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TENSION ENTRE MARRUECOS Y NORUEGA

15 febrero, 2010
 

 

Un caso de custodia en un matrimonio mixto terminó con militares y diplomáticos noruegos organizando una operación clandestina «de rescate»

El secuestro de dos niños abre una crisis entre Rabat y Oslo

MADRID- Tensión entre Marruecos y Noruega. Cuantos más detalles se esclarecen del «caso Skah», mayor es la indignación de Rabat que esta semana ha llegado a exigir a Oslo que «las personas implicadas respondan de sus actos ante la justicia».
Khalid Skah es un importante atleta marroquí que, entre otras victorias, logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona corriendo los 10.000 metros lisos. Sin embargo, el deportista ha saltado a las portadas de los diarios de ambos países por un complicado asunto familiar en el que se ha llegado a implicar a personal de la Embajada noruega e incluso a dos militares. Skah, destrozado, cuenta a LA RAZÓN cómo se siente: «Estoy muy triste. Han secuestrado a mis hijos, se los han llevado de un país a otro, sin respetar la ley internacional. Es un crimen terrible».
Skah se casó con Anne Cecilie Hopstock en 1992. Tuvieron dos hijos, Selma, que nació en 1993, y Tayik, en 1996. En 2006, se instalaron en Marruecos. Al año, Hopstock vuelve a Noruega, donde pide el divorcio. Se lo conceden en 2008. Noruega le otorga la custodia de ambos a ella y Marruecos hace lo mismo con su nacional.
La noche del 18 de julio de 2009, entraron en el domicilio de Skah y se llevaron a sus hijos a la Embajada de Noruega en Rabat. Al día siguiente, los condujeron hasta el norte de Marruecos, donde los esperaban, en un yate, dos militares nórdicos que estaban «de vacaciones». El medallista reconoce que «no sólo pusieron la vida de dos menores en peligro (es un viaje muy duro); también tuvieron que falsificar papeles y se tomaron a la ligera la Convención de Viena». «El personal diplomático y militar noruego han ayudado a esta mujer a secuestrar a mis hijos». Skah se emociona y recuerda que no era la primera vez que lo intentaban. En una ocasión hasta entraron dentro del colegio. «Recurrir a métodos mafiosos…  Así no se hacen las cosas», sentencia.
Por su parte, el Ministerio de Defensa noruego aseguró a este periódico que «los dos militares están, en estos momentos, sujetos a una investigación interna». Desde la oficina en Oslo confirman que «los dos oficiales estaban de vacaciones –pero no en el país norteafricano– cuando les pidieron que colaboraran. Conocían al hombre que cooperaba con la madre y valoraron su participación como una manera de ayudar a un viejo amigo». Defensa da más detalles: «Se enteraron, tomaron un avión hasta España y asistieron en la navegación del yate que se utilizó desde la Península a Marruecos y viceversa».
«La participación de nuestro personal es inaceptable, a pesar de que no les pagaron y la ayuda tuviera lugar en su tiempo libre», aseguran desde el ministerio noruego. Skah reconoce que está contento de que por lo menos empiecen a dar muestras de su responsabilidad, aunque para el deportista no es suficiente. «Estoy muy disgustado. Le hablo a usted como padre y también como la víctima de un grave error del Gobierno de Noruega». Al preguntarle por cómo se puede resolver este caso, Skah lo tiene claro: «La única solución es que los traigan de vuelta a Marruecos. Después, ambos países pueden negociar, buscar un acuerdo y comprometerse a que sea llevado a cabo».
El atleta, que también tiene nacionalidad noruega, no ha podido hablar con sus hijos desde entonces. «Me gustaría que Noruega me ayudara más. Escribí al Ministerio de Exteriores y hasta el 29 de enero no me contestaron».
De hecho, desde la respuesta, el tema ha vuelto a saltar a las portadas de ambos países. Por un lado, el Ministerio de Exteriores marroquí emite comunicados diarios en los que exige que Noruega admita su responsabilidad. Algo que ha aprovechado la oposición en Oslo para criticar al Gobierno por saltarse leyes diplomáticas internacionales. Mientras Hopstock dice que «los niños escaparon sólos», Skah se defiende de los medios nórdicos, que le tachan de «monstruo» y «loco», y asegura –aunque le tiemble la voz mientras lo dice– que será «fuerte pase lo que pase».

Una familia rota
Barcelona ’92: Khalid Skah y Anne Cecilie Hopstock se conocen en 1991. Skah gana el oro en 10.000 m lisos. Al mes siguiente, se casan.
1993-1996: El matrimonio tuvo dos hijos: Selma, que ahora tiene 17 años y Tarik, que va a cumplir 14.
2006: divorcio y custodia: Tras instalarse en Marruecos, la pareja se separó. Hopstock vuelve a Noruega, pide la custodia de sus hijos y denuncia a Khalid. Cada país se la otorga a su ciudadano.
verano 2009: La madre organiza un plan para recuperarlos. Los menores pasan la noche del 18 de julio en la Embajada noruega y vuelven con Hopstock.

Fuente original: http://www.larazon.es/noticia/4851-el-secuestro-de-dos-ninos-abre-una-crisis-entre-rabat-y-oslo

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