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NO HAY LIBERTAD RELIGIOSA EN MARRUECOS: HAY ALGUN TIPO DE LIBERTAD QUE NO SEA LA DE TORTURAR???

3 octubre, 2008

Marruecos castiga el proselitismo con la cárcel

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ACN Press   
lunes, 29 de septiembre de 2008
Rabat / No hay avances en la libertad religiosa en Marruecos. Es la conclusión de un estudio sobre este campo que ha realizado la Asociación americana Democracia y Derechos Humanos tomando como período de referencia 2007 y lo que llevamos de 2008. “El Estado sigue poniendo determinados límites -aseguran- a los cultos no íslámicos y al proselitismo”.


“Hemos constatado que persisten los abusos y discriminaciones para los creyentes que hacen pública su adhesión a otras religiones que no sean el Islam, en especial para los conversos desde esta religión al cristianismo”. Según los datos que aporta el informe de esta Asociación, en Marruecos se pueden contabilizar hasta cinco mil católicos y protestantes, dato que se eleva hasta los 25.000 si se cuenta a toda la comunidad cristiana.

En cuanto a los judíos, señala el informe, son entre cuatro mil y seis mil y la mayoría reside en Casablanca. Otras cuatrocientas personas, recoge, practican en el país la fe bahaí (religión monoteísta, cuya idea central es que la humanidad es una sola raza y que ha llegado el día de su unificación en una sociedad global, explican en su página web).

En Marruecos, el Islam es la religión oficial y el Rey Mohamed VI es el principal representante en la tierra de la comunidad islámica alauita. El Gobierno ha prohibido la distribución de materiales religiosos que no hagan referencia al Islam, considerando este tipo de actos como proselitismo, penado con cárcel (entre tres y seis meses de privación de libertad).

Entre los casos concretos estudiados por Democracia y Derechos Humanos, destaca el de dos jóvenes turistas franceses que fueron detenidos en marzo de este año en posesión de Biblias y compact disc con contenidos religiosos. Fueron acusados de proselitismo, aunque finalmente fueron puestos en libertad y pudieron abandonar el país. No en vano, se permite la venta de biblias en el reino en francés, español o inglés, pero no en árabe.

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PELIGRO DE MUERTE: HOMOSEXUAL Y MARROQUI, SIN DERECHOS HUMANOS

1 octubre, 2008
El escarnio diario de Ahmed  

Cuatrocientos islamistas someten a vergüenza pública a un estudiante gay y le expulsan de la residencia universitaria de Fez

IGNACIO CEMBRERO  –  Fez

«Eres como un virus al que hay que exterminar». Cuando hace un mes escuchó a cuatro barbudos pronunciar esta frase, Ahmed, nombre supuesto, pensó que su suerte estaba echada. Aquella noche cuatro estudiantes islamistas le vinieron a buscar a su cuarto del colegio mayor Dar el Mahraz, de la Universidad de Fez, donde escuchaba música con otros compañeros. Le preguntaron si era homosexual y Ahmed, de 26 años, estudiante de Ciencias Económicas, que nunca disimuló su orientación sexual, les respondió afirmativamente. Entonces le obligaron a acompañarle hasta el campus y cuando vio a los islamistas allí concentrados sus peores temores se confirmaron: iban a «juzgarle» por ser gay.
Unos 400 islamistas, entre los que abundaban los hombres maduros que no eran estudiantes, formaban, en medio del campus, un cuádruple círculo compacto que impedía acercarse a todos los demás. Vestidos con chilabas o con camisas, muchos de ellos llevaban chalecos pese al calor primaveral para, probablemente, disimular sus armas blancas que no llegaron a exhibir.

Algunos pertenecían a las juventudes del Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD), la principal fuerza de oposición parlamentaria, mientras que los demás eran miembros de Justicia y Caridad, el gran movimiento islamista ilegal pero tolerado. Curiosamente, los primeros fueron más vehementes con el joven gay.

Sentado en medio de los barbudos, Ahmed fue acusado no sólo de ser homosexual, sino de haber practicado sexo en el colegio mayor -aseguraron poseer testimonios grabados- y de provocar vanagloriándose de su orientación sexual.

«Les contesté que sí, que era gay, como lo son cientos de miles de marroquíes, incluidos otros muchos estudiantes de Fez y varios profesores que lo esconden», recuerda aún acongojado en un restaurante de la ciudad. «Les grité también que no hacia daño a nadie, que nunca practiqué sexo en el recinto universitario y que aportasen pruebas de sus acusaciones».

