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UN GRUPO DE PARADOS SE PRENDE FUEGO EN MARRUECOS

24 enero, 2012

‘O me das trabajo o me suicido’

Uno de los parados que se quemó en Rabat. | Afp

Uno de los parados que se quemó en Rabat. | Afp

  • Un grupo de 120 personas intenta quemarse a lo bonzo para reclamar empleo

“Si el Estado no cumple su promesa de darnos un empleo, intentaremos prendernos fuego de nuevo”. Al otro lado del teléfono lanza esta amenaza Lahcer Barrami, uno de los 120 marroquíes que intentaron terminar con su vida este viernes en Benguerir, en el sur del país y una de las zonas más pobres de Marruecos.

Este suceso tiene lugar después de que el miércoles pasado se quemaron otros tres parados agobiados por el desempleo y la falta de oportunidades

Reclaman un puesto de trabajo en el monopolio estatal de fosfatos OCP en el que estuvieron contratados hasta 2009 a través de una filial que cerró dejándoles en la calle. “En total despidieron a 146 personas que trabajamos en esta empresa varios años”, continúa Barrami. Desde entonces, se manifiestan en su ciudad para ser reintegrados en la OCP.

Este viernes, un grupo de 120 compañeros se dirigió hacia la cantera de fosfatos con cargas explosivas y la intención de suicidarse. “Nos han prometido en varias ocasiones que nos darán una solución, pero ya no nos creemos nada”, sigue al tiempo que explica que 1.400 marroquíes con el mismo problema en Khouribga (Marruecos) y Boucraa (Sáhara Occidental) sí que han conseguido que se les haga un nuevo contrato. “Queremos el mismo trato”, dice Barrami.

“Si la Gendarmería (Cuerpo similar a la Guardia Civil) no llega a intervenir, nos explotamos; estábamos decididos», explica. La intervención de las fuerzas del orden marroquí dejó tras de sí cinco heridos.

“La reacción de los agentes fue muy agresiva”, en palabras de Khalid Mishbah, representante en Benguerir de la combativa Asociación Marroquí de Derechos Humanos (Amdh). “La OCP firmó un protocolo para dar trabajo a esta gente, pero sigue en el aire, y los obreros están ya cansados de esperar”.

Según Barrami, con el empleo en la OCP ganaban un salario de unos 2.300 dirhams al mes (poco más de 200 euros), “con los que alimentábamos a nuestras familias”.

Este grupo empezó a manifestarse en 2009, pero recrudecieron sus protestas tras la formación del Movimiento opositor del 20 de Febrero, que desde principios de 2011 reclama en el país mayores cuotas de democracia, la erradicación de la corrupción y una monarquía parlamentaria. Y tras cuyas reivindicaciones, se reformó la Carta Magna como ordenó el monarca Mohamed VI aumentando las prerrogativas del Ejecutivo y el Parlamento marroquí.

«El 21 de febrero del año pasado hicimos una sentada de 40 días frente a la dirección de la OCP en Benguerir, y tratamos de hacer a principios de este mes una marcha hasta el Palacio Real de Marraquech», cuenta Barrami. El rey es el principal accionista privado de la economía nacional.

El economista Mehdi Lahlu califica de “dramática” la situación de los desempleados en Marruecos. “No tienen ni cobertura social por estar en paro».

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