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LA MADRE DEL SAHARAUI ASESINADO, HOSPITALIZADA TRAS 36 DÍAS EN HUELGA DE HAMBRE

19 junio, 2015

Takbar Haddi ha sido hospitalizada de nuevo por vomitar sangre. Simpatizantes de la causa de Haddi continuarán su huelga de hambre en una iniciativa que comienza en Sevilla la líder de Podemos en Andalucía Teresa Rodríguez.

LAS PALMAS GRAN CANARIA.- La mujer saharaui Takbar Haddi ha suspendido este viernes la huelga de hambre que mantenía desde hace 36 días ante el Consulado de Marruecos en Las Palmas de Gran Canaria, tras haber sido hospitalizada de nuevo por vomitar sangre, ha informado la Plataforma de Apoyo al Pueblo Saharaui.

No obstante, miembros de distintas organizaciones prosaharauis y simpatizantes de la causa de Haddi continuarán su huelga de hambre, por turnos de 24 horas, en una iniciativa que hoy mismo comienza en Sevilla la líder de Podemos en Andalucía Teresa Rodríguez.

Esta mujer saharaui, residente en Tenerife, se ha pasado un mes acampada ante el Consulado de Marruecos para exigir que le entreguen el cadáver de su hijo, que murió apuñalado en febrero en El Aaiún, y que se investiguen tanto las circunstancias del crimen como si la sanidad marroquí le prestó la atención adecuada.

Teresa Rodríguez ha confirmado en conversación telefónica durante una rueda de prensa en la capital grancanaria que se une a la huelga de hambre en apoyo a la reclamación de Haddi “para que su lucha no caiga en saco roto” y “para que se haga justicia tanto para ella como para los habitantes del Sahara”.

A su juicio, “el conflicto del Sahara no puede ser un recuerdo” y es necesaria la intervención de la ONU para darle una salida, en un escenario en el que “España no puede eludir su responsabilidad”.

La portavoz de la Plataforma de Apoyo al Pueblo Saharaui, Sara Mesa, ha indicado hoy que numerosas personas han manifestado su disposición a continuar con el ayuno de 24 horas en apoyo a la causa de Haddi y que cada jornada se anunciará en la página de Facebook de apoyo a la huelga de hambre de Takbar Haddi.

El campamento que Haddi ha mantenido durante todos estos días delante del Consulado de Marruecos en Las Palmas seguirá a pesar de su ausencia, con la intención de que vuelva cuando sea posible.

Además, mañana está prevista una manifestación desde la zona de playa Chica de la playa de Las Canteras hasta el consulado marroquí.

Cuando comenzó la protesta de Haddi, el Consulado Marroquí aclaró que las autoridades de su país habían ofrecido a la familia hacerse cargo del cuerpo del joven, pero estos lo rechazaron.

La propia Takbar Haddi ha confirmado a la prensa que así fue, pero también ha precisado que declinaron el ofrecimiento porque, a cambio, les exigían renunciar a la autopsia.

Fuente: http://www.publico.es/politica/madre-del-saharahui-asesinado-hospitalizada.html

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CONTINÚA LA TORTURA EN MARRUECOS SEGÚN AMNISTÍA INTERNACIONAL

19 mayo, 2015

Amnistía Internacional denuncia 173 casos de tortura en Marruecos

Amnistía Internacional presentó este martes en Rabat un informe de 124 páginas en el que denuncia 173 casos de torturas y malos tratos cometidos en los últimos cuatro años en Marruecos. La ONG basa su trabajo en una investigación efectuada entre 2013 y 2014 en 17 lugares del país y en el Sáhara Occidental. El Gobierno marroquí, a través del secretario general de la Delegación Interministerial de Derechos Humanos, Abderrazak Ruwan, replicó al informe en una conferencia de prensa donde acusó a Amnistía Internacional de haber efectuado una investigación “parcial”, con la “voluntad manifiesta de denigrar” a Marruecos y sin tener en cuenta la “verdadera medida de los avances” efectuados en los últimos años en materia de derechos humanos.

