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MOHAMED ERRAJI: VICTORIA DE LA LIBERTAD DE EXPRESION EN MARRUECOS?

3 octubre, 2008

Opinión:Victoria parcial de la libertad

Antonio José Chinchetru:Si las protestas seguían creciendo, la condena a Erraji se podía convertir en un asunto muy incómodo para Mohamed VI, un monarca con una fama ganada a pulso de ser poco respetuoso con la libertad de expresión.
 

Fernando Díaz Villanueva, periodista de Libertad Digital, historiador y bloguero impertinente explicó en su bitácora de forma tan concisa como clara el caso de Mohamed Erraji: “Detenido el jueves, juzgado el lunes en sólo 10 minutos y condenado el martes a 2 años de cárcel. ¿El delito? criticar a Mojamé, y no mucho ni con demasiada mala sombra, la verdad”. La continuación no es tan trepidante, pero casi: el jueves es puesto en libertad condicional y una semana después declarado inocente. Sin embargo, la buena noticia está empañada por un matiz muy importante. Erraji ha sido absuelto por un “vicio de forma”.

Los tribunales no han decidido que Erraji tenía derecho a escribir lo que publicó, tan sólo han constatado lo que el juicio express al que fue sometido hacía sospechar. Durante el proceso no se habían respetado las mínimas garantías, comenzando con la asistencia de su abogado. La libertad de expresión sigue sin existir en Marruecos, o al menos continúa estando muy limitada. Da la impresión de que los jueces han buscado una salida digna que les permitiera acallar las protestas de dentro y fuera de Marruecos sin tener que poner en duda una legislación contraria a los más fundamentales derechos de las personas, entre los que se encuentra la libertad de expresión.

Tras la detención de Erraji se puso en marcha una tímida campaña para pedir su libertad en la que participaron unas 3.000 personas de diversos países. Este y otro tipo de protestas, como la huelga de hambre de algunos blogueros marroquíes, tuvieron su punto central en Marruecos, pero se extendieron a otros países, principalmente Francia, Canadá, Estados Unidos y España. Si las protestas seguían creciendo, la condena a Erraji se podía convertir en un asunto muy incómodo para Mohamed VI, un monarca con una fama ganada a pulso de ser poco respetuoso con la libertad de expresión.

Esta ha sido, sin duda alguna, una victoria de la movilización en internet a favor de la libertad. Pero tan sólo una victoria parcial. En Marruecos siguen vigente la normativa que permitió encarcelar a Erraji, y decenas de ciberdisidentes sufren prisión en varios países del mundo, entre los que destaca China. Mientras esto no cambie, y mientras haya gobiernos que controlan la red o incluso que impidan que los ciudadanos accedan a ella, internet estará todavía lejos de ser libre.

La libertad de expresión a través de la red no es más importante que por otros canales, como la prensa o las conversaciones tomando un café, pero su estado suele ser un buen termómetro para medir como se encuentra en los demás ámbitos de un país. Sin embargo, sí que es más peligrosa para los gobiernos autoritarios de todo signo, puesto que es más difícil de controlar que un periódico o una radio y permite que quienes antes tan sólo podían hablar con unos pocos ahora puedan hacer llegar su mensaje a miles.

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NO HAY LIBERTAD RELIGIOSA EN MARRUECOS: HAY ALGUN TIPO DE LIBERTAD QUE NO SEA LA DE TORTURAR???

3 octubre, 2008

Marruecos castiga el proselitismo con la cárcel

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ACN Press   
lunes, 29 de septiembre de 2008
Rabat / No hay avances en la libertad religiosa en Marruecos. Es la conclusión de un estudio sobre este campo que ha realizado la Asociación americana Democracia y Derechos Humanos tomando como período de referencia 2007 y lo que llevamos de 2008. “El Estado sigue poniendo determinados límites -aseguran- a los cultos no íslámicos y al proselitismo”.


“Hemos constatado que persisten los abusos y discriminaciones para los creyentes que hacen pública su adhesión a otras religiones que no sean el Islam, en especial para los conversos desde esta religión al cristianismo”. Según los datos que aporta el informe de esta Asociación, en Marruecos se pueden contabilizar hasta cinco mil católicos y protestantes, dato que se eleva hasta los 25.000 si se cuenta a toda la comunidad cristiana.