Poco después de medianoche, tras tres horas de audiencia salpicadas de insultos coreados por la asamblea, los 24 miembros del «jurado» empezaron a deliberar. Dos optaron por que recibiese 20 latigazos y fuese excluido de la universidad; cuatro, por el destierro de la ciudad; cinco, por la expulsión de la facultad pero sin azotes, y 13, la mayoría, por obligarle a abandonar la residencia universitaria y permitirle asistir a clase y examinarse, pero con condiciones.

La «sentencia» estipula que Ahmed no podrá atravesar el campus y deberá entrar en la facultad por una puerta trasera. Sólo podrá permanecer en ella el tiempo necesario, sin extenderse más charlando con otros estudiantes ni frecuentando la cafetería. Su incumplimiento acarrearía mayores sanciones, acaso incluso físicas.

Pasada la una de la madrugada cuatro barbudos escoltaron a Ahmed a su habitación para que recogiese sus pertenencias. «Les pedí, les supliqué que me dejasen pasar una última noche en el colegio mayor porque no sabía dónde ir a esas horas, pero se negaron en redondo», recuerda el «condenado». Insistían en que había que ejecutar el «veredicto». «Creáme, son unos psicoterroristas».

Escaldado por una anterior experiencia en un semanario marroquí, Rachid el Aduni, un militante del PJD y miembro del «jurado», rehusó entrevistarse con este corresponsal. «La legislación marroquí, y también la ley divina, prohíben la homosexualidad, y nosotros no hemos hecho más que aplicarla», consiente a duras penas a explicar por teléfono tras recordar que la policía no entra casi nunca en el recinto universitario.

El artículo 489 del Código Penal prevé penas de seis meses a tres años de cárcel y multas de 11 a 110 euros, para los homosexuales, aunque hace tiempo que los tribunales no pronuncian ninguna condena.

La policía sí efectúa, muy de cuando en cuando, alguna redada. Una de las más sonadas ocurrió en junio de 2004, en Tetuán, donde fueron detenidas 43 personas que celebraban un cumpleaños. La movilización internacional incitó a Rabat a ponerles en libertad al cabo de unos días.

Sentado en la cantina de la universidad, Mohamed el Yubi, líder de las juventudes de Vía Democrática, un grupo de extrema izquierda que goza aún de cierta implantación universitaria, confirma la versión del escarnio narrada por Ahmed. También la corrobora Bennur Hucine, secretario de la sección local de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. «Con el seudojuicio, los barbudos no trataron sólo de infligir un castigo ejemplar a un homosexual», sostiene El Yubi. «Hicieron además una demostración de fuerza después de perder una batalla».

Tres semanas antes, los islamistas fueron derrotados en una macroasamblea cuando intentaron imponer el cierre, a las nueve de la noche, de la residencia de chicas. «Les vencimos argumentando que la biblioteca está abierta hasta las doce y ellas acuden allí a estudiar», añade.

Pero si El Yubi y sus correligionarios, que controlan en Fez el sindicato universitario, están en contra de la expulsión de Ahmed, «que nunca cayó en la provocación», también se muestran convencidos de que el estudiante de Económicas «está enfermo». «Había que haberle brindando apoyo psicológico, convencerle de que fuese a un médico para corregirse», recalca Aziz, otro militante de Vía Democrática.

Ahmed recuerda con emoción contenida la «noche infernal» de su exclusión manu militari, y finalmente se le saltan las lágrimas cuando habla de sus padres en Taza, una localidad entre Fez y Melilla. «A través de la familia de un chaval de Taza, que estudia aquí, se enteraron de que soy gay», afirma apesadumbrado.

«Desde que lo supieron, mi padre no para de repetir, según me cuenta un hermano, que no soy su hijo, y mi madre se niega a hablar conmigo por teléfono», se lamenta. Por primera vez, este verano Ahmed no irá de vacaciones a su casa familiar de Taza. «Lo único que me queda ahora», prosigue, «es el trabajo» a tiempo parcial en un taller textil con el que costea sus estudios. «El dueño es un hombre piadoso y temo que en cualquier momento algún mal bicho se acerque a revelarle mi secreto y me despida», afirma angustiado. «Cuando me expulsaron de la residencia pensé en irme a otra ciudad, pensé incluso en suicidarme, pero me repuse». «Pero si pierdo el empleo…».

«Mire, aquí, en Marruecos, los gays no queremos ni casarnos ni que se nos reconozca ningún derecho», concluye en tono de súplica. «Nos bastaría con que nos dejasen en paz».

Poco probable que suceda en una sociedad cada vez más impregnada de religiosidad y en la que Mohamed Asseban, miembro del consejo de los ulemas (doctores del islam) de Rabat, preconiza aún «la hoguera para los homosexuales».

