Posts Tagged ‘anmistia internacional’

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ATENTADOS CONTRA EXTRANJEROS EN MARRUECOS

6 octubre, 2008

El atentado que nunca existió

Dos turistas españoles apuñalados hace un año en Marruecos sostienen que fueron víctimas de un ataque terrorista. Rabat se niega a reconocerlo

IGNACIO CEMBRERO – Madrid – 06/10/2008    Enviar

Mohamed Hamza se acercó por la espalda a Ángel Olmos López, profirió unos gritos en árabe y le clavó un cuchillo en el cuello. Después, sin sacar el arma, la hundió en la herida con todas sus fuerzas. Hamza atacó a continuación a Juan Cristóbal Sánchez, y hubiese hecho otro tanto con Juan Ballesta, Juana Sánchez y Esther Messeguer, de no haber sido porque unos militares que observaron la agresión desde la su cuartel se apresuraron en reducirle. Ellos llamaron también a la Gendarmería y a una ambulancia.

Dos australianos fueron apuñalados un mes después en Marraquech

Un francés de 17 años fue asesinado a cuchilladas en 2005 en Fez

Los excursionistas fueron atacados en un restaurante de la zona del Atlas

El agresor gritó algo en árabe y hundió un cuchillo en el cuello de Ángel

Los cinco españoles, originarios de Murcia, habían parado, el 7 de abril de 2007, en plena Semana Santa, en Mrirt, un pueblo de Marruecos, para almorzar. Regresaban de hacer senderismo en el Alto Atlas. Aún no se habían sentado en el restaurante cuando Hamza, sorteando las mesas atestadas de clientes marroquíes, les alcanzó.

Los dos heridos fueron conducidos a una clínica local, pero la gravedad del estado de Ángel Olmos -tenía la yugular seccionada- requirió su traslado en helicóptero al hospital militar Moulay Ismail de Mequinez y de ahí al Mohamed V de Rabat, donde fue operado una primera vez. Un avión médicalizado le transportó a Madrid y después a Murcia, donde volvió a ser intervenido en el hospital Virgen de la Arrixaca. Padece parálisis facial, de una cuerda vocal, afonía, dificultad para ingerir alimentos y cojera. Lleva 19 meses de baja.

Horas después de la agresión, la agencia de prensa oficial marroquí, MAP, señaló escuetamente que dos jóvenes turistas españoles habían resultado heridos tras ser apuñalados por un “enajenado mental” que estaba sometido a tratamiento psiquiátrico. A los periodistas españoles que intentaron obtener más información, el Consulado de España en Rabat les indicó que las víctimas no deseaban que se revelara su identidad ni su lugar de origen.

“Fue la Embajada de España la que nos aconsejó que no diéramos publicidad a lo sucedido y nos mantuviéramos en el anonimato”, afirma Ángel Olmos, desmintiendo la versión diplomática. “Se trataba, nos dijeron, de evitar el acoso de la prensa y tensiones innecesarias en las relaciones España-Marruecos”.

Olmos -profesor de educación física-, su novia, Esther, y sus demás compañeros están ahora convencidos de que se trató de un “atentado terrorista”, perpetrado por un integrista, que las autoridades marroquíes intentan disimular con la complicidad española.

“Primero, el agresor solo la emprendió con nosotros, los únicos extranjeros que estábamos allí, y no tocó un pelo a los demás clientes”, recuerda Olmos. “Después, la policía preguntó una y otra vez a los compañeros ilesos si habían oído proferir al agresor la palabra Alá”, prosigue. “Pero ellos corrieron a ponerse a salvo y no recordaban nada de sus alaridos”.

La opacidad que rodea los trámites burocráticos y judiciales en torno a este asunto incrementa aún más las sospechas de las víctimas. El consulado se demoró casi un año en entregarles una copia en árabe -no la mandó traducida- de la denuncia que pusieron ante la Gendarmería contra el agresor, cuya identidad tardaron también meses en conocer. Y aún no han conseguido las declaraciones de los testigos de Mrirt.

El juicio de Hamza, inculpado de “asalto con intento de homicidio”, fue fijado en Mequinez para el 30 de julio de 2007, pero aún no se ha celebrado, pese a que la justicia marroquí suele ser expeditiva en estos asuntos. Olmos cree que un abogado del consulado debería representarles ante el tribunal. Ante la situación creada, los cinco montañeros han recurrido ahora al Defensor del Pueblo.