En cuanto a los judíos, señala el informe, son entre cuatro mil y seis mil y la mayoría reside en Casablanca. Otras cuatrocientas personas, recoge, practican en el país la fe bahaí (religión monoteísta, cuya idea central es que la humanidad es una sola raza y que ha llegado el día de su unificación en una sociedad global, explican en su página web).

En Marruecos, el Islam es la religión oficial y el Rey Mohamed VI es el principal representante en la tierra de la comunidad islámica alauita. El Gobierno ha prohibido la distribución de materiales religiosos que no hagan referencia al Islam, considerando este tipo de actos como proselitismo, penado con cárcel (entre tres y seis meses de privación de libertad).

Entre los casos concretos estudiados por Democracia y Derechos Humanos, destaca el de dos jóvenes turistas franceses que fueron detenidos en marzo de este año en posesión de Biblias y compact disc con contenidos religiosos. Fueron acusados de proselitismo, aunque finalmente fueron puestos en libertad y pudieron abandonar el país. No en vano, se permite la venta de biblias en el reino en francés, español o inglés, pero no en árabe.

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EL VERDADERO MARRUECOS: VIOLACIONES Y TORTURAS EN SIDI IFNI

3 octubre, 2008

El testimonio de Maryam Aut Muhine, violada por la policía en Sidi Ifni

Otras chicas me han confesado que fueron victimas de violaciones colectivas dentro de comisaría.
La barbarie de la ofensiva militar del 7 de junio a través del testimonio de una victima   
 
AUTOR:  Mustafá HIRANE
Traducido por  Rocío Anguiano   

El siguiente testimonio es un desmentido irrefutable de las afirmaciones que juran, con la mano en el corazón, que el 7 de junio de 2008, la policía marroquí no violó a nadie en Sidi Ifni. Es de admirar el valor de Mustafá Hirane, el periodista que ha recogido este testimonio y que también fue víctima de la brutalidad policial por parte de las Fuerzas Auxiliares (1) cuando cubría una manifestación de titulados en paro ante el Parlamento de Rabat en mayo de 2007.

Me preparaba para ir a Sidi Ifini una semana después de los sangrientos sucesos del 7 de junio. Allí, la gente estaba atrapada entre el mar, la montaña y el yugo del Majzén (2) e intentaba recuperar el aliento y comprender lo que había pasado para poder digerirlo. La misión que me había sido claramente asignada por el comité de redacción de nuestro semanario Al Michaal (La Antorcha), consistía en recoger testimonios de muchachas víctimas de atentados a su pudor. No era una tarea fácil. Es difícil convencer a chicas educadas en un medio tradicional para que hablen sobre las atrocidades sufridas a manos de los animales depredadores del aparato ejecutivo del nuevo Mazjén. Insistí en alentar a las victimas, en convencerlas para que lo soltaran todo, fuera cual fuera la atrocidad. Para que esto no se repitiera o, al menos, el Majzén y sus esbirros se lo pensaran dos veces antes de saquear de nuevo los espacios privados y la intimidad de la gente y de violar a mujeres.

Algunas victimas aceptaron el reto. Debo decir con franqueza que estas mujeres son las dignas defensoras de la ciudadela del honor de las mujeres marroquíes, en una época en que las demás ciudadelas se hunden. El testimonio “grave” (en consonancia con “herida grave”) que van a leer es el de una joven baamraní (3) de Sidi Ifni. Su nombre: Maryam Aut Muhine (fotos). Se ofreció voluntaria entre un grupo de mujeres y jóvenes para informar a la opinión pública nacional de las atrocidades y bajezas del nuevo Majzén y sus esbirros. El testimonio de Maryam solo es el primero. Publicaremos otros proximamente.

El oficial de policía: “Coged a esta chica de m. y llevadla a donde podáis meterla”.

Salí la mañana del sábado 7 de junio a hacer la compra. Me crucé con un agente de policía que empezó a insultarme sin razón diciéndome: “Que te den, pedazo de p.” Respondí: “Cuida tu lenguaje” y empezó a insultarme de nuevo. En ese momento, se me acercó otro agente y me preguntó cuál era el problema entre su compañero y yo. Y cuando se lo expliqué, pensando que iba a solucionar el problema, aprovechó para cogerme y llevarme ante su jefe, un oficial. Este también me preguntó cuál era el problema. Le expliqué de nuevo lo que había pasado y le hablé de todos los insultos lanzados contra mí. Y le dijo al policía que me había llevado ante él: “Coged a esta chica de m. y llevadla a donde podáis meterla”.

