Posts Tagged ‘ACNUR’

h1

LOS SAHARAUIS BUSCAN SER APÁTRIDAS EN ESPAÑA

26 mayo, 2017

Las solicitudes se han disparado en los últimos años y en 2015 se ha marcado un récord de resoluciones positivas tras una sentencia favorable que ha abierto la puerta al reconocimiento del estatuto a esta población.

Brahim Chagaf es un cineasta de 29 años que ha dirigido una película con 100 euros de presupuesto. Pero esta no es la única peculiaridad que lo caracteriza: es un apátrida. Como él, otros cientos de saharauis han conseguido oficialmente este estatuto en España en los últimos años.

“Si nuestra historia no se ha escrito, que por lo menos se pueda ver”, dice Brahim, quien no quiere dedicarse al cine solo por vocación. Quiere hacer visible la causa de su pueblo, que lleva más de 40 años dividido entre los territorios ocupados por Marruecos y los campamentos de refugiados de Argelia. “Sin identidad se acaba por dejar de existir”, afirma sentado en la cama de su cuarto en uno de los colegios mayores de la zona universitaria de Madrid, donde llegó hace un año para estudiar cine. En un viaje anterior a la península había solicitado el reconocimiento del estatuto de apátrida, un trámite cuyas peticiones se han multiplicado por 30 entre 2006 y 2015.
“Este repunte se dio porque se ganó un procedimiento judicial que reconocía en determinados casos el estatuto de apátrida a la población saharauis”, explica Anna Figueres, abogada en la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado (CCAR), entidad española miembro de la Red Europea de Apatridia (European Network of Statelessness, en inglés). De las 34 solicitudes presentadas en 2006 se pasó a las 1.151 en 2015, la casi totalidad de ellas presentadas por saharauis, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Interior. Ese mismo año, más de 1.000 peticiones se resolvieron de manera favorable, la cifra más alta registrada y tres veces superior a la de 2014. 
UNA PERSONA SE CONSIDERA APÁTRIDA CUANDO NINGÚN PAÍS LE RECONOCE COMO SU CIUDADANO

En el mundo hay al menos 10 millones de apátridas, según ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, una cifra que se corresponde a un cuarto de la población española. Una persona se considera apátrida, según la normativa internacional, cuando ningún país le reconoce como su ciudadano. En el caso de los saharauis sí existe un Estado que les otorga un DNI y un pasaporte. Pero este Estado, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), solo está reconocida por algunos países de África, Latinoamérica y Medio Oriente.
“Fue muy duro tomar la decisión de pedir el estatuto”, admite Brahim, quien nació en el campamento de Dajla y se quedó huérfano de padre cuando era un niño a causa de la guerra. “Pero me hacía falta una documentación para viajar y seguir aprendiendo”, dice mientras enseña su pasaporte verde donde en la casilla de nacionalidad se lee “apátrida”. Con este documento, válido cinco años y renovable, puede residir en España y viajar libremente dentro de Europa y, con visado, a los demás países. “Me convencí de que solo es una herramienta, que va a ser temporal”.

La población saharaui sigue a la espera de celebrar bajo la égida de la ONU un referéndum de autodeterminación que nunca llega. El conflicto estalló después de que España, potencia colonizadora, se retirara del Sahara Occidental en 1976 y Marruecos y Mauritania se repartieran la zona, la gran parte de ella bajo el control del reino alauita. El Frente Polisario declaró entonces su independencia y la población saharaui está hoy repartida entre los territorios ocupados por un lado y la “zona liberada” y los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, por otro.
La habitación de Brahim es pequeña y de paredes blancas. Al fondo, cerca de la ventana, está colgado un póster de la película Cinema Paradiso. “Aquí suelo tener la bandera saharaui”, dice señalando con la mano la pared al lado de su cama, “pero ahora no está porque ayer la llevé a la emisión de la película”.
ESPAÑA NO CONCEDÍA EL ESTATUTO A LOS SAHARAUIS ALEGANDO QUE TENÍAN NACIONALIDAD ARGELINA

