colmar el vaso del hastío de unos universitarios que viven en unas condiciones que en muchas ocasiones se acercan a la pura miseria. Para demostrar su solidaridad con los afectados, varios miles de jóvenes se dirigieron al hospital Ibn Toufail de la ciudad, donde los enfermos estaban ingresados.

Unas reivindicaciones modestas

La marcha terminó mal. Como es casi una norma cuando se trata de las fuerzas de seguridad marroquíes, una intervención policial desproporcionada prende fuego a la mecha y se inicia una auténtica batalla campal.

Los jóvenes, cercados en la ciudad universitaria, se defienden a pedradas. Treinta son detenidos y después liberados.

Para festejar la libertad de sus compañeros, los universitarios, siguiendo el llamamiento de la corriente estudiantil a la que pertenecen Zahra y sus compañeros, deciden hacer valer sus reivindicaciones.

La mayoría son bastante modestas. Pedían, por ejemplo, que las misérrimas becas que cobran del Estado se incrementaran hasta alcanzar los 1.500 dirhams (131 euros) o el transporte gratis para los más humildes.

Unas peticiones que el rector de la Universidad, Ahmed Marzak, describió después en una rueda de prensa, de la que informó la revista Le Reporter, como “carentes de realismo”.

El 14 de mayo, entre 1.000 y 2.000 estudiantes marchan hacia el rectorado con la idea de iniciar un diálogo con los responsables del centro.

Pero la fuerzas de seguridad marroquíes llegan y esta vez lo hacen con refuerzos. Lo que era una marcha pacífica se convierte así en una nueva y desigual batalla.

Según Omar Arbib, de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), citado en el portal rue89, “más de 300 estudiantes fueron heridos por la policía; cuarenta de gravedad. Algunos resultaron heridos por el enfrentamiento con los policías; otros fueron torturados en las comisarías”.

La versión de las autoridades marroquíes es muy diferente. En la rueda de prensa en la que resumió la situación, el rector acusó a los estudiantes de vandalismo e incluso de haber puesto en peligro la vida de algunos policías.

A guisa de prueba, sólo enseñó unas fotos de cuchillos y cócteles molotov, supuestamente utilizados por los alumnos.

Ahora, el Grupo de Zahra sigue con la huelga de hambre con la que sólo piden que se mejoren las terribles condiciones que padecen en la prisión.

Samira Kinani, de la AMDH, explica por teléfono a Público que su asociación reclama la liberación inmediata de estos jóvenes, pues les consideran presos políticos. Sus testimonios revelan que la tortura no es sólo un infausto recuerdo en la universidad marroquí.

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TORTURAS CONTRA LOS INMIGRANTES EN MARRUECOS

18 agosto, 2008

Rechazados y apaleados

Domingo, 17-08-08
CARMEN ECHARRI
CEUTA. La Asociación Unificada de Guardias Civiles -AUGC- está preparando un informe para denunciar los malos tratos que estarían llevando a cabo las fuerzas de seguridad marroquíes que realizan servicio en las playas sobre los inmigrantes que son retornados por los agentes españoles hacia los puntos de los que parten, en las zonas de Benzú y Tarajal. Este informe, que ahora se encuentra en fase de elaboración, será trasladado al Parlamento Europeo, a grupos parlamentarios, al Defensor del Pueblo Español y al Andaluz.
Los malos tratos se producen cuando los efectivos españoles retornan hacia Marruecos a aquellos subsaharianos que, prácticamente a diario, intentan llegar a nado hasta las bahías de la ciudad autónoma. En el momento en que la Policía marroquí destacada en la playa se hace cargo de estos inmigrantes rechazados por España, se producen las agresiones físicas en estas calas, que van desde «los puñetazos hasta auténticas palizas», aseveran fuentes de la AUGC.
Testigos directos
La asociación pretende, con su denuncia, frenar lo que está pasando, ya que la situación está generando un profundo malestar entre la plantilla del Servicio Marítimo de Ceuta y fuerzas que realizan servicio en la frontera, que desde sus puntos de trabajo observan perfectamente estas agresiones y se convierten en testigos directos de estas prácticas.
En el informe se están haciendo constar testimonios de agentes de estas plantillas (Marítimo y perímetro fronterizo) que figuran con una clave y en la que describen las situaciones que se registran, prácticamente a diario, en las playas marroquíes.
Los inmigrantes que son maltratados son los mismos que pagan a las mafias para poder salir de esas mismas playas del norte marroquí sin problemas, es decir, sin toparse con el veto de una vigilancia que supuestamente debería ejercerse en el litoral alauí. «Los mismos que supuestamente cobran para dejar salir a los inmigrantes a nado y en embarcaciones son los que luego les golpean cuando son retornados hacia sus playas», denuncia la asociación.
«Ya ni es noticia»
Y es que casi todas las noches se producen salidas de inmigrantes que, enfundados en trajes de neopreno, con aletas y chalecos salvavidas, parten de las playas marroquíes en dirección hacia la ciudad autónoma, bien en solitario o bien en grupo. La pasada semana lo intentaron varios, algo de lo que ya ni hablan los medios de comunicación. «Lo que se repite todos los días parece que no es noticia», lamenta la asociación.
De acuerdo con el protocolo ordenado por el Instituto Armado y avalado por la Delegación, son los propios agentes del Servicio Marítimo los que deben estimar si los inmigrantes que detectan en su intento de entrada se encuentran en malas condiciones físicas.
Estimada esta valoración, ellos son los que deciden si los suben a la embarcación para trasladarlos al hospital o los rechazan instándoles a volver por el camino seguido hacia las playas marroquíes de las que partieron. Es allí, en esas playas, en donde se producen los malos tratos sobre los que ahora se posiciona la AUGC. Lo hacen porque estas situaciones generan malestar incluso psíquico entre los guardias.
«La administración está trasladando el problema a los propios guardias civiles. Sobre ellos recae el decidir si los trasladan al hospital o los rechazan. Esta valoración correspondería a un médico no a nosotros que somos meros guardias. La administración prefiere mirar hacia otro lado y descargar el problema en los propios agentes en vez de adoptar ellos una decisión».