Posts Tagged ‘gay marruecos’

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TURISTA ESPAÑOL DETENIDO EN MARRAKECH POR SER GAY

24 noviembre, 2016

Un español, detenido en Marrakech acusado de homosexualidad

El hombre fue delatado por los empleados de un hotel cuando se encontraba con su pareja

Un homosexual español de 70 años fue detenido el pasado lunes en Marrakech junto a un marroquí de 23 años, cuando se encontraban en un hotel próximo a la plaza de Yamaa al Fna, según avanzó la Agencia EFE. El responsable en Marrakech de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), Omar Arbi, confirmó a este diario que ambos habían alquilado una habitación y fueron delatados a la policía por empleados del hostal.

“Probablemente se trate de un caso de turismo sexual”, indicó Arbi, “y es probable que los dos detenidos hayan pasado a disposición judicial. En el caso del español, contará con la asistencia jurídica de la embajada española”. Fuentes de la embajada española no supieron precisar por el momento más detalles sobre el caso.

En artículo 489 del Código Penal marroquí sanciona “los actos licenciosos y contra natura con personas del mismo sexo” con penas de seis meses a tres años y multas de entre 20 y 100 euros. Ese mismo artículo es el que se baraja también para el caso de las dos adolescentes, de 16 y 17 años, que fueron detenidas a principios de este mes, también en Marrakech, por besarse. Ambas pasaron varios días en prisión, salieron en libertad condicional y deberán presentarse ante un tribunal precisamente este mismo viernes.

En el último año se han producido varias detenciones de homosexuales. En marzo, dos hombres que yacían en la misma cama en el municipio de Beni Melal, en el centro de Marruecos, fueron agredidos por varios vecinos que entraron en la casa. Y un mes antes, dos hombres fueron condenados a seis meses de prisión por besarse en la explanada de la Tour Hassan, uno de los monumentos más emblemáticos del país.

Tras la detención de las dos adolescentes, la escritora francomarroquí Leila Slimani, quién ha ganado recientemente el Premio Goncourt, declaró: “La legislación de Marruecos es completamente medieval, desconectada de la realidad. Hay normas que prohíben las relaciones sexuales fuera del matrimonio, que prohíben la homosexualidad, castigan el adulterio”. “No hay que ser hipócritas”, añadió Slimani, “todo el mundo sabe que hay marroquíes que llevan una vida fuera del matrimonio y que existen homosexuales. Y mantenemos esa dicotomía porque eso le conviene al sistema. Yo creo que ya es hora de que los ciudadanos se rebelen contra esto, que no tiene ninguna relación con la religión (…) Es una cuestión de derechos del hombre, de derechos sexuales, de la dignidad y, en particular, de la dignidad del cuerpo de la mujer”.

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OTRO LIBRO HABLA DE LA HOMOSEXUALIDAD DEL SULTÁN MOHAMED VI DE MARRUECOS

27 octubre, 2014

Mohamed VI: El polémico libro que destapa al rey de Marruecos

  • Un libro siembra dudas sobre su orientación sexual al hablar de un antiguo amigo

  • Su autor habla de las frecuentes escapadas del monarca a América del Sur

  • El volumen revela antiguos rumores de palacio sobre la madre del monarc

Esta semana Marruecos ha celebrado su particular Día del Orgullo Gay. Por su puesto, en un país en el que el artículo 489 del Código Penal ilegaliza la práctica de la homosexualidad no existen carrozas ni cuerpos semidesnudos dorándose al sol. Amar a una persona del mismo sexo está castigado con penas que van de los tres meses a los tres años de prisión. Aún así, el lunes 20 de octubre los movimientos LGTB clandestinos conmemoraron el suicidio en 2007 de Leila Amrouche, una activista marroquí que prefirió acabar con su vida a someterse al matrimonio forzoso con el que su familia pretendía curar su homosexualidad.

A los encuentros secretos y mesas redondas que se han organizado seguramente hayan llegado los ecos de un libro que es imposible adquirir en el país magrebí. Se trata de ‘Mémoires d’un Soldat Marocain’ (‘Memorias de un soldado marroquí’), publicado recientemente en Francia, por la editorial Edilivre. El volumen supone un ataque frontal a la corruptela de la cúpula militar marroquí por parte de Abdelilá Issou, un ex oficial del Ejército formado en la Real Academia Militar de Mequinez y que terminó exiliado en España en 2000, donde colabora con el CNI.