Habla de Patria dividida, el primer largometraje rodado por un equipo enteramente saharaui. Estrenada en 2013 y grabada con una cámara y un micrófono atado a un palo de escoba, se filmó en los campamentos de refugiados de Tinduf. “En Marruecos cuentan que en los campamentos vivimos secuestrados y es falso; queríamos hacernos escuchar a través de este medio que no tiene barreras para evitar que nuestra causa caiga en el olvido”, explica Brahim.
El largometraje habla de un joven saharaui perseguido por soldados marroquíes y obligado a cruzar el “muro de la vergüenza”, un perímetro de casi 3.000 kilómetros rodeado por siete millones de minas que separa las zonas liberadas de los territorios ocupados. Sidi Talebbuia, presidente de la Asociación Profesional de Abogados Saharauis en España, explica que el Estado español concede el estatuto de apátrida solo a los saharauis que viven en los campamentos. “Y solo después de las sentencias de la Audiencia Nacional y del Supremo”, confirma. “Antes el Ministerio alegaba que tenían la nacionalidad argelina porque Argelia les otorga un pasaporte, que en realidad es un simple título de viaje que no concede la nacionalidad”.
El pasaporte de apátrida implica, en cierto sentido, renunciar a una patria a cambio de poder moverse por el mundo y, en un futuro, solicitar la nacionalidad del país que ha concedido el estatuto. A los saharauis que viven en las zonas ocupadas, sin embargo, se les deniega esta posibilidad. “Es porque se les impone la nacionalidad marroquí”, contexualiza Talebbuia. En su opinión, “los saharauis deberían ser españoles antes de ser apátridas, porque si no se reconoce la RASD se tiene que respetar la nacionalidad anterior, que es la española”. “Es un conflicto diplomático”, zanja.
En 2004, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara empezó a organizar de la mano del Ministerio de Cultura saharaui un festival de cine en los campamentos de Tinduf, el Fisahara. A raíz de esta iniciativa nació la escuela de cine donde Brahim fue antes alumno y después profesor. Desde este viernes hasta el uno de junio se estrena en la capital Le Yuad, el segundo largometraje codirigido por Brahim.
Sentado en la cama con las piernas cruzadas, Brahim dice que faltan pocos días para acabar sus clases. “¿Cómo me veo dentro de unos años?”, se pregunta. “Haciendo cine, pero espero que ya no sea en un campamento, sino en las zonas ocupadas, finalmente libres y con un pueblo soberano”.

ERRADICAR LA APATRIDIA EN 10 AÑOS

Según ACNUR, cada 10 minutos nace un niño apátrida en el mundo. Entre las causas están los conflictos, el desmembramiento de Estados, el no reconocimiento de minorías… “No tener nacionalidad implica la falta de acceso a derechos muy básicos, como la educación primaria o la sanidad”, explica Aleksandra Semeriak, de la CCAR. Ella misma lo padeció en su piel: hija de madre bielorrusa y padre ucraniano, nació en Letonia en 1987 cuando aún era parte de la URSS. Cuando el país se independizó, más de medio millón de personas se quedó sin nacionalidad. “No podíamos votar, ni ocupar cargos públicos”, explica.

En 2014, con ocasión del 60 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas, ACNUR lanzó una campaña, #IBelong (#Yopertenezco). Su objetivo es erradicar la apatridia en 10 años, a través de una campaña de sensibilización y de compromisos políticos que prevengan casos futuros.

h1

SÁHARA: ¿DÓNDE ESTUVIERON EN LOS ÚLTIMOS 40 AÑOS?

28 octubre, 2015

Sáhara: ¿Dónde estuvieron en los últimos 40 años?