Me llevaron cerca del colegio Mulay Abdalah, donde pude ver lo que hacían: habían tirado a un joven al suelo y le daban patadas por todas partes, sobre todo en la cara. Después me llegó el turno de recibir mi lote de golpes. Se pueden ver las marcas: estoy llena de cardenales e, incluso, no puedo sentarme. Al poco, llegó otro policía, con pasamontañas. Me cogió, me empujó contra la pared del colegio y empezó a pegarme en la parte baja de la espalda y cuando dejé de gritar porque ya no sentía mi cuerpo, que parecía un cadáver, comenzó a golpearme en la cabeza. Intenté protegerme el rostro de los golpes dados a ciegas, pero noté que se me rompía la nariz. Otros policías se unieron a la jauría, me sujetaron los brazos para que su compañero con pasamontañas pudiera golpearme a su antojo, bajo una incesante lluvia de insultos lanzados por todos ellos. “Que te jodan, puta, nos vamos a cepillar a tu madre” “¡Hija de maricona, hija de puta!”

Todo esto sucedió delante del colegio Mulay Abdalah. Después me llevaron a comisaría. Al bajar del furgón, fui golpeada, abofeteada, recibí puñetazos en la cabeza. Ya no podía mantenerme en pie. Me llevaron dentro de comisaría. Uno de ellos casi pisa mis gafas, que se me habían caído. Lo habría hecho si yo no le hubiera explicado que me eran indispensables y que había vendido una oveja por 500 dirhams (50 €) para pagarlas. Entonces las recogió y se las guardó en el bolsillo. Luego dos policías que creo que podría reconocer entre mil –uno de ellos se llama Badr y, según los jóvenes de la ciudad que lo conocen, después le dieron el traslado- me llevaron a una habitación y me obligaron a desnudarme. Me negué.

Ante esta negativa, empezaron a pegarme, rompiendo mi ropa. Todas las jóvenes detenidas en comisaría siguieron la misma suerte. Aquellas que lo nieguen mienten, por miedo a perder su honor, en una ciudad pequeña como Sidi Ifni. He visto cómo golpeaban a mujeres y hombres, que yo conocía, delante de sus maridos o sus mujeres. En el caso de otras mujeres, les rompieron la ropa en presencia de sus maridos. Con lo que me pasó, deseé volver a encontrarme cara a cara con un policía a solas y estoy segura de que le habría pegado. Pero desafortunadamente eran como buitres sobre un cadáver, que no lo dejan hasta que lo han limpiado a fondo.

“Metió un palo entre mis piernas mientras gritaba: “Vamos, muévete, hija de puta”

Después de que me desnudaran totalmente, uno de esos policías me metió un palo entre las piernas y empezó a besarme a la fuerza y cada vez que yo intentaba rechazarle, me pegaba en la cara o en la cabeza. Durante ese tiempo, los otros olfateaban los restos de mi ropa y me acariciaban las nalgas. Me dolía mucho, pero a pesar de eso, resistí. (…)

Otras chicas me han confesado que fueron victimas de violaciones colectivas dentro de comisaría.

Todos pasaron por turno a olisquearme y a besarme a la fuerza en los pechos. Mis gestos de rechazo provocaban cada vez nuevos insultos y golpes. Le dije a un policía que estaba besándome y abrazándome: “Aléjate de mí, por el amor de Dios”. En un momento dado, uno de los policías, que ya no soportaba lo que me estaban haciendo sufrir, me dijo: “Toma tu ropa y vístete. Perdóname”. Y me llevó a otra celda. Justo en el momento en que iba a entrar en la celda, empezó a insultarme y denigrarme: “¡Entra, puta, hija de maricona!” para que lo vieran bien sus superiores que acababan de entrar en la celda. Cogió la ropa y la tiró al otro extremo de la celda.

Yo no había visto nunca nada parecido, ni siquiera en el cine.

Había muchos jóvenes desnudos. Al lado de cada joven, había botellas vacías. Cuando salí de comisaría, pregunté la razón de la presencia de las botellas y me dijeron que les habían obligado a sentarse encima, pero no podían contarlo públicamente por vergüenza. La mayoría de esos jóvenes viven en el barrio de Colomina.