Más allá de los negocios sucios del poderoso general Bernani, el dedo acusador de Issou llega más alto y apunta al monarca Mohamed VI y sus preferencias sexuales. De hecho, afirma ser el autor de un informe sobre las tendencias del monarca alauí. «Por mi parte, yo presenté a J.M. un informe sobre la orientación sexual del príncipe heredero, el actual rey Mohamed VI, y su amistad con Abderrahmane Alaoui, Bihmane para sus íntimos, quien fue mi compañero de promoción en la Academia Real Militar».

Según prosigue su relato, Aloui, mejor amigo del monarca, era el «nieto de un esclavo negro que había servido en el palacio (los descendientes de estos esclavos viven todavía, en un estado de semi-esclavitud, en la ciudad real de Touarga, un municipio con un estatuto especial que forma parte de la prefectura de Rabat, localizada en el Méchoaur). Abderrahmane fue amigo y compañero de juegos del joven príncipe, más tarde uno de sus confidentes y compañero de salidas nocturnas, pero de esto no encontramos ningún rastro en los anales oficiales vista la relación embarazosa para el palacio».

A pesar de la confidencialidad del informe elaborado por él mismo,Issou asegura en su manuscrito que los devaneos del actual monarca eran de sobra conocidos por las clases altas de Marruecos. «Ha sido, durante tiempo, un secreto a voces en Marruecos. En los salones acomodados de la buena sociedad de Rabat y de Casablanca se hablaba abiertamente de ello durante los últimos años de reinado de Hassan II. La gente sabía que, pronto, iban a tener que vérselas con un Comendador de los Creyentes atípico, una primicia en Marruecos», escribe Issou.

Para llegar a entender la gravedad de estas afirmaciones, hay que tener en cuenta lo que supone la figura del monarca para la fe de su pueblo. El rey alaui es considerado Amir al-Mu’minin, líder religioso de su nación.

A pesar de esto, a Issou no le tiembla la mano para dejar escritas misteriosas frases como la siguiente. «Después de su llegada al trono, continuaron esos viajes, o más bien esas escapadas repetidas a lugares como América del Sur (Brasil, Santo Domingo…) y los rumores persistentes sobre la adicción del rey…».

Sus dos bodas

Mohamed VI accedió al trono en 1999, tan sólo unas horas después de la muerte de su padre, Hassan II. Uno de los requisitos para que pudiera acceder al trono, según la tradicional Alahlia, era el de estar casado. Por ello, se celebró una ceremonia urgente e íntima para que el entonces príncipe, que ya contaba con 34 años, se casara con una mujer bereber de origen saharaui, que respondía al nombre de Amina. El matrimonio alimentaba también la idea de mantener y reforzar la unidad del país, de sus territorios y de sus tribus. Sin embargo, ante la incapacidad de Amina de darle descendencia, el soberano volvió a casarse en 2002.

La elegida fue la hermosa Lalla Salma, una informática de 24 años y melena cobriza que se ha convertido en una de las reinas con más estilo de los eventos internacionales. Moderna para los estándares marroquíes y aperturista, su llegada a la corte marcó un antes y un después en las rígidas costumbres de palacio. De hecho, Salma se convirtió en la primera esposa de un soberano marroquí a la que se le ha otorgado un título real y a la que presentó sin velo en la cara.

Este detalle no fue el único en el que Mohamed VI se mostró como un soberano diferente a sus predecesores. Una de sus primeras decisiones como soberano fue disolver el harén real, un símbolo histórico para el país. Todas las concubinas de su padre, el fallecido Hassan II, tuvieron que abandonar el palacio y fueron realojadas en pisos y apartamentos. Además, el rey fue generoso y se les compensó con una pensión vitalicia.

