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MARRUECOS SE LLEVA LAS AYUDAS ESPAÑOLAS, A PESAR DE SUS PROVOCACIONES

17 agosto, 2010

Marruecos es el primer beneficiario de la ayuda andaluza, con 8,8 millones

Marruecos volverá a ser este año el primer beneficiario de la cooperación exterior andaluza ya que el Plan Anual de la Cooperación Andaluza 2010, recientemente aprobado, prevé un desembolso de 8,8 millones de euros.

Según esta información, a la que ha tenido acceso Efe, la cooperación exterior andaluza sumará este año 112,05 millones de euros de los que la mayor parte, 86,1 millones, se destina a actuaciones para favorecer el desarrollo en los 23 países considerados prioritarios.

Marruecos aparece como el principal beneficiario de estas ayudas, ya que se le han destinado consignado 8,8 de los 86,1 millones consignados para este capítulo.

El país norteafricano supera a países hispanoamericanos que han sido tradicionales receptores de la ayuda exterior andaluza, como Perú y Nicaragua, que recibirán este año 6,3 millones de euros, cada uno, o Guatemala y Ecuador, con 5,4 y 5,2 millones, respectivamente.

La ayuda exterior de la Junta de Andalucía a Marruecos para 2010 duplica casi la que percibirá el siguiente país africano más beneficiado, que es Mali, con 5,3 millones, según publica hoy el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA).

Fuente original: http://www.adn.es/politica/20100817/NWS-0586-Marruecos-beneficiario-millones-andaluza-primer.html

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EL PP HABLA DE «MAXIMA TENSION» EN MELILLA

17 agosto, 2010

El PP habla de «máxima tensión» en Melilla

El vicesecretario de comunicación, Esteban González Pons, ha defendido su visita a la ciudad autónoma diciendo que «cuando el Gobierno hace dejación de funciones es legítimo que la oposición tome la iniciativa»

El vicesecretario de comunicación del PP, Esteban González Pons, ha defendido su visita a Melilla en medio del «conflicto fronterizo» con Marruecos diciendo que «cuando el Gobierno hace dejación de funciones es legítimo que la oposición tome la iniciativa». Ha hablado de la «máxima tensión» que se vive en la frontera y que hace que sea muy fácil que se produzca un conflicto, ha exigido a Rubalcaba que visite la ciudad autónoma antes de su visita a Rabat el próximo lunes 23, ha dicho que el PP volverá «cuantas veces sea necesario» y ha acusado al ministro del Interior y a la titular de Igualdad, Bibiana Aído, de no defender a las mujeres policía. El PSOE ha contestado acusando a la oposición de «echar más leña al fuego» y a González Pons de ser «casi un agitador profesional», en un comunicado del secretario de ciudades y política municipal del partido, Antonio Hernando, quien asegura que la visita del dirigente popular no resuelve los problemas y es «perjudicial» para los intereses de España. Por su parte, el Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Ceuta, presidido por Juan Vivas, del PP, ha reiterado hoy su total «apoyo y respaldo» a «todas las acciones emprendidas y a todo lo realizado por el Gobierno de la Nación, el Ministerio de Asuntos Exteriores, la vía diplomática y el Rey» ante Marruecos.

Nadie entiende bien lo que ocurre estos días en Melilla. Los residentes, especialmente los periodistas, repiten una y otra vez que no está pasando nada más grave que los incidentes que, desde hace años, se producen en la frontera entre la ciudad autónoma y Marruecos, y algunos de ellos se sorprenden de la atención mediática que está despertando en los medios nacionales. Pero sí ha habido cuestiones nuevas en esta crisis, que no tienen tanto que ver con los problemas de la frontera (aunque también) sino con la actitud del Gobierno marroquí, emitiendo cinco quejas a España sobre supuestas agresiones racistas de la Policía nacional y la Guardia Civil, que nadie acaba de entender muy bien a qué intenciones obedecen, y la llamada del Rey Juan Carlos a Mohamed VI para mediar en el conflicto. El problema se ha agudizado, además, con las intolerables burlas y vejaciones de activistas marroquíes a las mujeres policía. Así, hay en estos momentos dos cuestiones entremezcladas: una crisis diplomática con Marruecos nueva e incidentes en una frontera muy complicada que llevan años arrastrándose.