En estas circunstancias, los golpes caían sobre todos los cuerpos desnudos, sobre todas las partes del cuerpo, principalmente las nalgas y los órganos genitales y cuidado el que se resistiera. Fueron golpeados incluso con porras, patadas, en la cara, por todas partes, hasta que caían como un animal degollado.

Cuando le dije “No” en francés a uno de los policías que quería violarme, se volvió loco y me pegó como un histérico hasta que caí al suelo. Entonces me apodaron “No”. Decían: “Ven aquí, tu, la No”, evidentemente mientras me pegaban. En ese momento, vi que uno de sus superiores, que andaba como un pavo real nos miraba, a todos y todas desnudos como vinimos al mundo, con una sonrisa de desprecio. Un joven le dijo: “Por favor, pásame un teléfono para que llame a un caíd (4) en Agadir, que fue quien me envió aquí a trabajar, yo no he venido a manifestarme, podéis comprobarlo, mi coche está fuera y tiene matrícula de Agadir”. El oficial respondió: “Tenemos ordenes del rey para hacer lo que estamos haciendo y tu quieres hablar con el caíd… ¿O hay alguien por encima del rey en este país?”

Me acuerdo muy bien de la cara de este oficial y podría reconocerlo entre mil.

Al rato, un policía me llevó desnuda, me tiró al suelo, puso su pie sobre mi garganta y dijo: “Si te mueves, puta, mato a tu madre” (…) después me golpeó en las nalgas con la mano desnuda, luego con la porra, riéndose a carcajadas.

Todos los policías que nos trataron así trabajan en la comisaría de Sidi Ifni. Puedo reconocerlos porque me los cruzo todos los días, paseando por mi barrio de Colomina.

“¡Mira, puta, el largo miembro del Majzén!” (5)

Me hicieron salir de la segunda celda, a continuación me pusieron una venda en los ojos y me llevaron de la mano al piso de arriba. Cuando llegué a no sé donde, me interrogaron sobre mi estado civil -nombre del padre, de la madre, etc.-, una ráfaga de preguntas. Me preguntaron, por ejemplo, sobre Al Wahdani (6) que yo no conocía –supe quien era después, leyendo los periódicos. Me preguntaron también si conocía a Si Barra (7). Dije que no lo conocía. Me preguntaron si formaba parte de alguna asociación, respondí que no. Me preguntaron sobre mis opiniones, si estaba satisfecha con la situación actual en Sidi Ifni. Respondí sinceramente. Si hubiera pertenecido a una asociación, se lo habría dicho para que me dejaran en paz.

Cuando el interrogatorio acabó –durante el cual, y de forma excepcional, no me golpearon- alguien me cogió por la muñeca y me hizo salir. Seguía sin ver nada. Al bajar la escalera, oí una voz, por encima de mí, que me dijo: “Quítate la venda”. Reconocí la voz del oficial con andares de pavo real.

Me quité la venda y me agarré a la muñeca del policía, por reflejo del miedo. Entonces el oficial hizo este comentario: “Suelta al chico o ¿es que ha surgido electricidad entre vosotros?” Y estalló en una risa histérica junto con sus colegas. En ese momento, el policía que me había arrancado la ropa interior la primera vez me dijo: “Vamos, vístete y lárgate a tu casa, pedazo de puta”.

Oí insultos que no había oído nunca. Lo que me pasó no me había pasado nunca en la vida. (…)

Al salir, le pedí al policía que me insultaba que me devolviera las gafas. Me respondió: “Dónde están, hija de puta”, y me empujó violentamente fuera de comisaría. Una vez fuera, me encontré frente a una jauría de policías que gritaron a coro: “¡Eh, puta!” “¡Eh, puta!” y fue entonces cuando uno de ellos me agarró por el hombro y me sacudió diciéndome: “¿Has visto, pedazo de puta? Lo larga que es la picha del Majzén ¿eh?”

Notas de las traductoras:

(1)      Fuerzas Auxiliares: órgano encargado de hacer cumplir la ley, que tiene ciertas competencias en materia de orden público.

(2)      Majzén: Término que se utiliza para referirse a la élite dirigente del país, agrupada alrededor del rey, formada por miembros de su familia y allegados, terratenientes, empresarios, líderes tribales, altos mandos militares y otras personas influyentes que constituyen el poder fáctico.