Las lluvias torrenciales de los últimos días han provocado una auténtica catástrofe en los campamentos de refugiados saharauis. En realidad, es una catástrofe al cuadrado, porque llevar cuarenta años expulsados en la Hamada ya era catastrófico… o una catástrofe al cubo porque, además de eso, tenemos que sumar la indiferencia de la Comunidad Internacional y la reducción de la ayuda humanitaria en los últimos años.

Estas lluvias, que han destrozado más de 3.000 hogares saharauis, han provocado que, incluso ayer, el Sáhara fue trending topic en Twitter, algo que yo no recuerdo que hubiera sucedido antes. Y es que desde que el pasado 17 de octubre arrancaran esas terribles lluvias, no sólo ha corrido el agua, también los ríos de tinta, los programas especiales de radio, los blogueros de tecla fácil y trasero cuadrado de no despegarse del sillón… La tragedia vende, trae visitas, se contagia… Es así.

Y aunque este interés por el Sáhara sea efímero, tenga fecha de caducidad, me alegro de que se haya producido, porque quizás contribuya a que alguien que no conocía el drama saharaui lo haga y, a partir de ahora, se sume a la causa justa de un pueblo que ansía recuperar su patria, esa palabra con la que a los Gobiernos de España se les llena la boca pero con la que luego comercian a placer.

Y aunque, como digo, me alegre de este repunte mediático sobre el Sáhara, no puedo dejar de preguntarme:

¿Dónde han estado muchos de esos medios, blogueros y tuiteros durante los últimos 40 años?

¿Dónde han estado cuando nuestro Gobierno y el PP quisieron parar la  investigación del juez Ruz sobre el genocidio saharaui?

¿Dónde han estado cuando el Gobierno del PP niega sistemáticamente la nacionalidad a los saharauis, considerándolos apátridas, mientras se la concede a los sefardíes?

¿Dónde han estado cuando la Unión Europea suscribía con Marruecos los acuerdos de pesca de unos bancos de peces saharauis?

¿Dónde han estado cuando Marruecos torturaba, apaleaba y asesinaba a sangre fría a los activistas saharauis?

¿Dónde han estado cuando en 2010 Marruecos masacró el campamento Gdeim Izik y la ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, no movió un dedo para investigar la muerte de saharauis y un español?

¿Dónde han estado cuando ahora el Gobierno de Rajoy niega el asilo al activista Hassanna Aalia, a pesar de que su vida corre peligro de regresar a Marruecos?

¿Dónde han estado cuando Takbar Haddi casi perece en una huelga de hambre con la que reclama el cuerpo de su hijo, muerto en manos de la policía marroquí?

¿Dónde han estado cuando las minas españolas e italianas del Muro de la Vergüenza volaban en pedazos la pierna de Brahim Husein?

¿Dónde han estado cuando España ni siquiera rechista para que el respeto de los Derechos Humanos se incluya en el mandato de la MINURSO?

La lista de preguntas que me surgen es interminable pero ahora mismo, en este instante, la que más me importa es una:

¿Dónde estarán cuando hayan pasado las lluvias?

h1

25.000 SAHARAUIS SIN HOGAR POR LAS LLUVIAS TORRENCIALES EN LOS CAMPAMENTOS DE TINDOUF

23 octubre, 2015

25.000 refugiados saharahuis se quedan sin hogar por las lluvias torrenciales en los campamentos

Acnur ha contabilizado los efectos de las fuertes lluvias caídas en los campos saharauis de Argelia: 90.000 personas afectadas

25.000 de los cuales han perdido sus hogares y se han quedado sin alimentos

“El número de personas necesitadas de asistencia podría crecer, está previsto que las lluvias torrenciales continúen hasta el domingo”, dicen desde Acnur

Las lluvias torrenciales caídas en los últimas horas en los campos de refugiados el Sáhara Occidental han afectado a más de 90.000 personas, 25.000 de los cuales han perdido sus hogares y se han quedado sin alimentos, según ha denunciado este viernes la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

“Todo ha quedado destruido, no sólo las casas, sino los lugares de trabajo, las tiendas, las guarderías, las escuelas, los hospitales, las personas están en medio de la nada en uno de los lugares más inhóspitos del mundo”, ha indicado en rueda de prensa Amin Awad, directo de Medio Oriente y Norte de África de la ACNUR.