En Memorias de un soldado marroquí, Issou no hace ninguna referencia a la princesa Salma y la boda de Mohamed VI, quien no tardó en tener descendencia (en 2003, sólo un año después de su matrimonio, nació el príncipe heredero Moulay Hassan y en 2007, la princesa Lalla Khadija). Sin embargo sí que habla del final del amigo íntimo del rey, Abderrahmane Alaoui.

Según su relato, en 1995 ambos coincidieron en Tánger, donde Alaoui había sido destinado a la gendarmería. Una noche ambos compartieron copas y charlas en un bistrot de la ciudad. A medida que la noche avanzaba, el alcohol empezó a hacer efecto y su lengua se soltó. «Me dejó entender que su relación con su gran amigo no era ya tan buena y que ello era debido a ciertos informes confidenciales, de los que no me explicó su naturaleza, que el ministro del Interior en la época, el todopoderoso Driss Basri, habría presentado al rey Hassan II. Unas horas más tarde, su chófer nos pasó a recoger, y me dejaron, de paso, en el faro de Malabata. Ya no lo volví a ver».

Misterioso final

La versión oficial de los hechos dice que Aloui murió en un accidente de tráfico entre las ciudades de Rabat y Kenitra. Sin embargo, Issou se muestra convencido de que «Abderrahmane fue eliminado por los servicios especiales de Hassan II que, sintiendo su fin cerca, y visto el riesgo que este asunto constituiría para el trono una vez que Mohamed VI fuera coronado, dio la orden de hacerlo desaparecer».

No es la primera vez que un libro recoge los rumores sobre la orientación sexual de Mohamed VI. En ‘Mohamed VI. El príncipe que no quería ser rey’ (Editorial La Catarata, 2009), el periodista español Ferrán Sales, antiguo corresponsal en Rabat, también alude brevemente a estas sospechas que han rodeado al hijo de Hassan II. Sin embargo, el hecho de que la información provenga de un oficial formado en la Real Academia Militar de Mequinez supone un plus importante. Según el periodista Ignacio Cembrero, Issou que ha trabajado como espía español, tuvo que refugiarse en Ceuta con documentación falsa en 2000 y en 2010 logró evitar que unos compatriotas le secuestrasen en su casa de Madrid.

En Memorias de un soldado marroquí, Issou no sólo ataca a Mohamed VI con sus acusaciones sobre sus tendencias sexuales. También se hace eco de un embarazoso rumor que afecta a su madre Latifa Hamou.

Ataque a su madre

Tal y como escribe, «un día, un joven subteniente cuya madre trabajaba en Palacio, y cuyo tío era un alto mando de la Guardia Real, me hizo unas confidencias sorprendentes […]. Según este oficial, la esposa del rey Hassan II, Latifa Hammou, a la que llamábamos la madre de los príncipes, era la amante de Hadj Mohamed Médiouri(hecho conocido desde hace algunos años, pero que, en la época, era un secreto de Palacio celosamente guardado), jefe de las guardias del cuerpo desde hacía muchos años».

Desde la muerte de Hassan II, Lalla Latifa, que nunca tuvo un papel institucional y que ni siquiera mostró su rostro a la prensa, optó por un destierro voluntario y desapareció de Marruecos. Actualmente, la madre del monarca se dedica a vivir una existencia tranquila e igualmente alejada de los medios, como la que llevó mientras habitaba en la corte de Hassan II. Hace ya años que se instaló en una lujosa mansión de mármol blanco ubicada en el exclusivo Neuilly-sur-Seine, en el distrito parisino de Hauts-De-Seine. Allí su hijo la visita con frecuencia. Y allí puede haber leído lo que el escandaloso libro de Issou dice sobre ella y su hijo. En Marruecos es imposible.

