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TANGER, NIDO DE TERRORISTAS. QUIEN VIAJE A MARRUECOS, QUE SEPA BIEN LO QUE HACE

19 agosto, 2008

Moncef ben Massaud, de 21 años, residente en el barrio tetuaní de Jamae Mezuak, estudiaba informática en un centro cerca de Tánger. A finales de julio pasado desapareció, a mediados de agosto llamó a su padre desde Siria y en el otoño se inmoló en Baquba, al norte de Bagdad, haciendo estallar la bomba que llevaba adosada. El cotejo del ADN del kamikaze en Irak y de sus familiares en Tetuán no deja lugar a dudas sobre la identidad del suicida.

 

Entre el 9% y el 25% de los muertos en Irak son magrebíes. Muchos cruzan por la península Ibérica

El Grupo Salafista de Predicación y Combate se llama ahora Al Qaeda del Magreb Islámico

Tetuán, antigua capital del protectorado español, fue la cantera de los asesinos del 11-M. Ahora lo es de Irak

Como en otros tiempos, el Ejército argelino, cerca, bombardea y ametralla supuestos santuarios terroristas

Antes de extender sus tentáculos por el Magreb, los salafistas se aventuraron por la zona del Sahel

Los salafistas reclutan a gente en Marruecos y Túnez, les entrenan y les envían a Europa a cometer atentados.

 

Como Ben Massaud hubo otros 30 tetuaníes, algunos casados y con hijos, que en 2006 partieron hacia Irak, según el ministro de Interior de Marruecos, Chakib Benmussa. Otras fuentes elevan la cifra hasta 40 en una ciudad de 300.000 habitantes a tan sólo 30 kilómetros de Ceuta.

Tres años después del 11-M, Tetuán, la antigua capital del protectorado español, sigue exportando aspirantes a terroristas. Antes lo hizo a Madrid, donde la mayoría de los que colocaron explosivos en los trenes y de los suicidas del piso de Leganés eran originarios de esa ciudad. Ahora lo hace a Irak -entre el 9% y el 25% de los extranjeros que allí mueren son magrebíes, según diversas estimaciones-, pero en su largo viaje, los jóvenes tetuaníes cruzan la península Ibérica con documentación falsa.

Y si los chavales que rezan en la mezquita tetuaní de Dawa Tablig, donde oró en su día Jamal Ahmidan, El Chino, principal ejecutor del 11-M, no perpetran atentados en su propio país, es porque no logran introducir armas y explosivos. El último que pasó al ataque, un joven barbudo vestido a lo talibán y asiduo de ese templo, lo hizo la semana pasada con una espada que clavó a un policía que custodiaba el Consulado de España en Tetuán. Aunque no suelen trascender, incidentes como éste son corrientes en Marruecos.

Cuando en enero el Ministerio del Interior anunció en Rabat el desmantelamiento de la red, compuesta por unas 90 personas, que enviaba a jóvenes tetuaníes a Irak, precisó que estaba vinculada al Grupo Salafista de Predicación y Combate (GSPC) de Argelia, ahora rebautizado Al Qaeda del Magreb Islámico.

Desde que Casablanca quedó ensangrentada por una serie de explosiones, en mayo de 2003, Marruecos siempre apunta a organizaciones radicales islamistas extranjeras como instigadoras de los atentados que padece. Hasta ahora no aportaba pruebas, pero desde finales de año son los terroristas quienes le dan la razón.

Hace hoy seis meses que la nebulosa terrorista dio un salto cualitativo en el Magreb. Coincidiendo con el quinto aniversario del 11-S, el GSPC se proclamó “vasallo del león del islam” (Osama Bin Laden), y el egipcio Ayman al Zawahiri, número dos de Al Qaeda, les dio la bienvenida en un vídeo en el que les encomienda que se conviertan en “un hueso atravesado en la garganta de los cruzados norteamericanos y franceses”.

Cuatro meses después de la sumisión, Bin Laden autorizó a los salafistas argelinos a denominarse Al Qaeda del Magreb Islámico “para ilustrar la autenticidad del vínculo entre los muyahidin en Argelia y sus hermanos de Al Qaeda”, según explicó el comunicado anunciando el cambio de nombre.

Por fin estaba al alcance de Abu Musab Abdulwadud, el líder del salafismo argelino, hacer realidad su sueño de convertirse en el equivalente en el Magreb de lo que fue Abu Mussab al Zarkawi en Irak hasta su muerte, en junio de 2006.

Abdulwadud, quien sustituyó en 2004 a Nabil Sahraui, abatido por el Ejército, es el tercer jefe de un grupo terrorista que nació a mediados de los noventa, cuando Argelia estaba sumida en una guerra civil no declarada con los islamistas. Se cobró 200.000 vidas. Los salafistas argelinos se escindieron entonces de los Grupos Islámicos Armados, hoy día erradicados, porque reprobaban las matanzas indiscriminadas de civiles.