Desde el miércoles caen lluvias torrenciales encima de los campos de refugiados del Tinduf, en el sudoeste de Argelia -Auserd, Dajla, El Aiún, Cabo Bojador y Esmara- y la mayoría fueron total o parcialmente inundados.

A pesar de que se registran pocas precipitaciones en el Sáhara, cuando cae la lluvia puede ser devastadora, dado que los edificios están construidos con ladrillos de barro, recuerda la ACNUR.

“El número de personas necesitadas de asistencia podría incluso crecer dado que está previsto que las lluvias torrenciales continúen hasta el domingo”, agregó Melissa Fleming, portavoz de la entidad.

Por ahora no se han lamentado víctimas, pero la situación podría mudar rápidamente dado que la mayoría de los refugiados se han quedado sin reservas de alimentos, ha agregado la portavoz.

ACNUR enviará en los próximos días 1.500 tiendas, y con la colaboración de Unicef y el Programa Mundial de Alimentos (PAM) distribuye agua y comida a los desplazados.

“Ahora lo más importante es reconstruir las letrinas y establecer un sistema de distribución de agua potable para evitar enfermedades relacionadas con la ingestión de agua contaminada”, ha indicado a su vez Awad.

El responsable solicitó ayuda internacional de emergencia a la comunidad internacional para asistir a los afectados, y recordó que la situación es desesperada porque, de hecho, en los últimos tres años sólo se ha obtenido el 20 por ciento de lo solicitado por ACNUR para asistir los campos del Tinduf.

“En los últimos años los casos de malnutrición y de problemas de salud se han incrementado”, ha señalado Awad.

“Hay que recordar que la crisis de los refugiados saharauis es la más larga y prolongada de la Historia. Hay que mostrar apoyo”, ha insistido Awad.

Los refugiados saharauis empezaron a llegar a Argelia en 1975 tras el abandono del territorio del Sáhara Occidental por parte de España y la posterior ocupación por parte de Marruecos.

http://www.eldiario.es/desalambre/Lluvias-torrenciales-campos-saharauis-personas_0_444455812.html

h1

LOS REFUGIADOS SAHARAUIS NECESITAN AYUDA URGENTE PARA NO QUEDARSE SIN COMIDA

26 febrero, 2015

La ONU pide ayuda para dar de comer a los refugiados del Sáhara Occidental

La comida en el campo de refugiados saharauis de Argelia se agota. El Programa Mundial de Alimentos (PMA), agencia especializada de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ha alertado de la falta de recursos económicos para cubrir las necesidades básicas de esta población durante la segunda mitad del año.

Cerca de la ciudad de Tinduf, en Argelia, se extiende el campamento de refugiados, en un área desértica en la que es prácticamente imposible cultivar cualquier producto. “Las posibilidades de ser autosuficientes son muy escasas, ya que es una zona muy árida en la que son frecuentes las tormentas de arena”. Aquí a los saharauis, por tanto, no les queda otra alternativa que subsistir gracias a la ayuda externa, una asistencia que corre el riesgo de ser suspendida ya que al PMA le faltan siete millones de dólares para mantener la asistencia básica a la población hasta finales de año.

España aporta al año cerca de dos millones de euros al PMA, una cantidad que le convierte en uno de sus principales donantes, junto a la Comisión Europea, Estados Unidos, Italia y Suiza. Este año incluso podría aumentar la aportación española, según afirma María Gallar, responsable de comunicación de la organización. Un ascenso que, sin embargo, no sería suficiente para garantizar la ración mensual de los refugiados durante todo el 2015. Las donaciones, en general, han ido mermando y la agencia se plantea ahora la posibilidad de reducir los alimentos de la cesta básica para proporcionar el alimento básico a los refugiados, la mayoría mujeres y niños.