El primero en salir del armario
«Temblaba por dentro». Abdelá Taia, de 33 años, recuerda su aprensión cuando evocó su homosexualidad en un debate, el pasado invierno, sobre su obra literaria en el Instituto Francés de Meknes (Marruecos), ante una sala atiborrada.

Taia, un escritor que empieza a abrirse camino, ha hecho historia en su país al ser el primer marroquí que reconoce abiertamente, sin ser forzado como Ahmed, el estudiante de Fez, su orientación sexual.

Rachid O., otro literato marroquí, también se declaró gay, pero nunca desveló su verdadera identidad y, a diferencia de Taia, sólo publicó bajo seudónimo en Francia y no en Marruecos.

Taia evoca su homosexualidad en libros, escritos en francés, como El Ejército de Salvación, editado en primavera en su país.

Por sorprendente que parezca, la doble confesión del escritor, de viva voz y en su obra, no ha suscitado, por ahora, reacciones hostiles en Marruecos, acaso porque se mueve en ambientes intelectuales. «El francés me protege», reconoce.

La prensa francófona, independiente u oficialista, menciona su orientación sexual de forma aséptica y los órganos islamistas le ignoran. «Incluso he sido invitado a la televisión, aunque no me han preguntado por el tema», comenta sorprendido del eco que suscita su obra.

Taia nació en Salé, la ciudad pegada a Rabat, en una familia numerosa y humilde, y ahora vive en París. «En Europa es más fácil», señala. «En Marruecos se nos inculca el temor a ser mal visto, a tener vergüenza». «Todo se hace a escondidas». «Estamos cansados de disimular».

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LOS TENTACULOS DE RABAT: SIGUE LA PERSECUCION DE RIFEÑOS?

20 septiembre, 2008

Marruecos espía a los bereberes holandeses

Mohamed Amezian y Nicolien den Boer

19-09-2008

El Parlamento holandés ha expresado su rechazo a la intromisión de Marruecos en los asuntos internos del país. El reciente escándalo de espionaje ha provocado también una fuerte discusión en Marruecos. Al parecer lo que interesa a Marruecos es controlar a la población bereber en el extranjero: en Holanda viven en su mayoría marroquíes del Rif.

marokkoEl detonante del escándalo fue el despido de un agente de policía en Rotterdam, que habría entregado información sobre la comunidad marroquí en Holanda a la embajada de Marruecos en La Haya. Esta semana se supo que hace dos meses, bajo presión del gobierno holandés, Rabat retiró a dos de sus diplomáticos, acusados de haber enrolado al agente de policía. El ministro holandés de Relaciones Exteriores, Maxime Verhagen, manifestó que este tipo de injerencia de Rabat es inaceptable. El Parlamento pidió un debate urgente sobre la situación.

Es probable que el caso del agente de Rotterdam no sea un incidente aislado. El concejal Fouad el Haji dijo en televisión que también fue abordado, «y lo mismo le sucedió a un ex parlamentario de origen marroquí», agregó. Se trataría de Ali Lazrak, ex miembro de la bancada del SP. Consultado al respecto Lazrak desmintió que se hubieran acercado a él, pero declaró que «era sabido que el servicio de inteligencia marroquí desarrollaba actividades en Holanda». Según el concejal El Haji, otros conocidos holandeses de origen marroquí fueron también tentados a colaborar con el servicio de inteligencia marroquí.

Un colega de Radio Nederland ha corroborado que estas prácticas no son cosa nueva. «El gobierno marroquí se me acercó hace ya muchos años, cuando llevaba poco viviendo en Holanda», dijo el periodista. «Primero recibí una llamada, a nombre de la embajada marroquí, para preguntar si no me interesaba trabajar en el mejoramiento de la imagen de Marruecos en Holanda». El redactor de Radio Nederland rechazó la oferta, pero más tarde, durante un congreso, fue «perseguido por el agregado de prensa marroquí», al que logró eludir. Después de estos incidente recibió todavía dos llamadas, una en su casa y otra en el trabajo.

La noticia ha llegado entretanto a Marruecos a través de dos artículos del departamento de árabe de Radio Nederland, que fueron reproducidos literalmente por el sitio web marroquí Hespress. La información ha causado decenas de reacciones – casi todas ellas anónimas – en Marruecos y en Europa. El tono general de los comentarios hace pensar que el gobierno de Rabat está interesado en controlar a los bereberes que viven en Holanda. «Lo que causa temor a Marruecos es que en Holanda vive medio millón de bereberes: Amsterdam es la tercera ciudad bereber después de Nador y Huceima», dice uno de los mensajes. Un inmigrante bereber escribe: «Este gobierno primero nos expulsó de nuestra tierra y ahora llega hasta aquí, a perseguirnos».

