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ESTADOS UNIDOS – MARRUECOS: EL FRIO DISTANCIAMIENTO

25 julio, 2009

JORGE LUIS RODRÍGUEZ GONZÁLEZ

EE.UU.-Marruecos: ¿un frío distanciamiento?  
   
  Una vez que Washington comenzó a hablar sobre el arranque de su Comando Militar para África (AFRICOM) y el establecimiento de este programa en ese continente, muchas sospechas apuntaban a que las posibles sedes serían Marruecos y Liberia, por sus históricos lazos con la potencia americana, o cualquier otro estado petrolero teniendo en cuenta que el verdadero móvil de esta iniciativa es la hegemonía estadounidense en la explotación de los recursos naturales africanos, principalmente el denominado “oro negro” y el gas.

Muchos medios hablaron incluso de una base militar que construía Estados Unidos en la localidad costera de Tan Tan —muy cerca de la frontera con el Sahara Occidental y frente al archipiélago canario—, con una dimensión de mil hectáreas. El lugar se mostraba como uno de los favoritos por su posición privilegiada para Washington —un puerto en el Atlántico para el abastecimiento por vía marítima y un aeropuerto desde el cual desplegar sus tropas.

Una vez que algunos gobiernos africanos y organismos regionales se negaron a que AFRICOM se alojara en sus países, Marruecos aprovechó para mostrar su beneplácito a ese plan militar norteamericano disfrazado de humanitarismo y colaboración en materia de seguridad.

Pero, al parecer Estados Unidos cambió de decisión y ya no se muestra interesado en establecer allí su sede de AFRICOM, pues el precio político que tendría que pagar es demasiado alto. A cambio de brindar su suelo para el cuartel del Pentágono, Marruecos pidió a la potencia norteamericana que apoye su proyecto de autonomía sobre el Sahara Occidental, ilegalmente ocupado por el reino marroquí desde que España dejó esa colonia en 1975.

Y BARACK OBAMA NO ESTÁ DISPUESTO A CEDER

…algo que de seguro hubiese hecho John McCain —defensor de las políticas guerreristas de Bush y comprometido con el rey Mohamed VI— si hubiese llegado a la Casa Blanca. Obama ha abogado por la solución del conflicto teniendo en cuenta la legalidad internacional y el papel de Naciones Unidas en el mismo, y eso no gusta al rey, que durante ocho años contó con el apoyo de Bush a sus políticas anexionistas.

Durante la época de Bush, Rabat logró que Estados Unidos apoyara su ocupación ilegal del territorio saharaui, pues a cambió prestó el suelo marroquí para albergar cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), además de repetir como papagayo que el estado saharaui en manos del Polisario —movimiento de liberación saharaui y representante de ese pueblo ante la ONU— se convertiría en nido de terroristas islamistas, que tanto molestan a Washington.

Primero en 2003, Bush apoyó el plan Baker II —diseñado por el entonces enviado del secretario general de Naciones Unidas y ex secretario de Estado de EE.UU., James Baker—, que establecía un período de autonomía del Sahara Occidental dentro de Marruecos de entre cuatro y cinco años, tras el cual se celebraría un Referéndum de Autodeterminación, en el que el pueblo saharaui decidiría si seguir anexada a Marruecos o ser un país independiente.

Desde entonces, el Frente Polisario ha respetado ese plan, además del firmado con el país agresor en 1991 para poner alto al fuego. Sin embargo, Marruecos, temeroso de perder las dos terceras partes que ocupa del Sahara y la más importante de ese país económicamente—, ha hecho caso omiso a ese acuerdo y no ha mostrado una voluntad política en la resolución del conflicto que solo puede culminar con la independencia saharaui.

Pero luego, el mismo Bush que apoyó el Plan Baker II, se echó para atrás en 2007 con su apoyo la propuesta en torno a la autonomía del Sahara bajo el dominio de Marruecos. Al parecer, ese fue el precio de los centros ilegales de detención.

Ahora, al juzgar por los hechos, parece ser que Obama comienza a alejarse un poco de la posición adoptada por su antecesor, o al menos intenta reivindicar el protagonismo de la ONU en la solución de ese conflicto sin tener que presionar.

En una carta que hizo llegar a Mohamed VI en respuesta a la felicitación que le enviara el rey absolutista con motivo de la fiesta nacional de Estados Unidos —el 4 de julio—, Obama no mencionó la última oferta marroquí referente a la autonomía para la antigua colonia española bajo el control marroquí.

Antes, en abril, en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU, la embajadora estadounidense, Susan Rice, tampoco habló del tema.

Así, el movimiento independentista saharaui ha alimentado esperanzas de que finalmente EE.UU. muestre interés por encontrar una salida a la explotación del pueblo de esa nación africana, mientras el reino marroquí no anda muy contento por la omisión de Obama.

Al pisar suelo marroquí, el actual enviado personal de Naciones Unidas para el Sahara Occidental, Christopher Ross —nombrado el pasado de enero y sustituto del diplomático holandés Peter van Walsum, un adepto de las soluciones marroquíes— no fue recibido por el monarca aludiendo que se encontraba en Oujda, en el este de Marruecos. Tampoco el primer ministro, Abbas el Fassi, dio atención al diplomático de la ONU.

Para finales de julio debe celebrarse en Viena (Austria), bajo la mediación de Ross, un encuentro entre dos representantes del Frente Polisario y Marruecos, con el objetivo de destrabar el dialogo entre ambas partes en conflicto y llegar a una solución pacífica y negociada del drama saharaui.

Aunque Marruecos parece seguir atrincherado en su posición colonizadora. El titular de Exteriores, Taieb Fassi-Fihri, así lo ha dejado claro cuando dijo que ese encuentro será una nueva oportunidad para que Rabat explique su proyecto autonómico.

Mientras, si Obama llega a desmarcarse sin jugueteos de la política marroquí respecto al Sahara Occidental, las relaciones entre Washington y ese reino pueden enfriarse luego de tantos años de cooperación hasta en los asuntos más sucios. Y si realmente el Pentágono valoró la posibilidad de encontrar allí la sede de su AFRICOM, el asunto se pudiera complicar, al negarle a su socio marroquí lo que más desea: la anexión y el saqueo del pueblo saharaui.

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