“El consulado se ha dirigido en numerosas ocasiones al Tribunal de Mequinez para que le mantuviera informado”, responde a las críticas el consejero de prensa de la Embajada de España en Rabat, Pablo López. Pero el juicio ha sido constantemente aplazado. Se sorprende porque “los interesados quedaron en su día muy satisfechos por la labor del consulado” y, según asegura, así lo manifestaron en una carta.

Si ahora creen que se trató de un atentado, “se podrían personar en el procedimiento, a través de un abogado”, dice el consejero de la Embajada, “para ejercer sus derechos al margen de la acción pública que lleva a cabo el ministerio fiscal”.

Al mes siguiente de la agresión de Mrirt, dos farmacéuticos australianos fueron heridos por un hombre que, con un mono de trabajo, se introdujo en el hotel Sofitel de Marraquech con un machete. La MAP le describió enseguida como un “desequilibrado”. Igual que al que había atacado a los españoles.

Aunque no son muy frecuentes, hay otros casos de ataques similares contra turistas en Marruecos. El más dramático fue el asesinato a puñaladas en Fez, en 2005, de Benjamin Vanseveren, un francés de 17 años. Su padre, Eric, luchó con todas sus fuerzas para tratar de probar que el autor era un islamista, pero el tribunal rechazó el testimonio de cuatro testigos de la acusación particular.

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MOHAMED ERRAJI: VICTORIA DE LA LIBERTAD DE EXPRESION EN MARRUECOS?

3 octubre, 2008

Opinión:Victoria parcial de la libertad

Antonio José Chinchetru:Si las protestas seguían creciendo, la condena a Erraji se podía convertir en un asunto muy incómodo para Mohamed VI, un monarca con una fama ganada a pulso de ser poco respetuoso con la libertad de expresión.
 

Fernando Díaz Villanueva, periodista de Libertad Digital, historiador y bloguero impertinente explicó en su bitácora de forma tan concisa como clara el caso de Mohamed Erraji: “Detenido el jueves, juzgado el lunes en sólo 10 minutos y condenado el martes a 2 años de cárcel. ¿El delito? criticar a Mojamé, y no mucho ni con demasiada mala sombra, la verdad”. La continuación no es tan trepidante, pero casi: el jueves es puesto en libertad condicional y una semana después declarado inocente. Sin embargo, la buena noticia está empañada por un matiz muy importante. Erraji ha sido absuelto por un “vicio de forma”.

Los tribunales no han decidido que Erraji tenía derecho a escribir lo que publicó, tan sólo han constatado lo que el juicio express al que fue sometido hacía sospechar. Durante el proceso no se habían respetado las mínimas garantías, comenzando con la asistencia de su abogado. La libertad de expresión sigue sin existir en Marruecos, o al menos continúa estando muy limitada. Da la impresión de que los jueces han buscado una salida digna que les permitiera acallar las protestas de dentro y fuera de Marruecos sin tener que poner en duda una legislación contraria a los más fundamentales derechos de las personas, entre los que se encuentra la libertad de expresión.

Tras la detención de Erraji se puso en marcha una tímida campaña para pedir su libertad en la que participaron unas 3.000 personas de diversos países. Este y otro tipo de protestas, como la huelga de hambre de algunos blogueros marroquíes, tuvieron su punto central en Marruecos, pero se extendieron a otros países, principalmente Francia, Canadá, Estados Unidos y España. Si las protestas seguían creciendo, la condena a Erraji se podía convertir en un asunto muy incómodo para Mohamed VI, un monarca con una fama ganada a pulso de ser poco respetuoso con la libertad de expresión.

Esta ha sido, sin duda alguna, una victoria de la movilización en internet a favor de la libertad. Pero tan sólo una victoria parcial. En Marruecos siguen vigente la normativa que permitió encarcelar a Erraji, y decenas de ciberdisidentes sufren prisión en varios países del mundo, entre los que destaca China. Mientras esto no cambie, y mientras haya gobiernos que controlan la red o incluso que impidan que los ciudadanos accedan a ella, internet estará todavía lejos de ser libre.

La libertad de expresión a través de la red no es más importante que por otros canales, como la prensa o las conversaciones tomando un café, pero su estado suele ser un buen termómetro para medir como se encuentra en los demás ámbitos de un país. Sin embargo, sí que es más peligrosa para los gobiernos autoritarios de todo signo, puesto que es más difícil de controlar que un periódico o una radio y permite que quienes antes tan sólo podían hablar con unos pocos ahora puedan hacer llegar su mensaje a miles.