Fuente original: http://www.elmundo.es/loc/2014/10/25/544a9fe0e2704ee4018b4574.html

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PELIGRO DE MUERTE: HOMOSEXUAL Y MARROQUI, SIN DERECHOS HUMANOS

1 octubre, 2008
El escarnio diario de Ahmed  

Cuatrocientos islamistas someten a vergüenza pública a un estudiante gay y le expulsan de la residencia universitaria de Fez

IGNACIO CEMBRERO  –  Fez

“Eres como un virus al que hay que exterminar”. Cuando hace un mes escuchó a cuatro barbudos pronunciar esta frase, Ahmed, nombre supuesto, pensó que su suerte estaba echada. Aquella noche cuatro estudiantes islamistas le vinieron a buscar a su cuarto del colegio mayor Dar el Mahraz, de la Universidad de Fez, donde escuchaba música con otros compañeros. Le preguntaron si era homosexual y Ahmed, de 26 años, estudiante de Ciencias Económicas, que nunca disimuló su orientación sexual, les respondió afirmativamente. Entonces le obligaron a acompañarle hasta el campus y cuando vio a los islamistas allí concentrados sus peores temores se confirmaron: iban a “juzgarle” por ser gay.
Unos 400 islamistas, entre los que abundaban los hombres maduros que no eran estudiantes, formaban, en medio del campus, un cuádruple círculo compacto que impedía acercarse a todos los demás. Vestidos con chilabas o con camisas, muchos de ellos llevaban chalecos pese al calor primaveral para, probablemente, disimular sus armas blancas que no llegaron a exhibir.

Algunos pertenecían a las juventudes del Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD), la principal fuerza de oposición parlamentaria, mientras que los demás eran miembros de Justicia y Caridad, el gran movimiento islamista ilegal pero tolerado. Curiosamente, los primeros fueron más vehementes con el joven gay.

Sentado en medio de los barbudos, Ahmed fue acusado no sólo de ser homosexual, sino de haber practicado sexo en el colegio mayor -aseguraron poseer testimonios grabados- y de provocar vanagloriándose de su orientación sexual.

“Les contesté que sí, que era gay, como lo son cientos de miles de marroquíes, incluidos otros muchos estudiantes de Fez y varios profesores que lo esconden”, recuerda aún acongojado en un restaurante de la ciudad. “Les grité también que no hacia daño a nadie, que nunca practiqué sexo en el recinto universitario y que aportasen pruebas de sus acusaciones”.

Poco después de medianoche, tras tres horas de audiencia salpicadas de insultos coreados por la asamblea, los 24 miembros del “jurado” empezaron a deliberar. Dos optaron por que recibiese 20 latigazos y fuese excluido de la universidad; cuatro, por el destierro de la ciudad; cinco, por la expulsión de la facultad pero sin azotes, y 13, la mayoría, por obligarle a abandonar la residencia universitaria y permitirle asistir a clase y examinarse, pero con condiciones.

La “sentencia” estipula que Ahmed no podrá atravesar el campus y deberá entrar en la facultad por una puerta trasera. Sólo podrá permanecer en ella el tiempo necesario, sin extenderse más charlando con otros estudiantes ni frecuentando la cafetería. Su incumplimiento acarrearía mayores sanciones, acaso incluso físicas.

Pasada la una de la madrugada cuatro barbudos escoltaron a Ahmed a su habitación para que recogiese sus pertenencias. “Les pedí, les supliqué que me dejasen pasar una última noche en el colegio mayor porque no sabía dónde ir a esas horas, pero se negaron en redondo”, recuerda el “condenado”. Insistían en que había que ejecutar el “veredicto”. “Creáme, son unos psicoterroristas”.

Escaldado por una anterior experiencia en un semanario marroquí, Rachid el Aduni, un militante del PJD y miembro del “jurado”, rehusó entrevistarse con este corresponsal. “La legislación marroquí, y también la ley divina, prohíben la homosexualidad, y nosotros no hemos hecho más que aplicarla”, consiente a duras penas a explicar por teléfono tras recordar que la policía no entra casi nunca en el recinto universitario.

El artículo 489 del Código Penal prevé penas de seis meses a tres años de cárcel y multas de 11 a 110 euros, para los homosexuales, aunque hace tiempo que los tribunales no pronuncian ninguna condena.

La policía sí efectúa, muy de cuando en cuando, alguna redada. Una de las más sonadas ocurrió en junio de 2004, en Tetuán, donde fueron detenidas 43 personas que celebraban un cumpleaños. La movilización internacional incitó a Rabat a ponerles en libertad al cabo de unos días.