El GSPC no había sido eliminado, pero andaba algo mermado cuando, a finales de 2005, el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, puso en marcha su Carta por la Paz y la Reconciliación, con la que pretendía dar una salida a los terroristas aún activos y enterrar la “década negra” de los noventa. Pero un año después, el terrorismo resurge con fuerza en Argelia.

En noviembre, los salafistas argelinos lograron introducirse de nuevo en la periferia de Argel colocando dos coches bomba ante comisarías. Al mes siguiente golpearon en la capital, por primera vez en años, con un ataque, en un barrio atestado de policías, contra un autobús que transportaba a trabajadores de una filial de la empresa norteamericana Halliburton.

El mes pasado demostraron una asombrosa capacidad de sincronización al hacer estallar, casi simultáneamente, siete coches bomba ante otras tantas comisarías y cuarteles de la Gendarmería en Cabilia.

El pasado fin de semana, la violencia alcanzó su cénit cuando sendos atentados, de nuevo en Cabilia y en Ain Denfla, causaron 11 víctimas mortales, entre ellas, siete gendarmes y un técnico ruso. En lo que va de año, los muertos rondan los setenta, según cálculos oficiosos.

La intensidad de la furia terrorista dista mucho aún de la de los años noventa, pero recuerda a veces algunos de sus tintes más siniestros. A principios de febrero estalló una bomba artesanal en el campo de fútbol de Baghlia, en la provincia de Boumerdes, cuando se jugaba un partido. Milagrosamente, sólo causó daños materiales en los vestuarios.

“El GSPC va a por la muchedumbre”, tituló indignado el diario Le Soir d’Algérie. Si las bombas del estadio existieron de verdad, replicaron los salafistas en un comunicado, fueron colocadas por las fuerzas de seguridad argelinas “esclavas de los cruzados” (occidentales). Con ese “juego sucio” tratan de desprestigiar a los muyahidin, concluía. Resucita de nuevo el cruce de acusaciones sobre quién intenta matar a quién.

Como en los viejos tiempos, el Ejército responde a los ataques cercando una zona, por ejemplo, el enorme bosque de Takhukht o el monte Tirurda, en Cabilia, y los helicópteros de combate la bombardean y ametrallan durante horas, cuentan los lugareños, para acabar con los terroristas allí escondidos. Entre 600 y 800 siguen aún, supuestamente, en pie de guerra.

Pese a estas ofensivas militares, las autoridades argelinas restan importancia a la ola de violencia. “Poner una bomba es de lo más fácil”, sostenía hace dos semanas el ministro de Interior, Nuredin Yazid Zerhuni. “Estos atentados demuestran las dificultades de los grupos terroristas que intentan decirnos que siguen estando ahí”, insistía.

No es ésa la opinión de los responsables norteamericanos. “El GSPC se ha convertido en una organización terrorista regional que recluta y opera a lo largo y ancho del Magreb e incluso más allá, en dirección a Europa”, afirmó el embajador de EE UU en Argel, Henry A. Crumpton, ante una comisión del Senado. “En cierta medida, es desalentador para la labor de inteligencia y plantea un desafío estratégico”, añadió.

Crumpton hizo esta declaración en marzo, mucho antes de que se convirtiera en la rama magrebí de Al Qaeda. “Ahora, su nueva apelación le otorga prestigio y autoridad” en el mundillo radical, señala Mohamed Darif, profesor de la Universidad de Mohamedia (Marruecos). “Ese nombre funcionará como un imán para atraer a los aspirantes a muyahidin”, asegura.

“Sabemos, a partir de algunos casos en los que estamos trabajando, que la tarea del GSPC consiste ahora en reclutar a gente en Marruecos y Túnez, entrenarles y devolverles a sus países de origen o a Europa para perpetrar ataques”, declaró el juez antiterrorista francés, Jean-Louis Bruguière, al diario The New York Times. Sus palabras quedaron corroboradas en Navidad. Al menos seis de los catorce terroristas que murieron entonces en un enfrentamiento con el Ejército en los suburbios de Túnez habían sido entrenados por sus correligionarios de Argelia, por cuya frontera entraron.

Aunque indirecta, ésa fue la primera incursión conocida de los salafistas argelinos en Túnez. En Marruecos no han actuado por ahora, pero mantenían relaciones con numerosas células desmanteladas, según Interior. Para que quedase claro su carácter panmagrebí, la rama argelina de Al Qaeda acaba de incorporar a un marroquí, un tangerino apodado Abu al Bara, a su órgano directivo, compuesto por 16 miembros.