(3)      Baamraní: miembro de una tribu berebere de la región de Sidi Ifni.

(4)      Caíd: Especie de juez o gobernador en los territorios del Norte de África. Los caídes contaban con gran respeto entre la población, pues eran los encargados de mantener el orden e impartir justicia.

(5)      Zob el makhzen touil y Yedd el makhzen touila (el largo brazo del Majzén) son expresiones que se oyen con frecuencia en Marruecos. Aquí hay un juego de palabras con zob, que procede del árabe زب (zub), y significa “miembro viril” habiendo pasado al argot francés como una de las múltiples denominaciones vulgares del pene.

(6)      Mohamed Al Wahdani: Detenido político tras el sábado negro del 7 de junio.

(7)      Brahim Barra: Responsable de ATTAC en Sidi Infini, detenido tras el sábado negro.

(8)      En una entrevista posterior en Al Yazira, Maryam precisó que finalmente le habían devuelto las gafas.

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MARRUECOS EN VENTA: TODO TIENE UN PRECIO

3 octubre, 2008

La base militar de EE.UU en Marruecos, a 300 kilómetros de Canarias, ya está en marcha

La base militar de EE.UU en Marruecos, a 300 kilómetros de Canarias, ya está en marcha

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ACN Press   
jueves, 02 de octubre de 2008
Rabat/ Mil campos de fútbol; es decir, mil hectáreas. Es la superficie sobre la que la Administración americana ha construido su base militar en Marruecos, en la localidad de Tan Tan, a unos 25 kilómetros de la costa atlántica y 300 del Archipiélago canario, de la isla de Lanzarote. Una base para las tropas americanas que, según un informe de Africainfomarket, “ha empezado a funcionar desde el 30 de septiembre y que es el resultado de dos años de negociaciones y estudios estratégicos”.
La base militar de Estados Unidos en África (Africom), para controlar en especial temas asociados con terrorismo, se instaló definitivamente en Marruecos fruto de las estrechas relaciones exteriores que mantienen ambos países, cita el mismo documento (Informe de coyuntura en Marruecos del primer cuatrimestre de 2008). Para los americanos, Marruecos “es el país africano más creíble para albergar el Africom”, añade Africainfomarket haciendo referencia a declaraciones del Comité de investigación del Congreso de los EEUU.

La situación geoestratégica de Marruecos y su “estabilidad interna” fueron los dos principales motivos para que Estados Unidos se fijara en el reino alauita para establecer su gran base militar, a pesar de haber tanteado otros países africanos. Desde el reino alauita, “la jurisdicción militar norteamericana se extenderá sobre todo el continente, excepto Egipto, que seguirá adscrito al mando americano del Centcom, y Madagascar, que depende de la Zona del Pacífico, Pacom”, explica la plataforma canaria Africainfomarket en su estudio.

El proyecto de los americanos nació en el año 2005. Su instalación en Marruecos, además, supone según fuentes diplomáticas consultadas por ACN Press un fuerte respaldo a la política de Mohamed VI, monarca alauita. Aunque la lucha contra el terrorismo sería uno de sus principales objetivos, el Africom se ha creado también para hacer frente, relata su página web, a los desastres naturales o las fisuras étnicas que desestabilizan al continente africano. Tan Tan, cuya población (de unos diez mil habitantes) es mayoritariamente saharaui, se encuentra entre las localidades de Ifni y Tarfaya, esta última a sólo cien kilómetros de Fuerteventura.

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PELIGRO DE MUERTE: HOMOSEXUAL Y MARROQUI, SIN DERECHOS HUMANOS

1 octubre, 2008
El escarnio diario de Ahmed  

Cuatrocientos islamistas someten a vergüenza pública a un estudiante gay y le expulsan de la residencia universitaria de Fez

