Archive for 1/07/09

h1

LA CARCEL NEGRA DE EL AAIUN

1 julio, 2009
Escrito por José M. Balbuena Castellano   
martes, 30 de junio de 2009

José M. Balbuena Castellano.-

Días pasados escuché el impresionante testimonio de dos patriotas saharauis, detenidos en el territorio ocupado por Marruecos. Intervinieron en la emisora tinerfeña Radio San Borondón, acompañados por Hamdi Manzour, representante del Polisario en Canarias que servía de intérprete.

Los dos sufrieron las consecuencias de la brutalidad y la represión de la policía de la monarquía alauita. Uno de ellos fue detenido por primera vez cuando era estudiante en un instituto. Llegaron policías de paisano, lo esposaron, le vendaron los ojos, y allí, delante de sus compañeros, empezaron a golpearle. Luego, sin comunicarle nada a los familiares del muchacho, lo encerraron en la famosa Cárcel Negra de El Aaiún, donde lo maltrataban y vejaban a diario. Posteriormente, lo condujeron a una cárcel  militar de Rabat. Un juez, sin permitirle que actuara ningún abogado defensor, le condenó a 20 años de cárcel. Gracias a las instancias de Amnistía Internacional y otras organizaciones defensoras de los derechos humanos y de la autodeterminación del Sahara, pudo ser liberado. Más tarde fue detenido de nuevo y esta vez la condena que le impusieron fue de diez años de prisión que empezó a cumplir en la mencionada cárcel de la capital saharaui. A estos presos se les acusa de agitadores, de rebelarse contra la monarquía alauita. Pero ellos no son terroristas de Al-Qaeda, ni de ningún otro signo. Solamente se consideran patriotas saharauis que desean tener su propia nación, sin injerencias de nadie. Hace unos días, Mohamed Cherkaoui, sociólogo marroquí, profesor en la Sorbona y asesor de la ONU, abogó en Las Palmas  por la autonomía de este territorio o su integración en el reino magrebí  y afirma que un Sahara independiente sería un vasallo de Argelia, y un peligro para esta zona. Así mismo dijo que si hubiera petróleo en el Sahara “no habría ya salida alguna al conflicto”.

La otra persona que ofreció su testimonio en la citada emisora, también fue detenida dos veces. En la primera ocasión, no lo encontraron en su casa, y entonces anunció la policía marroquí que si no se entregaba se llevarían en su lugar a su padre, una persona muy mayor. No tuvo más remedio que comparecer ante la policía, que lo sometió después a malos tratos y vejaciones.

Como es habitual en la justicia marroquí, ambos prisioneros, aparte de las torturas y humillaciones, fueron  encerrados con presos comunes. En las cáceles marroquíes existen muchos presos políticos, tanto saharauis como de Marruecos.

Contaron (y esto lo sabemos también por otros testimonios)  que cuando la gente, de forma pacífica, se manifiesta en la calle para exigir el derecho de autodeterminación de su pueblo, es detenida, sin distinción alguna:  personas mayores, jóvenes, niños o mujeres. Se les “da un repaso”, para que les sirva de escarmiento. Pero estas medidas represivas no arredran a los saharauis que viven en el territorio ocupado, sino todo lo contrario. Les da más fuerza para continuar en la lucha. La idea de la monarquía marroquí es genocida (exactamente igual que lo que hacen en los israelíes en Cisjordania y Gaza)  maltratarlos para que se vayan de su patria, perseguirlos, encerrarlos, destruirlos porque son un obstaculizan sus proyectos expansionistas.

Los saharauis, tanto de Tinduf, del territorio ocupado o del exilio, valoran y agradecen el apoyo que reciben del pueblo canario y de una buena parte del pueblo español, y de otros lugares del mundo. Pero no llegan a entender la doble moral de la misma España, y de otros países de la comunidad europea, a los que Marruecos  incluso humilla, imponiéndoles tratados de pesca en unas aguas que nadie reconoce que sean de ese país. Hemos visto hace unos días el caso del pesquero de Arguineguín que fue detenido y llevado a la antigua Villa Cisneros, esgrimiendo unos argumentos que son muy discutibles. Solamente fue liberado cuando el armador pagó 24.000 euros de multa. Sabiendo la corrupción existente en Marruecos (y lo afirmo por experiencias personales en ese país) sabe Dios a manos de quien ha ido a parar esa notable cantidad.

España es el país que colonizó el Sahara y luego realizó una pésima descolonización.. Sigue siendo la responsable  de encabezar ese proceso,  pero no ha ido a defender en ningún foro internacional el derecho de los saharauis a la autodeterminación y a poseer una nación independiente. Es más, muchos políticos españoles y personas interesadas en mantener negocios en Marruecos, consideran que el Sahara forma parte de la corona marroquí, aunque no sea cierto. Lo cierto es que en este “impasse”, Marruecos se aprovecha de la situación y saca su beneficio, aunque parte de su pueblo tenga que emigrar para poder sobrevivir.

Fuente original: http://www.sanborondon.info/content/view/14835/1/

h1

SIDI IFNI, DONDE MURIO LA MEMORIA

1 julio, 2009

Disminuir tamaño del textoAumentar tamaño del texto

Ifni, donde murió la memoria Ifni, donde murió la memoria
LUIS DE VEGA | SIDI IFNI (MARRUECOS)
28-6-2009 14:45:40

 

«¿Dura mucho esto de la independencia?», le preguntó hace poco un guineano al embajador español en Malabo. Los habitantes de Sidi Ifni sufren un problema de identidad similar 40 años después de que la provincia española número 51 pasara a Marruecos.