Con el presupuesto de 2015 el PMA solo podría proporcionar alimento medio año

“La suspensión de la asistencia alimentaria tendría un impacto severo en la seguridad alimentaria y el estado nutricional de la población refugiada así como consecuencias impredecibles para la estabilidad de la zona”, ha asegurado la directora adjunta del PMA, Francesca Caponera, en una rueda de prensa este miércoles, en un llamamiento al que se sumaron la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF).

“La proliferación sin precedentes de emergencias humanitarias alrededor del mundo ha eclipsado la prolongada crisis de los refugiados saharauis y ha impactado de manera negativa en el apoyo de los donantes”, ha afirmado también en la rueda de prensa el representante de ACNUR en Argelia, Ralf Gruenert.

La PMA aporta cerca del 52% del valor calórico de estos saharauis con una cesta compuesta por ocho alimentos: 3 cereales (harina de trigo, cebada y arroz), 2 legumbres (lentejas y guisantes partidos amarillos), aceite vegetal, azúcar y súper cereal, un compuesto formado por maíz y soja. Esta cesta ya ha sufrido algunas variaciones para ajustarse al presupuesto, como sustituir las legumbres por otras más baratas o quitar las judías de la cesta.

h1

LA CRISIS Y LOS RECORTES AHOGAN LOS CAMPAMENTOS SAHARAUIS

5 mayo, 2012

Crisis en el campo de refugiados

Una mujer saharaui trabaja en el único huerto de Dajla. | R. Q.

“¿Qué tal estáis?, ¿cómo va la crisis?” La pregunta que lanzan a cada paso los saharauis trasciende la cortesía. Si en España la crisis económica lastra a las familias y dispara el desempleo, en sus campos de refugiados las consecuencias se multiplican por mil. Su subsistencia depende al 100% de la ayuda internacional. Nuestros recortes en cooperación se traducen en alimentos que desaparecen para ellos.

“España es el principal país donante del Sáhara, más que el ACNUR o el Programa Mundial de Alimentos, que se hacen cargo de parte de la ración alimenticia, medicinas, telas para las haimas y suministro de agua, pero sólo cubren el 40% de las necesidades de los campamentos. El resto llegaba hasta ahora de Ayuntamientos, comunidades y ONG españolas”, explica el primer ministro de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), Abdelgader Taleb Omar. Y recalca bien: “Hasta ahora”.

Los coches de la Media Luna Roja recorren sin cesar el campamento de Dajla, el más aislado de los cuatro que levantaron los saharauis cuando salieron huyendo de la ocupación de su territorio en 1975, cuando el Sáhara Occidental era colonia española. Son los encargados de repartir entre las familias la ayuda que llega de forma mensual. Su carga es cada vez más ligera. “Los alimentos que se supone que deberían llegar para un mes, cubre apenas dos semanas”, denuncia el coordinador, Bachir Mohamed Lahsen.

Mercado de Dajla. | R.Q.

Además, el arroz ha salido de la ‘cesta’ y a las consevas y el azúcar cuesta verlos. Ni hablar de carne, que sólo se reparte dos veces al año, coincidiendo con el principio y fin del Ramadán. Los saharauis deben conseguirla en el mercado cambiándola por otros alimentos o con sus recursos, mínimos. Aunque trabajen, no tienen ingresos. “Un profesor de escuela cobra 10 euros al mes. Y eso porque salen de las donaciones españolas que mantienen los colegios”, nos cuentan los miembros de la ONG. También eso está en peligro en estos tiempos.

Medicinas que escasean

Esta crisis de alimentos ha disparado los casos de malnutrición infantil -un 30% de los menores de cinco años- y anemia en las embarazadas -la padecen el 56%-. Son los que más preocupan en el hospital provincial de Dajla, donde, paradojas de un campo de refugiados, no trabaja ningún médico: todas las consultas dependen de enfermeros y comisiones españolas que acuden voluntarias unas semanas al año.