Tres cuartos de los 250 mil marroquíes afincados en Holanda son bereberes, originarios de la región montañosa del Rif. No se diferencian étnicamente de los marroquíes árabes, pero tienen su propia lengua y cultura. En el pasado eran tratados como ciudadanos de segundo rango, pero actualmente en Marruecos hay un mayor reconocimiento de su lengua y cultura.

Mahjoub Benmoussa, de la organización Rijnmond para extranjeros, cree que el gobierno marroquí tiene temor de los inmigrantes en Holanda «porque aquí los marroquíes viven sin control, tienen libertad política, sindical y cultural, y todo esto influye en Marruecos». Por su parte, Said Boudouft, ex presidente de la Asociación de Tunecinos y Marroquíes, cree que Marruecos tiene también otras razones para querer controlar a sus compatriotas en el extranjero: una es la económica, dado que el dinero que envían a sus familiares juega un rol de importancia en la economía nacional. La otra es el miedo a «células de extremistas islámicos que ya han dado pruebas de que pueden cometer atentados en Marruecos».

El largo brazo de Rabat no solamente se deja sentir en Holanda. Hace algunos meses, inmigrantes marroquíes de varios países europeos – entre estos Francia, España, Bélgica y Holanda – crearon el Foro para la Ciudadanía y la Solidaridad, con sede en París. Sus miembros condenan enfáticamente «toda injerencia de las autoridades marroquíes». Según Forum, el consejo asesor para los marroquíes en el extranjero, creado por el monarca marroquí, debe operar desde esta misma perspectiva.

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EL CASO DE MOHAMED RAYI: LIBERTAD DE PRENSA EN MARRUECOS

12 septiembre, 2008
Un colectivo de abogados sale en defensa del bloguero condenado PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Efe   
viernes, 12 de septiembre de 2008
Un colectivo de abogados fue creado ayer por iniciativa de la sección del Sindicato Nacional de la Prensa Marroquí (SNPM) en Agadir (sur), para apelar la sentencia de prisión dictada contra el joven bloguero Mohamed Rayi, condenado a dos años por humillar a la persona del rey, informaron fuentes de ese sindicato.
Rayi fue condenado, el pasado lunes, por el tribunal de Primera Instancia de Agadir, por publicar en su blog un artículo titulado “el rey incita al pueblo a vivir de la asistencia” que criticaba a Mohamed VI por ofrecer “prebendas” a varias personas, como concesiones para invertir en transporte público o la compra de terrenos a precios simbólicos.
La sección del SNPM anunció también la colecta de fondos para ayudar a la familia de Rayi, que vive en la localidad de Biogra, a unos 50 kilómetros de Agadir.
Ahora se conocen ya más datos del bloguero, un joven de 29 años de edad que sólo pudo estudiar durante seis años en la escuela y que tuvo que comenzar muy joven a trabajar en unos baños públicos (hamán) para poder ayudar a su familia.
En su blog se publicaban artículos sobre la situación social del país, y la policía lo convocó el pasado viernes para detenerle y conducirle ante un tribunal que, el pasado lunes, le condenó a dos años de prisión y a pagar una multa de unos 450 euros, en un proceso inusualmente rápido, sin presencia de su defensa, destacaron fuentes jurídicas.
En un comunicado, el SNPM calificó de “secuestro” el juicio y anunció ayer el envío de cartas al primer ministro, a los ministros de Justicia y de Comunicación, para la apertura de una investigación sobre este juicio.
El caso de Rayi ha sido comparado en Marruecos con el de su compatriota Fuad Murtada, encarcelado en febrero tras haber sido condenado por crear un “falso perfil” del hermano del rey Mohamed VI en la web Facebook, y que fue liberado en marzo por una gracia real con motivo del aniversario del nacimiento del profeta Mahoma.
Aquel joven ingeniero de 26 años, sobre el que pesaban los cargos de «usurpación de personalidad» del príncipe Mulay Rachid y “falsificación de datos informáticos” en esa red de contactos sociales por Internet, se convirtió pronto en un símbolo para los defensores de la libertad de expresión en Marruecos.
Su caso, como ahora el de Rayi, provocó inmediatamente la aparición de un “comité de apoyo” en la red e intercambio de correos electrónicos y notas de protesta, lo que es un medio habitual en Marruecos para la manifestación de quejas por asuntos relacionados con los límites a la libertad de expresión.
Con motivo del caso Rayi ya han aparecido en Internet “comités de apoyo” que solicitan la excarcelación del joven y denuncian la decisión del tribunal que lo envió a prisión.