«Soy ifneño, medio español medio marroquí», afirma con su acento gallego Mohamed El Mansuri (1950), conocido como Hamudi, marino formado en Alicante y secretario general de la Asocación Amigos de Ifni, que lucha para mantener los vínculos.

Los españoles, gracias al Tratado de Tetuán de 1860, desembarcaron en Sidi Ifni en 1934 y sobrevivieron entre 1957 y 1958 a una guerra con entre 200 y 300 muertos. Finalmente Franco y el Rey Hasán II firmaron el 4 de enero de 1969 un Tratado de retrocesión y este martes 30 de junio se cumplen 40 años de la salida definitiva.

Hoy, Sidi Ifni es un avispero subdesarrollado lejos de Rabat. La ciudad fue escenario en junio de 2008 de los más graves disturbios desde que fue devuelta. «¡Hijos de España!», llegaban a gritar los militares marroquíes que los reprimían a porrazos, cuentan varios jóvenes.

Reivindicaciones locales

Uno de los cabecillas de la revuelta fue Ibrahim Sballil, presidente del Centro Marroquí de Derechos Humanos (CMDH), que acaba de salir de prisión. «Estamos marginados y empobrecidos por la centralización del poder en Rabat». «Fuimos abandonados por los españoles y pedimos que España haga algo porque formamos parte de su historia», añade. Exigen un centro cultural en uno de los edificios que la ex metrópoli guarda, que se compense a las viudas de los excombatientes y que los descendientes de aquellos españoles de origen tengan la nacionalidad.

El Tratado de 1969 les dio un plazo de tres meses para que normalizaran su nacionalidad española. Hamidu se altera. «No pudimos pedirla porque estábamos bajo la dictadura de Franco y Hasán».

Ese tratado «es ilegal», insiste Jordi Rojo, abogado del Colegio de Cataluña que ha seguido una quincena de casos de Ifni. «Alguien nacido como español en territorio español lo es para siempre a todos los efectos». «¿Cómo se le da ese plazo de tres meses a personas que en muchos casos eran menores de edad?», se pregunta. «España no quiere problemas con Marruecos» y los expedientes «son denegados por motivos políticos».

La Ley de la Memoria Histórica abrió además en 2008 nuevas esperanzas para obtener la nacionalidad española. «Apenas me han llegado cuatro o cinco casos que están siendo estudiados», afirma José Pintor, cónsul español en Agadir. En cualquier caso, «la interpretación que se está haciendo de esta ley es muy restrictiva», opina Aurelia Álvarez, especialista de la Universidad de León.

Varios de los entrevistados recuerdan que cuando en 1969 empezaron a cambiar de documentos, las autoridades del reino alauí les iban reclamando los españoles. «Muchos se encuentran todavía en la comisaría y uno de los agentes los devuelve ahora a sus propietarios o las familias (que los reclaman para tratar de nacionalizarse españoles) a cambio de dinero», denuncia Mohamed Amazouz, del secretariado local de Sidi Ifni.

Muchos otros lograron sin embargo guardar a buen recaudo cartillas militares, DNI, partidas de nacimiento y hasta las notas del colegio. Fátima El Malek (1941), viuda e hija de militares del Grupo de Tiradores de Ifni del Ejército español, agarra esos papeles como si fueran su vida. Su padre llegó a participar en la Guerra Civil. Muestra las cartas que ha enviado a los Reyes de España, pero en las respuestas que le niegan derecho a paga o pensión.

Arbía Bent Reduan recibe al periodista sola en una covacha, paralítica y tirada en el suelo de una habitación inmunda. Su marido, fallecido en 1972, era policía en la época española, pero ella no recibe tampoco paga. Al rato aparece el único hijo que vive con ella. «Nací en 1952 con los españoles, pero me quedé en la trampa de Ifni. No soy árabe. Mire el santo que llevo al cuello», dice Yamaa en español enseñando una cruz como muestra de que reniega de ser marroquí y musulmán.

Frente a estas viudas, hay algunos ex combatientes que sí son compensados por la Pagaduría del Ministerio de Defensa. Salem Mohamed Embarc recibe 577 euros al mes y Mohamed Ramain Farachi, 566 al mes. Ambos se consideran bien correspondidos.

Numerosas personas llegan hasta el periodista cuando se enteran de que está recopilando información. Le cuentan su caso y traen numerosa documentación y la correspondencia que intercambian con autoridades españolas.

No es prioridad para Madrid

España guarda en Sidi Ifni algunas posesiones. Destaca la antigua Pagaduría, en la plaza de España -que nadie reconoce como plaza Hasán II-, casi en ruinas y con el águila del escudo preconstitucional aún erguida en la fachada. A una decena de metros, la antigua iglesia, ya sin la cruz, es hoy sede de los juzgados.

Atender las reivindicaciones locales para que alguno de esos edificios acoja a corto plazo un centro cultural para que se evite la muerte de la lengua y cultura españolas no está entre los planes del Gobierno de Madrid.

La cooperación española, volcada en el norte del reino alauí, tampoco alcanza a los ifneños. «La locomotora para que lleguen proyectos está en marcha» explica Vicente Sellés, responsable de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en Marruecos. En Ifni esperan ese tren, pero no hay vías.

Fuente original: http://www.abc.es/hemeroteca/historico-28-06-2009/abc/Nacional/ifni-donde-murio-la-memoria_922088110840.html