El informe, titulado La sombra de la impunidad: Tortura en Marruecos y Sáhara Occidental, habla de “palizas, posturas en tensión, asfixia, simulación de ahogamiento, violencia psicológica y sexual”, cometidas para acallar las voces disidentes, “tribunales que hacen la vista gorda ante las denuncias”, informes médicos que se practican “cuando las señales físicas han desaparecido” y de “jueces que procesan a las víctimas que denuncian torturas, en lugar de a los torturadores”.

Los responsables de la ONG creen que todas las promesas hechas por el régimen a raíz de las protestas de 2011, en plena primavera árabe, incluso la nueva Constitución que se creó a raíz de aquellas protestas, donde se prohíbe expresamente la tortura en su artículo 22, son hoy solo un mero deseo de intenciones. El propio rey, Mohamed VI, ha expresado más de una vez su intención de luchar contra la tortura. Pero “el verdadero cambio requiere algo más que un compromiso sobre el papel”, señala el documento.

Amnistía cita en el texto una declaración Mohamed Ali Saidi, de 27 años, quien fue detenido por la policía tras unas manifestaciones celebradas en mayo de 2013 en El Aaiún, Sáhara Occidental: “Amenazaron con violarme con una botella; me pusieron la botella delante. Era una botella de Pom’s [popular refresco marroquí]. Me azotaron con cuerdas en las plantas de los pies estando colgado en la postura del pollo asado, y también nos metían los pies en agua helada […] Colgado en la postura del pollo asado me introdujeron una toalla en la boca y me echaron agua en la nariz para que me atragantara. Luego me echaron orines. Me dejaron en ropa interior, y me azotaron los muslos con cinturones”.

El secretario general de Amnistía, Shalil Shetty, subraya que Marruecos se encuentra en una encrucijada: “Puede tomar el camino de tener un sistema de justicia lo suficientemente sólido como enfrentarse a los responsables de abusos contra los derechos humanos o el de protegerlos. El Gobierno habla de reformas, pero las autoridades parecen más interesadas en hacer cumplir la legislación contra la calumnia que las leyes contra la tortura”.

Por su parte, el secretario general de la Delegación Interministerial de Derechos Humanos, Abderrazak Ruwan, acusó a Amnistía Internacional de haber hecho un trabajo basado en ideas preconcebidas y sin respetar la colaboración “de buena fe” que el Gobierno ofreció desde el primer momento. Ruwan señaló que Amnistía solo consultó a las autoridades sobre 73 casos que afectan a 60 personas, mientras que en el informe aparecen 173 casos documentados.

Ruwan acudió a la conferencia de prensa acompañado de la jueza y miembro de la delegación de Interior, Muna Mzuri, quien aseguró que en 2014 se abrieron cinco diligencias judiciales contra agentes de las fuerzas de seguridad acusados de cometer tortura y se ordenaron 63 peritajes médicos por denuncias de malos tratos.

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UN JOVEN SAHARAUI CUENTA LAS TORTURAS RECIBIDAS DE LA POLICÍA MARROQUÍ

4 mayo, 2015

“Me ponían ropa empapada con la ventana abierta en pleno invierno”

El activista marroquí Lafkier Kaziza.

Con tan solo 24 años, Lafkier Kaziza es un activista saharaui que vino a España en 2012 para curarse el brazo derecho al quedarle totalmente inutilizado a causa de las “brutales palizas” recibidas por parte de la policía marroquí. Hoy reside en Málaga, donde se encuentra estudiando la ESO. “Estoy en España para formarme pero tengo que volver al Sáhara para seguir mi tarea como activista”, aclara.

¿Cuándo empezaron tus actividades de protesta?

Mi lucha en esta causa comenzó en el año 2005, con tan solo catorce años. Formamos un grupo de jóvenes en mi instituto con el fin de organizarnos para hacer manifestaciones y actividades que nos permitieran creer en una sola idea, que nuestra tierra algún día podría ser de nuevo nuestra. En la región del Aaiún, una de las más importantes del Sáhara con casi doscientos mil habitantes, dentro de nuestro instituto, que se llamaba el Aaiún Tres, comenzamos a manifestarnos dos veces al día. A mi madre le llegó una carta del director del colegio para que fuera a verlo. Mi madre se presentó en la sala del director y le dijeron que llevaba muy mal camino porque me estaba metiendo en muchas historias de resistencia política. Mi madre dijo que no lo volvería hacer pero yo y muchos de mis compañeros continuamos con las manifestaciones día tras día. Esto provocó que a las pocas semanas el director me expulsara definitivamente y que me prohibiera la entrada. Querían quitarme de en medio.