El PP ha empezado a hacer una fuerte oposición al Gobierno a través de este conflicto. González Pons viajó ayer a Melilla para reunirse con el presidente de la ciudad autónoma, Juan José Imbroda, y con los sindicatos policiales y de la Guardia Civil. En la rueda de prensa celebrada esta mañana, ha mezclado las dos cosas, la crisis diplomática con el problema fronterizo.

Por un lado ha pedido al Ejecutivo español que haga gestiones diplomáticas «precisas» -«sin prisa pero que las haga»- para recuperar la «tierra de nadie» entre las fronteras española y marroquí que de hecho controla a sus anchas la policía marroquí, cuyos agentes dejan actuar sin problema a los activistas. Este problema, real en estos momentos porque los activistas aprovechan ese espacio para colocar los carteles insultando a las mujeres, no es nuevo. La policía marroquí lleva años controlando ese lugar, y lo hizo también durante los Gobiernos del PP sin que nadie le pusiera remedio. Ocurría antes y ocurre después de la remodelación de las fronteras que se llevó a cabo en 2008. El PP lo sabe, y por eso González Pons ha sido cauto esta mañana con este tema. «La zona neutra no se pierde de la noche a la mañana», ha dicho. «No atribuimos a nadie la responsabilidad de la pérdida pero exigimos al Gobierno que lo recupere».

La recuperación de la tierra de nadie permitiría que incidentes como los fotomontajes contra las mujeres policía no se produjeran frente a las agentes, pero no serviría para evitar las vejaciones machistas que las policías denuncian sufrir últimamente. Para ello, según los sindicatos policiales, solo serviría mejorar las condiciones materiales y personales con las que trabajan en la frontera y que podrían evitar la «máxima tensión» de esa frontera que todos admiten y de la que también ha hablado Esteban González Pons, que ha pedido que se atiendan las demandas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Pero, una vez más, las deficientes condiciones laborales de los funcionarios en una frontera por la que pasan unas 40.000 personas (30.000 personas por Beni Enzar y unas 9.000 por el Barrio Chino,- y en este caso cada una de ellas la cruza varias veces porque se dedican al transporte de mercancías de contrabando de Melilla a Marruecos-) son históricas, y ni los Gobiernos socialistas ni los populares se han preocupado mucho por el asunto.

González Pons se ha referido también a la crisis con Marruecos. «Nuestras relaciones deben ser amistosas y esperamos que sean fraternas», pero instó al Gobierno a que haga todo lo posible para que Marruecos «ponga orden en su lado de la frontera», y lo acusó de no acudir en el auxilio de las mujeres policía «por razones diplomáticas». También pidió a Bibiana Aído y a Miguel Ángel Moratinos que suspendan sus vacaciones.

Las intenciones de Marruecos son una incógnita en una crisis extremadamente opaca. La semana pasada parecía que el conflicto estaba desactivado después del anuncio de la visita del ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, a Rabat. En ese momento, los líderes de las protestas se dividieron -aparentemente- y mientras algunos de ellos aseguraban que congelarían los boicots hasta ver el resultado de las reuniones entre miembros del Gobierno español y el marroquí, solo uno, Mounaib Chaouki, anunció que seguiría adelante. Parecía un intento del reino de Marruecos de mostrar una cierta independencia de la sociedad civil que se apagaría en unos días, dado que, por otro lado, el Gobierno marroquí había cesado sus quejas contra España y guardado silencio desde el anuncio de la visita de Rubalcaba.

Pero lo que sucedió fue justo lo contrario. En lugar de que uno de los activistas abandonara sus reivindicaciones y sus insultos y provocaciones contra las mujeres policía de Melilla, los otros volvieron a sumarse a las protestas alegando que «a lo mejor» todo había sido «una estrategia», según dijo Chaouki en una rueda de prensa el domingo en la «tierra de nadie» de la frontera entre España y Marruecos, junto al control policial español. Ahora amenazan con iniciar esta noche una serie de acciones que podrían impedir la entrada de mercancías en la ciudad durante cuatro días (o más) con la evidente connivencia de la policía marroquí, que les deja actuar libremente tanto en la «tierra de nadie» como en su propia frontera. Lo que pretende el país vecino es un misterio, pero, si Marruecos no lo frena, la semana se presenta complicada en la ciudad autónoma.

De fondo quedará, cuando este episodio se resuelva, una frontera masificada y tercermundista con problemas muy reales que bien harían en prestarle una atención pausada los Gobiernos y oposiciones actuales y futuros.

Fuente original: http://www.elpais.com/articulo/espana/PP/habla/maxima/tension/Melilla/elpepuesp/20100817elpepunac_10/Tes