IGNACIO CEMBRERO  –  Fez

“Eres como un virus al que hay que exterminar”. Cuando hace un mes escuchó a cuatro barbudos pronunciar esta frase, Ahmed, nombre supuesto, pensó que su suerte estaba echada. Aquella noche cuatro estudiantes islamistas le vinieron a buscar a su cuarto del colegio mayor Dar el Mahraz, de la Universidad de Fez, donde escuchaba música con otros compañeros. Le preguntaron si era homosexual y Ahmed, de 26 años, estudiante de Ciencias Económicas, que nunca disimuló su orientación sexual, les respondió afirmativamente. Entonces le obligaron a acompañarle hasta el campus y cuando vio a los islamistas allí concentrados sus peores temores se confirmaron: iban a “juzgarle” por ser gay.
Unos 400 islamistas, entre los que abundaban los hombres maduros que no eran estudiantes, formaban, en medio del campus, un cuádruple círculo compacto que impedía acercarse a todos los demás. Vestidos con chilabas o con camisas, muchos de ellos llevaban chalecos pese al calor primaveral para, probablemente, disimular sus armas blancas que no llegaron a exhibir.

Algunos pertenecían a las juventudes del Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD), la principal fuerza de oposición parlamentaria, mientras que los demás eran miembros de Justicia y Caridad, el gran movimiento islamista ilegal pero tolerado. Curiosamente, los primeros fueron más vehementes con el joven gay.

Sentado en medio de los barbudos, Ahmed fue acusado no sólo de ser homosexual, sino de haber practicado sexo en el colegio mayor -aseguraron poseer testimonios grabados- y de provocar vanagloriándose de su orientación sexual.

“Les contesté que sí, que era gay, como lo son cientos de miles de marroquíes, incluidos otros muchos estudiantes de Fez y varios profesores que lo esconden”, recuerda aún acongojado en un restaurante de la ciudad. “Les grité también que no hacia daño a nadie, que nunca practiqué sexo en el recinto universitario y que aportasen pruebas de sus acusaciones”.

Poco después de medianoche, tras tres horas de audiencia salpicadas de insultos coreados por la asamblea, los 24 miembros del “jurado” empezaron a deliberar. Dos optaron por que recibiese 20 latigazos y fuese excluido de la universidad; cuatro, por el destierro de la ciudad; cinco, por la expulsión de la facultad pero sin azotes, y 13, la mayoría, por obligarle a abandonar la residencia universitaria y permitirle asistir a clase y examinarse, pero con condiciones.

La “sentencia” estipula que Ahmed no podrá atravesar el campus y deberá entrar en la facultad por una puerta trasera. Sólo podrá permanecer en ella el tiempo necesario, sin extenderse más charlando con otros estudiantes ni frecuentando la cafetería. Su incumplimiento acarrearía mayores sanciones, acaso incluso físicas.

Pasada la una de la madrugada cuatro barbudos escoltaron a Ahmed a su habitación para que recogiese sus pertenencias. “Les pedí, les supliqué que me dejasen pasar una última noche en el colegio mayor porque no sabía dónde ir a esas horas, pero se negaron en redondo”, recuerda el “condenado”. Insistían en que había que ejecutar el “veredicto”. “Creáme, son unos psicoterroristas”.

Escaldado por una anterior experiencia en un semanario marroquí, Rachid el Aduni, un militante del PJD y miembro del “jurado”, rehusó entrevistarse con este corresponsal. “La legislación marroquí, y también la ley divina, prohíben la homosexualidad, y nosotros no hemos hecho más que aplicarla”, consiente a duras penas a explicar por teléfono tras recordar que la policía no entra casi nunca en el recinto universitario.

El artículo 489 del Código Penal prevé penas de seis meses a tres años de cárcel y multas de 11 a 110 euros, para los homosexuales, aunque hace tiempo que los tribunales no pronuncian ninguna condena.

La policía sí efectúa, muy de cuando en cuando, alguna redada. Una de las más sonadas ocurrió en junio de 2004, en Tetuán, donde fueron detenidas 43 personas que celebraban un cumpleaños. La movilización internacional incitó a Rabat a ponerles en libertad al cabo de unos días.

Sentado en la cantina de la universidad, Mohamed el Yubi, líder de las juventudes de Vía Democrática, un grupo de extrema izquierda que goza aún de cierta implantación universitaria, confirma la versión del escarnio narrada por Ahmed. También la corrobora Bennur Hucine, secretario de la sección local de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. “Con el seudojuicio, los barbudos no trataron sólo de infligir un castigo ejemplar a un homosexual”, sostiene El Yubi. “Hicieron además una demostración de fuerza después de perder una batalla”.