¿Cómo continúo tu lucha a partir de entonces?

Cuando me echaron del colegio junto a varios compañeros ya tuve mis primeros encuentros con la policía. Al no estar ya en el colegio te podían coger cualquier mañana delante de una pancarta. Te pegaban una paliza y luego te dejaban en el mismo lugar. Eso era al principio. En el año 2008 estuve un tiempo cuidando los camellos y las cabras que tenía mi familia en la zona del desierto y no retomé el activismo hasta 2010 cuando los grupos de jóvenes a favor de la autodeterminación del Sáhara comenzamos a montar jaimas a las afueras de El Aaiún hasta que logramos crear el famoso ‘Campamento de la Dignidad’.

¿Qué recuerdas del ‘Campamento Dignidad’?

Durante 28 días estuvimos viviendo en este campamento con una organización muy cerrada para que no cometiéramos fallos si venía a atacarlo la policía marroquí. Hoy recuerdo aquellos días de lucha con mucha nostalgia. Algunos de mis compañeros fueron apresados y tienen actualmente cadena perpetua.

¿Cómo describirías aquel día que la policía llegó al campamento?

Casi al cumplir un mes de resistencia en este campo, llegaron muchos todoterrenos de la policía. Recuerdo perfectamente la fecha, el 8 de noviembre de 2010 a las seis menos veinte de la tarde. También llegaron helicópteros que nos exigían que dejáramos el campamento inmediatamente para volver a la ciudad. La policía vino con muchas armas. Nosotros trasladamos rápidamente a los niños y mujeres que estaban en las jaimas hasta la ciudad y nos quedamos resistiendo aquella noche. Solo teníamos piedras para defendernos.

Año 2010: vehículos policiales marroquíes frente al Campamento Dignidad.

¿Fuiste apresado por la policía en aquella ocasión?

No recuerdo muy bien lo sucedido. Lo que sí tengo grabado es el momento en el que un policía vino hasta mí y empezó a golpear mi brazo derecho con la culata de un fusil. Fueron tan fuertes los golpes que llegó hasta el hueso y hoy, a mis 24 años, tengo este brazo inutilizado. Tras la fuerte paliza perdí el conocimiento y me llevaron directamente a un orfanato que improvisaron como prisión. Allí me esperaba otro grupo de tortura. Había tal cantidad de presos en la Cárcel Negra de El Aaiún, más de 200, que ya no cabían más detenidos.

¿Sufriste de nuevo tortura en aquel orfanato?

No pararon de torturarme en ningún momento a pesar de lo mal que veían con el brazo. Aquella pesadilla duró casi un mes. La tortura la provocaban de muchas formas. Me quitaron mi ropa y me pusieron una nueva empapada de agua dejándome la ventana abierta en pleno invierno, me soltaban los perros, me colgaban para que me mantuviera con cuerdas de pie, sin descanso. En aquellas durísimas condiciones mi brazo se hinchaba cada vez más y después de casi un mes allí en prisión, me soltaron sin darme ningún papel.

¿Cómo pudiste recuperarte de aquellas secuelas?

Me dejaron en la puerta de mi casa desmayado para que no reconociera a ninguno de los agentes. Mi madre al verme me llevó corriendo al hospital, pero nadie nos atendía. No querían tener problemas sabiendo que yo era un activista y mi madre tuvo que atenderme en casa durante seis meses con remedios naturales para que mejorara mi salud. Aun así solo he logrado mover un poco la mano, no puedo coger nada y el brazo lo tengo totalmente inutilizado.

¿Seguiste vigilado por la policía marroquí esos meses?