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MARRUECOS COLONIALISTA

19 agosto, 2008

Sáhara y el enviado especial de la ONU Peter Van Walsum

Escrito por Miguel Ángel Díaz Palarea lunes, 18 de agosto de 2008 Miguel Ángel Díaz Palarea.

– MARRUECOS SE MERIENDA EL SÁHARA CONTRA LA LEGALIDAD INTERNACIONAL Y TRAMA HACER LO MISMO CON NUESTRAS ISLAS CANARIAS Cuando veas las barbas del vecino quemar pon las tuyas a remojar. Creo que los canarios debemos aprender de la historia del Magreb. Me temo que el Estado Español, como ha demostrado históricamente, en una situación crítica para Canarias nos vendería “por un puñado de dólares” a sus cuates en África: Al Comendador de los Creyentes, Mohamed VI. El diplomático holandés enviado de Naciones Unidas para el Sáhara el pro marroquí Peter Van Walsum, en una entrevista concedida al periódico El País, el 8 de agosto, demostraba que trabaja para Marruecos, Marruecos, Marruecos y si algo sobra, también, para Marruecos; dejaba claro al mundo mundial que era el zorro de Rabat metido a cuidar las gallinas del corral del Sáhara Occidental. De casta la viene al galgo, ya en enero de 2006, no se cortaba un pelo para afirmar: “La independencia del Sáhara Occidental no es un objetivo razonable”, pero previamente como para lavarse la conciencia: “El Polisario tiene la legalidad internacional de su lado; ahora bien, el Consejo de Seguridad no está dispuesto a ejercer sus poderes, en función del Capítulo VII de la Carta de la ONU, y a imponerla”; es decir que la ONU pasará de hacer cumplir este precepto que prevé el uso de la fuerza en caso de quebrantamiento de la paz o acto de agresión. A EE.UU., con el trío de las Azores, de Aznar de nuestros dolores, no le hizo falta el consentimiento del Consejo de Seguridad para merendarse a Irak con cientos de miles de asesinados. Más claro, agua. Yo me pregunto: ¿por qué Mohamed Abdelaziz, Secretario General del Polisario tardó tanto en pedir su dimisión? ¿Acaso creyó en pajaritos preñados? o ¿No le quedó otro remedio que aguantarlo? Cuando se está jugando la independencia de su pueblo, de los que mal viven unos 160.000 como refugiados en los campamentos de Tinduf, en el suroeste de Argelia y, cuando Marruecos con el beneplácito francés, controla las tres cuartas partes del antiguo Sáhara “Español”. Hay que precisar que los ocupantes del Sáhara Occidental en su mayoría no son originarios de aquel territorio por los enredos de Rabat. Según el periódico El País, “menos del 20 % de los habitantes son saharauis”, el resto vaya usted a saber. El infiltrado agente de marroquí, Peter Van Walsum, es el vivo ejemplo de un cínico colonialista, a la vieja usanza de cómo los imperios jugando con sus peones en África, hacen y deshacen a su antojo. En su entrevista en El País primero afirma que por Las Resoluciones del La ONU “El Polisario tiene la legalidad internacional de su lado”, para cambiar de tercio al justificar el fracaso de las últimas negociaciones y querer que los saharauis pasen a ser súbditos del sátrapa marroquí. Aquellos encuentros se reiniciaron hace un año entre saharauis y marroquíes en Manhasset, un suburbio de Nueva York, y, como pintaban las cosas: “siniestro total”. Justifica la postura de Rabat con lindezas de este estilo: “El empeño del Polisario en la plena independencia ahonda el bloqueo y perpetúa el status quo” “La independencia no es un objetivo razonable”. El objetivo de mi mandato como enviado por el Secretario de la ONU Ban Ki-Moon: “no consiste en establecer cuál de las partes tiene mejores argumentos, sino en explorar con ellas cuál es la mejor manera de superar el impasse”. Luego da una de cal y otra de arena, primero reconoce: “Marruecos debe asumir la total responsabilidad de que el referéndum sea irrealista e irrealizable” y manifiesta que la imposibilidad se encuentra en que, como manifestó ante el pro marroquí Senado Francés: “Las reticencias de Marruecos pueden estar relacionadas con la sensación que de esta consulta emanaría una mayoría favorable a la independencia” y para terminar de “cagarla” –perdonen pero es la palabra que mejor define su puesta- los saharauis deben bajarse los pantalones y negociar “una autonomía para las provincias marroquíes del sur”. Habría que buscar razones y soluciones: el estado colonialista Español que creó el problema debe ser responsable con su antigua colonia y volcarse en la independencia de El Sáhara Occidental sin paños calientes con una monarquía medieval que no respeta los derechos humanos, las resoluciones de la ONU, ni acata los dictámenes de la Corte Internacional. Hagamos algo de historia: 1.