Los médicos saharauis se han marchado buscando un salario europeo. Con los recortes, las donaciones de medicinas también escasean. Un ejemplo que lo dice todo: hace unas semanas hubo un brote severo de conjuntivitis en Dajla y en el hospital sólo habían tratamiento para siete personas de las decenas que lo requirieron.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, acaba de advertir de que unas 90.000 de las cerca de 160.000 personas que viven en los campamentos saharauis -no existe un censo definitivo- padecen una situación crítica. De acuerdo con las ONG que trabajan aquí, se necesitarían como mínimo 32 millones de dólares para cubrir las necesidades de los saharauis.

Ancianos saharauis en el interior de una haima. | R.Q.

Los presupuestos de ACNUR para este año son de 8,7 y el resto de la ayuda se ha reducido un 30%. “Hay comisiones médicas que se han quedado sin recursos para venir, proyectos de construcción de casas de abode para los más necesitados no continúan, talleres de aprendizaje suspendidos…”, cuentan las ONG sobre el terreno.

Niños sin opciones de progreso

La falta de recursos se traduce en oportunidades perdidas para todos. Entre ellos, los niños, que han visto mermar su ya de por sí pobre futuro. En los colegios, los libros y el material escolar se han reducido sensiblemente y las becas que daban terceros países para la educación superior -el tope es sencundaria en los campamentos- se ven mermadas cada día que pasa. El caso más relevante es el de Libia, el segundo país que más universitarios saharauis acogía hasta que las revueltas de la Primavera Árabe hicieron que cerca de 1.000 tuvieran que salir huyendo de vuelta a los compamentos. Ningún acuerdo se reestablecido con la Libia post Gadafi.

Además, el programa Vacaciones en Paz, por el que cada año miles de saharauis pasan el verano con familias de acogida en España, se ha reducido de los 10.000 que solía a 5.300 en 2012. 5.000 niños no saldrán del desierto este verano, ni tendrán oportunidad de chequeo médico o de completar su alimentación de refugiados aunque sea por unos meses.

Todas las familias saharauis dependen de la solidaridad española para subsistir. Y sólo escuchan hablar de crisis, crisis, crisis… Por su familiares que se fueron a España para trabajar y enviar dinero y ahora están en paro, por las ONGs que no llegan a atenderlos, por la comida que no llega sus mesas… Y la dimensión de la crisis en un campo de refugiados supera en mucho el drama europeo.

Fuente original: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/05/solidaridad/1336223090.html

h1

NO A marruecos. BOICOT A marruecos

29 agosto, 2008
La ONU recorta su ayuda alimentaria a «modo de presión»
“No rotundo” a los planes de Marruecos

La vida en los campamentos de refugiados de Tindouf es ya de por sí difícil. Cuando el visitante sube a uno de los tantos todoterrenos que lo esperan para conducirlo al corazón de los campamentos, entra en contacto con la arena del desierto, no de la playa, las jaimas de lona y esas pequeñas casas con techo de uralita, y el siroco, ese viento que golpea en la cara y que, en estos meses de verano, se ha convertido en un gran enemigo de los saharauis. Bajo la sombra, prácticamente inexistente, habrá unos 52 grados centígrados. Al sol, es imposible calcular hasta dónde asciende el barómetro, subraya Fatma Mohamed Salem, delegada del Frente Polisario en Euskal Herria con quien GARA ha conversado sobre la situación en los campamentos y el proceso de negociación con Marruecos bajo auspicio de la ONU.

El fuerte calor y la falta de medios están provocando la muerte diaria de entre dos y tres personas, la mayoría bebés y ancianos. Ya se han registrado además tres casos de muerte súbita en personas de entre 38 y 40 años mientras dormían la siesta.