Tres semanas antes, los islamistas fueron derrotados en una macroasamblea cuando intentaron imponer el cierre, a las nueve de la noche, de la residencia de chicas. “Les vencimos argumentando que la biblioteca está abierta hasta las doce y ellas acuden allí a estudiar”, añade.

Pero si El Yubi y sus correligionarios, que controlan en Fez el sindicato universitario, están en contra de la expulsión de Ahmed, “que nunca cayó en la provocación”, también se muestran convencidos de que el estudiante de Económicas “está enfermo”. “Había que haberle brindando apoyo psicológico, convencerle de que fuese a un médico para corregirse”, recalca Aziz, otro militante de Vía Democrática.

Ahmed recuerda con emoción contenida la “noche infernal” de su exclusión manu militari, y finalmente se le saltan las lágrimas cuando habla de sus padres en Taza, una localidad entre Fez y Melilla. “A través de la familia de un chaval de Taza, que estudia aquí, se enteraron de que soy gay”, afirma apesadumbrado.

“Desde que lo supieron, mi padre no para de repetir, según me cuenta un hermano, que no soy su hijo, y mi madre se niega a hablar conmigo por teléfono”, se lamenta. Por primera vez, este verano Ahmed no irá de vacaciones a su casa familiar de Taza. “Lo único que me queda ahora”, prosigue, “es el trabajo” a tiempo parcial en un taller textil con el que costea sus estudios. “El dueño es un hombre piadoso y temo que en cualquier momento algún mal bicho se acerque a revelarle mi secreto y me despida”, afirma angustiado. “Cuando me expulsaron de la residencia pensé en irme a otra ciudad, pensé incluso en suicidarme, pero me repuse”. “Pero si pierdo el empleo…”.

“Mire, aquí, en Marruecos, los gays no queremos ni casarnos ni que se nos reconozca ningún derecho”, concluye en tono de súplica. “Nos bastaría con que nos dejasen en paz”.

Poco probable que suceda en una sociedad cada vez más impregnada de religiosidad y en la que Mohamed Asseban, miembro del consejo de los ulemas (doctores del islam) de Rabat, preconiza aún “la hoguera para los homosexuales”.

El primero en salir del armario
“Temblaba por dentro”. Abdelá Taia, de 33 años, recuerda su aprensión cuando evocó su homosexualidad en un debate, el pasado invierno, sobre su obra literaria en el Instituto Francés de Meknes (Marruecos), ante una sala atiborrada.

Taia, un escritor que empieza a abrirse camino, ha hecho historia en su país al ser el primer marroquí que reconoce abiertamente, sin ser forzado como Ahmed, el estudiante de Fez, su orientación sexual.

Rachid O., otro literato marroquí, también se declaró gay, pero nunca desveló su verdadera identidad y, a diferencia de Taia, sólo publicó bajo seudónimo en Francia y no en Marruecos.

Taia evoca su homosexualidad en libros, escritos en francés, como El Ejército de Salvación, editado en primavera en su país.

Por sorprendente que parezca, la doble confesión del escritor, de viva voz y en su obra, no ha suscitado, por ahora, reacciones hostiles en Marruecos, acaso porque se mueve en ambientes intelectuales. “El francés me protege”, reconoce.

La prensa francófona, independiente u oficialista, menciona su orientación sexual de forma aséptica y los órganos islamistas le ignoran. “Incluso he sido invitado a la televisión, aunque no me han preguntado por el tema”, comenta sorprendido del eco que suscita su obra.

Taia nació en Salé, la ciudad pegada a Rabat, en una familia numerosa y humilde, y ahora vive en París. “En Europa es más fácil”, señala. “En Marruecos se nos inculca el temor a ser mal visto, a tener vergüenza”. “Todo se hace a escondidas”. “Estamos cansados de disimular”.

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MAS REPRESION EN EL SAHARA OCCIDENTAL OCUPADO

1 octubre, 2008

El Polisario denuncia una brutal represión marroquí a las protestas saharahuis

29-09-2008  
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Ciudadanos saharahuis se manifiestan en la ciudad de Smara contra la represión marroquí.
 Foto cedida por el Servicio de Comunicación Saharahui en Canarias