Una de aquellas mañanas, cuando me levantaba bien temprano para salir a la calle a buscar desayuno para mi familia vi cómo dos coches me seguían. Estaban esperando a que saliera. Cuando terminé de comprar en la tienda, había dos coches delante de mí y otros dos más. Vinieron directamente hacia mí para cogerme. Estaban encapuchados. Solo les veía los ojos. Me llevaron directamente a la comisaría donde nos esperaba un policía para interrogarnos. En aquella ocasión llevaron al interrogatorio a mí y a un amigo mío, ya que aquella madrugada habíamos colgado una bandera del RASD, en el colegio donde nosotros estudiábamos.

¿Qué ocurrió en la comisaría?

Me sentaron frente al jefe de policía diciéndome que solo querían advertirme. Me dijeron que me buscaban trabajo en Europa, una casa. Me ofrecieron Londres, Estados Unidos, España, donde yo quisiera. Me negué en rotundo porque solo querían quitarme de en medio, a mí y a mi amigo. A los pocos minutos vinieron cuatro hombres enormes con palos de manera a la sala. Me dieron en el brazo izquierdo y me colgaron por el brazo derecho. Me quitaron la ropa y continuaron pegándome en la cabeza, en las piernas, en la espalda, me torturaron con descargas de electricidad. Cuando llegué, los remedios naturales de mi madre ya no servían y fue gracias al contacto de nuestro grupo con la juventud de Izquierda Unida de España que se encontraba en el Aiun, que puede iniciar un tratamiento. Me dijeron que me tenía que trasladar a España para curarme porque sino no iba a salir de esa.

¿Cómo fue tu llegada a España?

Me trasladé, gracias a la ayuda de IU, a Madrid donde empiezo mi recuperación en 2012, pero yo necesitaba hacer algo para defender la dignidad de los presos saharauis que estaban siendo torturados en las cárceles. Decidí irme a las puertas de la embajada marroquí en Madrid y estuve 18 días en huelga de hambre. Vinieron actores españoles, parlamentarios a los les expliqué todo lo que estaba pasando a los presos por parte de policía marroquí. A raíz de aquello me invitaron al Parlamento en España para explicar la situación que vivían los que defendían la libertad del Sáhara. Me escucharon algunos diputados que hablaron sobre este tema en la Cámara, aunque yo no pude hablar porque no era posible.

¿Cómo continúo tu vida en España?

Tras mi visita al Parlamento, estaba mucho más recuperado y empecé a dar charlas y conferencias por toda España, donde también quiero continuar mi lucha. Hay que dar muchos pasos para que se busque a los culpables de lo que está pasando en nuestra tierra. Tras pasar los primeros meses en España, me trasladé a Andalucía y ahora vivo en Málaga, donde me encuentro estudiando la ESO. Mi brazo se ha recuperado bastante, me ha vuelto a crecer algo de vello y gracias a los médicos ya ha podido recuperar parte de su tamaño original. No esta tan pequeño, aunque no puedo usarlo para nada.

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NECESITAMOS UN LÍDER QUE NOS LLEVE A LA GUERRA FRENTE A MARRUECOS

30 abril, 2015

“Necesitamos un líder que nos lleve a la guerra frente a Marruecos”

Jóvenes saharauis protestan contra la prórroga de un año más de la misión de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental sin resolver la ocupación de Rabat ni tomar medidas efectivas para proteger los derechos de la población

DAJLA (Campamento de refugiados saharauis en Argelia).- Brahim S.H. habla con un perfecto acento andaluz. De Cantillana (Sevilla), concretamente. “Puedes llamarme’ el sevillano’, si quieres”, dice. Vive en Smala, uno de los cinco campos de refugiados saharauis en el corazón del desierto de Argelia. Regresó hace ahora un año de España. Tenía problemas con los papeles y no encontraba la “paz interior”. Le podía la sensación de haber abandonado a su familia. Tiene 21 años.
“Mi padre murió, mi madre está enferma y tenía el dolor dentro de no devolver a mi familia la apuesta que hizo por mi permitiendo que estudiara en España”, explica. Ahora estudia inglés, ruso, árabe y trata de memorizar el Corán. ¿Y cómo puede ayudar a su familia? “Sacándolos de aquí, tenemos que ganar la guerra a Marruecos”, incide.