«La situación es bastante difícil, por no decir mala. Por mucho que uno lo explique desde aquí -Euskal Herria-, es imposible imaginar que allí ahora no se puede vivir de día. Añadido al calor, todas las noches ha habido siroco, viento con arena, por lo que no puedes dormir fuera y si entras dentro de las jaimas o las edificaciones de adobe con techo de metal, te asfixias. La poca brisa que hay es como si fuera un soplete. Parece que se corta el oxígeno. Te asas. Es la temporada en la que más sufre el pueblo saharaui el exilio y en la que, en paralelo, uno menos entiende la pasividad de la comunidad internacional. Y, lo peor, es que no ignoran esta situación», critica.

Si en occidente, los médicos y campañas mediáticas hacen especial hincapié en la necesidad de beber mucho líquido, especialmente agua, para combatir una ola de calor, esta bebida es casi un lujo para los refugiados saharauis. «El agua llega en cisternas transportadoras y no alcanza. Si se avería, por ejemplo, una pieza que necesita recambio, ya se fastidia toda la cadena», destaca.

Proceso de diálogo y el papel de la ONU

Por si esto fuera poco, organismos de la ONU como el ACNUR y el PAN han recortado su ayuda, lo que se traduce en bastante menos cantidad de arroz, harina, azúcar y aceite, entre otros productos básicos.

A la pregunta de a qué se debe este recorte, Fatma responde que este tipo de restricciones siempre se dan cuando hay un proceso de diálogo o posibilidades de iniciarlo. «Ellos responden con recortes y restricciones para presionarnos», denuncia.

«Pero, si hemos sobrevivido durante 30 años en esas pésimas condiciones y, desgraciadamente, hemos adquirido muchísima experiencia en materia de supervivencia, podremos sobrevivir sin nada. Te puedo asegurar que vivir dependiendo de otros económicamente es muy muy desagradable. Pese a todo ello, no nos vamos a doblegar bajo ningún concepto», incide.

«Sabemos por lo que luchamos y estamos convencidos de que tenemos la razón. A diferencia de Marruecos, que está perdiendo dinero y personas por algo que no es suyo, nosotros luchamos por nuestro país y una solución pacífica. No pedimos nada extraño, sino el derecho a decidir», enfatiza.

Llegados a este punto, recuerda la deuda histórica que el Estado español tiene con el pueblo saharaui. Al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, gran amigo de Marruecos, y a su Gobierno, les exige que «jueguen el papel que les toca por esa descolonización no concluida». Advierte que «las palabras no bastan. Nos caracterizamos por tener mucha paciencia pero todo tiene límites en la vida. Nosotros no queremos ser españoles, ni marroquíes ni argelinos. Somos saharauis y queremos volver a nuestra tierra».

Esta reclamación choca con el planteamiento del enviado de la ONU Peter van Walsum, que abiertamente ha rechazado un Sahara independiente en favor del plan autonomista de Marruecos. Abiertamente ha dicho que «la independencia de Sahara no es un objetivo alcanzable», lo que le ha valido la recusación del Frente Polisario. Para Van Walsum, «el empeño del Frente Polisario en la plena independencia ahonda el bloqueo y perpetúa el statu quo».

«Mira -reacciona Fatma-, como te decía al principio, nunca hay que perder la esperanza y prueba de ello es nuestra resistencia y aguante ante la pasividad, injusticia, la falta de interés y voluntad política. Hemos puesto toda la carne en el asador para conseguir una solución pacífica, justa y definitiva. ¿Sorpresas? Ya estamos curados de espanto. La última, el papel erróneo que ha jugado este señor. Nosotros no vamos a incumplir lo acordado en la ONU, pero tampoco bajaremos la guardia ni nos rebajaremos tanto como para aceptar a Marruecos una autonomía, que nos da risa. Para nosotros es una burla que pretendan que la aceptemos».

La quinta ronda de negociaciones deberá comenzar en otoño. Las cuatro anteriores han sido un fracaso. El Frente Polisario se niega sentarse de nuevo si Van Walsum sigue como mediador. Éste ya ha dejado claro que no piensa desaparecer de escena «como el enviado que ha violado su mandato inclinándose por una de las partes».