LA OPINION | SANTA CRUZ DE TENERIFE El delegado saharaui en Canarias y representante del Frente Polisario, Mohamed Salem Daha, denunció la brutal ola represiva desatada por las fuerzas de seguridad marroquíes a lo largo de la semana pasada y ha exigido la “protección de los ciudadanos saharauis” a la comunidad internacional y a Naciones Unidas según un comunicado del Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias (SCSC).
De acuerdo con lo informado por el SCSC, el pasado lunes la ciudad de Smara se despertó con numerosas manifestaciones pacíficas de ciudadanos saharauis exigiendo el respeto a los derechos humanos y el fin de la ocupación marroquí. La “brutal” reacción de las fuerzas de seguridad marroquí, ante estas protestas provocó al menos 34 heridos, se asaltaron numerosos domicilios de saharauis y se practicaron decenas de detenciones.
Sin embargo, la reacción fue inmediata y las manifestaciones pacíficas se reprodujeron en ciudades saharauis como El Aaiún, Dajla o Bojador y algunas del sur de Marruecos como Sidi Ifni, que sólo el traslado urgente de centenares de efectivos armados de las unidades marroquíes desplegadas en el territorio consiguió, “con la violencia y la brutalidad”, acabar con las protestas.

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LOS DERECHOS DE LAS MUJERES EN MARRUECOS

1 octubre, 2008

Claire Trichot: ”Tener un hijo en Tánger sin estar casada es un delito”


Etiquetas: Trichot, Tánger, ong

Pilar Canda (Pontevedra).

Parece ser que el Che Guevara, después de recorrer América Latina le dijo a su compañero al despedirse: ¿cuánta injusticia, no? Esto es lo que debió pensar Claire Trichot para abandonar todas las comodidades de su vida como abogada e iniciar un nuevo camino con Cien por Cien Mamá, una ONG en la que proporciona toda la ayuda necesaria a las futuras madres solteras que están embarazadas en Tánger.

¿Por qué decidió abandonarlo todo y fundar Cien por Cien Mamá?

— Pues yo era abogada especializada en derechos humanos. Estuve trabajando en una ONG en la que intenté aportar todo el bagaje que fui adquiriendo, para combatir en otro tipo de lucha. Cien por Cien Mamá nació como una iniciativa después de habernos constatado de que había muchos niños por los que el Estado marroquí no respondía satisfactoriamente. Se vivían situaciones muy duras. Trabajé cuatro años y medio en centros del Estado y comprobé lo duro que era, por lo que decidí buscar alternativas para prevenir el abandono.

¿Cuánto tiempo llevan en activo?

—Pues llevamos siete años y medio trabajando en este proyecto en el hospital público.

¿A cuántas mujeres atiende la asociación actualmente?

—Actualmente 10 mujeres que residen en el hogar, además de ocho que seguimos atendiendo fuera de él.

¿Qué tipo de ayuda ofrece 100% Mamás?

—Tenemos dos objetivos principales: la prevención del abandono de niños y la reinserción de las madres solteras, tanto a nivel familiar como sanitario, jurídico, escolar, etc… Pretendemos ayudar y acompañar a las mujeres embarazadas y solteras en el proceso de abandono. Además también intentamos favorecer y ayudar en la relación materno-filial y hacer que ellas luchen por sus niños y se desenvuelvan por ellas mismas.

¿Cuál es la situación de las mujeres marroquíes en su país?

—Para ellas, tener un hijo sin estar casadas es un delito por el que pueden llegar a pagar con tres meses de cárcel. A pesar de estas penas, hay cierta tolerancia y no siempre se cumple. En Marruecos hay una cierta política de protección del menor, pero no de la mujer. Además hay que tener en cuenta que el 80% de las mujeres marroquíes son analfabetas, lo que supone un obstáculo importante.

¿Cuál es el mayor enemigo de estas mujeres?

—Pues el machismo y la falta de educación e instrucción. En sus casas, sus familias las protegen tanto que, después, al salir al al mes, con la ayuda de una ONG catalana y con ayuda de empresas privadas. No tenemos ningún tipo de convenio con el Estado marroquí y, si queremos seguir conservando nuestros objetivos, es necesario que mantengamos cierta independencia del Estado.

¿Desde cuándo su relación con Agareso (Asociación Galega de Reporteiros Solidarios)?

—Pues llevamos conociéndonos ya un año y medio, cuando aún no existía el colectivo. Cuando me conocieron comenzaron a hacer una serie de reportajes, y este año la relación se concretó aún más. Actualmente buscamos sensibilizar e informar sobre esta problemática tan olvidada.