Sentado en la cantina de la universidad, Mohamed el Yubi, líder de las juventudes de Vía Democrática, un grupo de extrema izquierda que goza aún de cierta implantación universitaria, confirma la versión del escarnio narrada por Ahmed. También la corrobora Bennur Hucine, secretario de la sección local de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. “Con el seudojuicio, los barbudos no trataron sólo de infligir un castigo ejemplar a un homosexual”, sostiene El Yubi. “Hicieron además una demostración de fuerza después de perder una batalla”.

Tres semanas antes, los islamistas fueron derrotados en una macroasamblea cuando intentaron imponer el cierre, a las nueve de la noche, de la residencia de chicas. “Les vencimos argumentando que la biblioteca está abierta hasta las doce y ellas acuden allí a estudiar”, añade.

Pero si El Yubi y sus correligionarios, que controlan en Fez el sindicato universitario, están en contra de la expulsión de Ahmed, “que nunca cayó en la provocación”, también se muestran convencidos de que el estudiante de Económicas “está enfermo”. “Había que haberle brindando apoyo psicológico, convencerle de que fuese a un médico para corregirse”, recalca Aziz, otro militante de Vía Democrática.

Ahmed recuerda con emoción contenida la “noche infernal” de su exclusión manu militari, y finalmente se le saltan las lágrimas cuando habla de sus padres en Taza, una localidad entre Fez y Melilla. “A través de la familia de un chaval de Taza, que estudia aquí, se enteraron de que soy gay”, afirma apesadumbrado.

“Desde que lo supieron, mi padre no para de repetir, según me cuenta un hermano, que no soy su hijo, y mi madre se niega a hablar conmigo por teléfono”, se lamenta. Por primera vez, este verano Ahmed no irá de vacaciones a su casa familiar de Taza. “Lo único que me queda ahora”, prosigue, “es el trabajo” a tiempo parcial en un taller textil con el que costea sus estudios. “El dueño es un hombre piadoso y temo que en cualquier momento algún mal bicho se acerque a revelarle mi secreto y me despida”, afirma angustiado. “Cuando me expulsaron de la residencia pensé en irme a otra ciudad, pensé incluso en suicidarme, pero me repuse”. “Pero si pierdo el empleo…”.

“Mire, aquí, en Marruecos, los gays no queremos ni casarnos ni que se nos reconozca ningún derecho”, concluye en tono de súplica. “Nos bastaría con que nos dejasen en paz”.

Poco probable que suceda en una sociedad cada vez más impregnada de religiosidad y en la que Mohamed Asseban, miembro del consejo de los ulemas (doctores del islam) de Rabat, preconiza aún “la hoguera para los homosexuales”.

El primero en salir del armario
“Temblaba por dentro”. Abdelá Taia, de 33 años, recuerda su aprensión cuando evocó su homosexualidad en un debate, el pasado invierno, sobre su obra literaria en el Instituto Francés de Meknes (Marruecos), ante una sala atiborrada.

Taia, un escritor que empieza a abrirse camino, ha hecho historia en su país al ser el primer marroquí que reconoce abiertamente, sin ser forzado como Ahmed, el estudiante de Fez, su orientación sexual.

Rachid O., otro literato marroquí, también se declaró gay, pero nunca desveló su verdadera identidad y, a diferencia de Taia, sólo publicó bajo seudónimo en Francia y no en Marruecos.

Taia evoca su homosexualidad en libros, escritos en francés, como El Ejército de Salvación, editado en primavera en su país.

Por sorprendente que parezca, la doble confesión del escritor, de viva voz y en su obra, no ha suscitado, por ahora, reacciones hostiles en Marruecos, acaso porque se mueve en ambientes intelectuales. “El francés me protege”, reconoce.

La prensa francófona, independiente u oficialista, menciona su orientación sexual de forma aséptica y los órganos islamistas le ignoran. “Incluso he sido invitado a la televisión, aunque no me han preguntado por el tema”, comenta sorprendido del eco que suscita su obra.

Taia nació en Salé, la ciudad pegada a Rabat, en una familia numerosa y humilde, y ahora vive en París. “En Europa es más fácil”, señala. “En Marruecos se nos inculca el temor a ser mal visto, a tener vergüenza”. “Todo se hace a escondidas”. “Estamos cansados de disimular”.