Estudió un FP de Administración de Empresas en Cantillana y quiere la guerra. No tiene dudas. Prefiere morir en la batalla que continuar viviendo en un campo refugiados, donde su familia lleva ya 40 años. Recuerda que cuando regresó a los campamentos tras 12 años en España notó que el “ambiente había cambiado”. No es ni mejor, ni peor ─dice─ pero sí diferente. “Mis vecinos ya se han ido. Creo que cruzaron el muro y se han ido a los territorios ocupados. Otros se han ido a Tinduf, en Argelia. No los juzgo. La gente sólo quiere una vida mejor. Aquí los segundos se hacen minutos, los minutos se hacen horas y las horas se hacen días. Es insoportable”, añade.

Se muestra muy crítico con el Frente Polisario, a quien acusa de ser uno de los beneficiados de esta situación. “Ellos tienen a sus hijos viviendo en América y en diferentes países de Europa. Tienen dinero. Están bien. No tienen prisa”, juzga. A pesar de todo, no piensa en abandonar los campamentos. “Tengo que ser fiel a la lucha de mis antepasados”. La única solución, a su juicio, pasa por la guerra. “Mi abuelo me dijo que lo que te quitan levantando las armas sólo se puede recuperar con las armas. Creo que tiene razón”, dice.

Hoy, no obstante, no es el mejor día en la vida de Brahim. Se acaba de enterar de que el Consejo de Seguridad de la ONU tampoco resolverá este año el infierno en el que viven los saharauis en el Sáhara Occidental. Los saharauis denuncian que Marruecos viola sus derechos sistemáticamente y en el campamento de refugiados, donde la dignidad se respira y se palpa en la actitud pero es difícil de encontrar en las condiciones de vida. La ONU ha vuelto a posponer por enésima vez la resolución del conflicto. Ya van cuarenta años y la sensación de que cada segundo que pasa corre a favor de Marruecos es palpable en el campamento.

Una nueva decepción

El Frente Polisario ha convocado una rueda de prensa para este mismo jueves pero ya ha avanzado que se trata de una nueva decepción, que la paciencia se está agotando y que se están viendo obligados a endurecer su postura. Lo hizo en el discurso de apertura del XII edición del Festival Internacional de Cine Fisahara 2015 a través de un comunicado del primer ministro de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que se encuentra en Madrid. Asegura que el pueblo saharaui “no puede esperar eternamente” y critica que la “credibilidad de la ONU queda como rehén” de su incapacidad de aplicar la legalidad internacional en el conflicto saharaui.

La juventud, evidentemente, le pide más que declaraciones. Muchos de ellos no han conocido otra cosa que kilómetros y kilómetros de arena y plástico. A finales de este año se celebrará el Congreso del Frente Polisario y ahí se tomarán las medidas que el movimiento de liberación considere oportuno. Los jóvenes lo esperan como agua de mayo.

“El Frente Polisario tiene un discurso muy agresivo, pero ahora tiene que trasladar esa agresividad a medidas concretas”, dice Brahim. ¿Y en qué se traduce esa petición? “En ir a la guerra. Necesitamos un líder que nos lleve a la guerra contra Marruecos”, sentencia Brahim, bajo la atenta mirada de Mansur Roh-Fadel, de 25 años, secretario regional del UJSario, la organización juvenil del Frente Polisario.

Mansur asiente con algunas afirmaciones de Brahim, pero no comparte otras muchas. Sobre todo las críticas más feroces contra el Polisario. Parece debatirse entre la sensación de que cada crítica al Polisario será aprovechado por Marruecos para mostrar en los territorios ocupados el descontento de la población con su legítimo representante y la convicción de que la crítica es necesaria para avanzar y fortalecer al Polisario.

“Lo mejor que puede suceder a Marruecos es que el Sáhara estalle. Hay un dicho que dice que matar al enemigo siempre es un placer pero que el mayor placer es que el enemigo sea asesinado por su hermano. Eso es lo que quiere Marruecos”, reflexiona Mansur, que sí que coincide con Brahim en que la guerra es la única y última solución al alcance del pueblo saharaui. Sabe que retomar los fusiles puede ser el exterminio de su pueblo, pero también que Marruecos nunca se irá de la tierra saharaui sin armas de por medio.