A su entender, su cometido «no consiste en establecer cuál de las partes tiene mejores argumentos, sino en explorar con ellas cuál es la mejor manera de superar el impasse», que él achaca a los saharauis.

La dictadura alauí

Fatma no duda ni un ápice en definir al régimen alauí como una dictadura. «Es suficiente con ver cómo tienen a su país; pobreza, crisis económica por mantener el `muro de la vergüenza’, droga, pateras, problemas políticos internos… Pretender venderle a Occidente que es un país democrático y que, tras cinco años de autonomía, seremos independientes, es imposible de creer. Decimos un no rotundo a vivir, después de 30 años, bajo bandera marroquí», reitera enérgica.

«No vamos a tirar la toalla porque si en 1975, sin tener un Ejército propio ni militares, pudimos resistir 20 años de guerra con Marruecos, que nos supera en cantidad, formación y equipamiento militar, y pudimos recuperar parte de nuestro de territorio e, incluso, entrar en El Aaiún, ¿cómo no vamos a poder ahora vivir luchando? Más que nunca. Y a esa segunda generación que ha nacido en un país que no es el suyo, ¿cómo le puedes convencer de vivir bajo bandera marroquí, o de que esto se acaba? Si no queda más remedio, por supuesto que volveremos a las armas», destaca ante la posibilidad de retomar la lucha armada.

Torturas en los territorios ocupados

Si la vida en los campamentos es difícil, vivir en los territorios ocupados es «como estar en la boca del lobo, sufriendo lo que nadie puede imaginar; vejaciones, muertes, control las 24 horas, desapariciones, torturas, incluso con corriente eléctrica a mujeres embarazadas. Hacen tantas y tantas cosas que uno no las puede asimilar hasta que no lo escucha de primera mano», subraya.

Hamad Hamad es uno de esos tantos saharauis torturados. Detención, puesta en libertad, otra detención arbitraria, más torturas. La secuencia no varía.

En uno de esos arrestos, explica Fatma, «le pusieron una especie de esposas con tornillos. En caso de que no contestes a lo que te preguntan, te los van apretando más y más. Esos tornillos le han dejado importantes secuelas en la columna». Hmad ha viajado recientemente a Euskal Herria para someterse a una operación de columna vertebral e intentar paliar las consecuencias de la tortura.

Sultana Jeillar, de 28 años, también está en tierras vascas por los mismos motivos. En julio de 2007 fue arrestada en El Aaiún. Su delito fue participar en una sentada. En la cárcel, le golpearon en la cara hasta que le reventaron un ojo. A principios de año, salió en libertad gracias a las fuertes presiones de organismos internacionales. Ahora, muy lejos de allí, está en tratamiento médico y da testimonio de lo que ocurre en el interior de los territorios ocupados, vetados para el exterior porque «Marruecos no quiere testigos» y menos, si éstos son incómodos.

«Si todo esto no fuera verdad o fuera una política de difamación del Frente Polisario como dicen, ¿por qué Marruecos no permite la entrada de grupos de derechos humanos o comisiones parlamentarias que viajan a Sahara ocupado?», se pregunta.

«El muro de la vergüenza»

Otra de las caras visibles de la ocupación es «el muro de la vergüenza» con sus más de 2.000 kilómetros de largo, y sus minas antipersona y restos de bombas. «Su objetivo no es separar a nuestras familias sino proteger las zonas ocupadas con salida al mar. Hay que tener en cuenta que el banco de pesca más rico del mundo es el sahariano, y que también contamos con yacimientos de fosfato, de petróleo todavía sin explotar y otras muchas riquezas. Marruecos controla esas zonas gracias a este muro», resalta.

Desde la delegación del Frente Polisario en Euskal Herria, Fatma pide mantener viva la mecha de la solidaridad y esa mano amiga «sin intereses». Al mismo tiempo, se vuelve a preguntar cómo es posible que en pleno siglo XXI siga habiendo situaciones «tan injustas y tanta pasividad ante ellas».