- Hassan II, padre de Mohamed VI -monarquía con tintes divinos-, en octubre de 1975, lanzó la Marcha Verde contra las fronteras de la colonia española, aprovechando la enfermedad del viejo dictador Franco y la debilidad del régimen fascista que daba la cabeceada. 2.- En febrero de 1976 el Estado Español abandona su antigua colonia; en teoría no entregaba el territorio a Marruecos, prueba de ellos es que el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y, a un tiempo, inició una guerra contra los intereses expansionista de Rabat. 3.- El Frente Polisario en agosto de 1988 firma con Marruecos el “Plan de Paz con la ONU”, sometiéndose los problemas de soberanía a la voluntad popular a través de un Referéndum democrático. Ingenuos los que creyeron que Marruecos iba a cumplir su compromiso. 4.- En el año 1991 Felipe González/PSOE firma con Marruecos el “Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación” que, al día de hoy, nuestro ministro de Asuntos Exteriores califica de “colchón de intereses”. Yo les pregunto: ¿De quién, mis cuates? 5.- En agosto de 2003 El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba el “Plan Baker”, que plantea unas elecciones con un censo favorable a Marruecos. El referéndum debía celebrarse a los cinco años. Rabat no tenía muy claro, según su infiltrado Peter Van Walsum, que lo ganara y en consecuencia se negó a cumplir la palabra dada. 6.- Los nuevos colonizadores se salen con la suya y logran, con la anuencia de Francia, la dimisión en junio de 2004 de James Baker y el rey de Marruecos, ya Mohamed VI, da un apretón más a la tuerca , rechaza el referéndum y ofrece cínicamente “una solución política definitiva” en plazo de cinco años. No se dan cuenta de que el tiempo corre en beneficio del ladrón, que por las buenas, nunca devuelve lo robado; sencillamente pretenden, a través de juegos de artificios, mantener el “statu quo”, como dice Peter Van Walsum y arrepollinarse en el territorio usurpado. Como era de esperar las negociaciones entre las partes implicadas fueron “cantos de cisne”; ya en marzo de 2008 fracasaba la cuarta ronda de negociaciones entre el Polisario y Marruecos; en junio de 2008, como no podía ser de otra forma, el Polisario se ve obligado a rechazar al enviado del Consejo de seguridad de la ONU, el ya mencionado pro marroquí Peter Van Walsum que de forma incomprensible llega a decir la perogrullada “El Consejo de Seguridad debe respetar la legalidad internacional, pero también tener en cuenta la realidad política sobre el terreno que está en manos de Marruecos” y concluye, el zorro metido a cuidar gallinas, que “Treinta años de argumentos legales de peso del Polisario no produjeron resultado alguno”; hay que preguntarse el motivo de por qué ni la legalidad internacional, ni los dictámenes del Tribunal Internacional de Justicia, que en 1975 señaló que el conflicto del Sáhara Occidental es una cuestión de descolonización que debe ser resuelta mediante un Referéndum, no se cumplen en sus justos términos. Peter van Walsum se pregunta: ¿Qué salidas le quedan al Polisario? O tragarse la mandanga y pasar a ser vasallos del monarca marroquí o acudir de nuevo a las armas y el desvergonzado holandés –que no errante- da la respuesta: “Basándose en la historia del conflicto la vuelta a las armas del Polisario no desembocaría en un Sáhara independiente” Hay que tener cara dura. Un pobre desgraciado como yo se pregunta y ¿España, antigua potencia colonial, qué coño hace para restablecer la legalidad internacional? Y mi respuesta es “Nada de nada”, es ilustrativa la salida de Peter van Walsum, cuando habla de que España, aunque lo diga con la boca chica: “Recomienda negociar tomando en consideración la realidad política, el control del territorio por Rabat” Por desgracia esta es la política que siguen destacados pesoistas en las islas canarias, donde destaca por su pro marroquismo Jerónimo Saavedra que no se esconde para decirlo y otros muchos que, hipócritas, sí se ocultan; pero el Polisario tiene otros muchos enemigos incluso en el terreno Independentista/soberanista canario donde, algunas barrigas agradecidas, han sido atrapadas por el lado oscuro de la fuerza: “Rabat” y, se cuentan, asimismo, entre los enemigos de la Independencia y soberanía del Sáhara Occidental determinados directores de periódicos y ex directores, cuyos nombres todos pueden saber, pues el pájaro se conoce por su cagada que son más marroquíes que el Comendador de los Creyentes que les llena el buche. Y termino como empecé, queridos cuates canarios: “Cuando veas las barbas del vecino quemar por las tuyas a remojar”