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MOHAMED6 SE GASTA EL DINERO QUE ROBA EN LOS CASINOS

4 noviembre, 2009

Mohamed VI invierte su dinero en casinos

 

La noticia de que el rey Mohamed VI ha invertido decenas de millones de dólares en un complejo turístico en Macao, primer paraíso asiático de los casinos, ha sacudido la opinión pública marroquí. El Comendador de los Creyentes, tal como se considera el joven soberano respecto a sus súbditos, ha colocado un cuantioso capital en los juegos de azar, prohibidos rigurosamente por la doctrina islámica. La corte alauita busca afanosamente un chivo expiatorio a quien cargar culpas para salir del paso.

 «El rey Mohamed VI forma parte de un grupo de inversores víctimas de una infructuosa inversión en Macao». Bajo este título la agencia de prensa francesa AFP, lanzaba el martes 27 de octubre, la noticia. Le seguía el detalle del escabroso asunto. Haciéndose eco del periódico de Hong Kong, South China Morning Post, la agencia gala informaba de que los inversores, que habían puesto su confianza capitalística en el manager chino David Chow, buscaban a toda costa ser indemnizados, a partir del momento en que las promesas del hombre de negocios de sacar a bolsa el Fisherman’s Wharf, complejo turístico de alto standing en Macao cuya principal atracción es el juego de casinos, se había venido abajo. La sociedad SIGER (acrónimo invertido de Regis, rey en latín), que gestiona el patrimonio personal del Rey y de la Familia Real alauita, sólo pretendía recuperar el capital de varias decenas de millones de dólares puesto en manos de Chow.

En efecto, Mohamed VI y el multimillonario británico David Ross, cofundador de Carphone Warehouse, grupo de telefonía británico, habían adquirido en la banca Merrill Lynch un lote de acciones de Macau Legend, por valor de 400 millones de dólares.

Sin embargo, un mal nunca viene sólo. Al infructuoso negocio, se le añadió súbitamente el escándalo de la noticia divulgada por la AFP. Los medios de comunicación afines al Palacio Real tuvieron que reaccionar rápidamente para contrarrestar el nefasto efecto mediático. La sociedad SIGER emitió un comunicado en el que anunciaba que «el proyecto (en el que había invertido la fabulosa suma) tenía además de su parque de juegos y los correspondientes hoteles, un sector dedicado al juego de azar. Lo que es contrario a la ética del inversor marroquí», es decir del Rey. Por tal razón, siempre según Regis, se procedió a retirar el capital invertido en el proyecto. Pero como pasados los meses no se llevó a cabo dicho retiro, Regis alude al hecho de que «esperaba que la sociedad (Fisherman’s Wharf) entrase en Bolsa, y entonces vender sus acciones». Una explicación rocambolesca que no ha convencido a la opinión pública. Tanto más que Macao (7.500 millones de dólares de entradas en divisas por juego en 2007) es conocido en el mundo, no por sus parques de atracciones familiares, ni por sus playas, ni por su naturaleza exuberante, sino por ser el primer paraíso mundial del juego, por delante de Las Vegas (7.000 millones de dólares de divisas por juego en 2007). En 2001 fue liberalizado el juego en Macao, que además de paraíso fiscal se ha convertido en la principal plaza de apuestas de toda Asia, en la que confluyen las grandes empresas del juego.

Para intentar tapar el escándalo, algunos medios de prensa afines al Palacio Real marroquí, insinúan que detrás de la filtración de la noticia se ocultaría una manipulación, que el semanario Maroc Hebdo atribuye a «los adversarios tradicionales del nuevo régimen marroquí». Y para no dejar en la ambigüedad la acusación, se dice que estos adversarios pueden estar «dentro de la familia o fuera de ella». Curiosamente, «dentro de la familia», la única persona a la que se le ha atribuido la intención de «hacer volver al país diez años atrás» es el primo del rey, el príncipe Mulay Hicham. La insinuación del semanario no deja lugar a dudas: el príncipe, auténtico Maquiavelo, pretende ensombrecer la imagen del Rey aireando un asunto «puramente capitalístico».

Sin embargo, los alabanceros de la inversión real en casinos, olvidan de mencionar que Mulay Hicham sigue esperando el visto bueno del Rey para realizar una inversión en Marruecos de ciento cincuenta millones de dólares en su primera fase, y construir una nueva ciudad cercana a la capital Rabat, con todas las prestaciones y comodidades modernas, capaz de albergar 80 mil habitantes. El proyecto, que permitiría la creación de miles de puestos de trabajo, sigue esperando desde hace más de dos años, que el Palacio dé su visto bueno.

Fuente original: http://www.elimparcial.es/mundo/mohamed-vi-invierte-su-dinero-en-casinos-51019.html

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