“Pienso en esto cada día de mi vida desde que tengo uso de razón. No es una rabieta. Lo tengo muy claro. Si tengo que morir por mi patria, moriré”, afirma Brahim, que cuida con detalle cada palabra que pronuncia. Se puede apreciar su miedo a que sus palabras sean utilizadas por Marruecos. “Lo único que nos queda es la unidad”, sentencia.

La unidad a la que hace referencia Mansur es clave para entender el discurso de estos jóvenes que piden la guerra. Todos los jóvenes con los que Público ha contactado han mostrado su predisposición “a alzar los fusiles”, pero también afirman que no moverán un dedo sin la orden del Frente Polisario. “Lo que tengamos que hacer, lo haremos como pueblo. Si cada uno hace lo que quiere, estaremos perdidos”, cuenta a este periódico Fadili Sidati, de 27 años.

Sidati luce un anillo de compromiso en su mano izquierda. Sin embargo, no tiene novia ni tampoco un proyectos de formar una familia. “Guardo el anillo como recuerdo de la relación, pero no quiero tener una familia aquí. No quiero dar a mis hijos una vida tan triste como la que yo he tenido en estos campamentos”, señala Sidati, que estudió ingeniería mecánica industrial durante los 12 años que estuvo viviendo en La Habana (Cuba).

Este joven es portavoz de Gritos contra el Muro. El último fin de semana de cada mes esta asociación se desplaza hasta el gigantesco muro construido por Marruecos para defender su ocupación del Sáhara Occidental. Allí se desahogan, lanzan cánticos, consignas contra Marruecos y contra la inoperante Minurso (la misión de la ONU en el Sáhata occidental para la celebración de un referéndum de autodeterminación).

“Una olla que va a explotar”

De esta manera, estos jóvenes dan salida a una agresividad que está convirtiendo a los campamentos de refugiados en una olla a presión a punto de explotar. “Ese es el titular que a mi me gustaría. Tenéis que reflejar que esto es una olla, que va a explotar y que nadie puede saber las consecuencias de la explosión”, interrumpe Mansur.

Sidati recibe a Público en la jaima que esta asociación ha plantado en el XII edición del Festival Internacional de Cine Fisahara 2015, que este año está centrado en la justicia universal. “Yo soy de los que no cree en la paz. De hecho, esto que vivimos ahora no es la paz. Es guerra. No hay muertos, pero sobrevivir aquí ya es una muestra de que no nos rendimos, de que nunca hemos abandonado la lucha”, incide Sidati, que abre los ojos todo lo que puede y fija su mirada en el periodista: “Si un hermano mío abandonara los campamentos para irse a vivir a los territorios ocupados por Marruecos, ya no será mi hermano. Un traidor, nunca será mi hermano. Las traiciones a la sangre de nuestros antepasados, no pueden ser hermanos”.

Tras la insistencia del periodista en la locura de que hijos de un campamentos de refugiados se enfrenten al quinto ejército más poderoso, Sidati pone la puntilla al reportaje: “Tienes que entender que me da igual perder esta vida. No la quiero. No sirve. Tenemos que luchar por sobrevivir como pueblo. La muerte será digna si por la vida de nuestro pueblo”.

A su lado Dadh Salama, de 26 años, y también con una licenciatura de la Universidad de La Habana, asiente con paciencia para añadir. “Tenemos un juramento con nosotros mismos. Desde los mártires a los niños, creemos firmemente en la recuperación de nuestra tierra. Nadie sabe cuándo estallaremos, pero está claro que estallaremos”, sentencia.

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LA REPRESIÓN EN EL SÁHARA OCCIDENTAL OCUPADO QUE LA ONU NO QUIERE VIGILAR

30 abril, 2015

La represión de Marruecos a los saharauis que la ONU se resiste a vigilar

Un activista saharahui lamenta la ampliación de la misión de la ONU en el Sáhara Occidental, de nuevo, sin la función de vigilar los derechos humanos: “El acoso es constante”

Acude al festival internacional de cine Fisahara para denunciar la represión de Marrucos y recibir tratamiento médico: “Nos lo niegan por ser activistas saharauis”

La paciencia se agota: “Esto no puede seguir así. Si no reacciona la ONU, habrá que cambiar la vía pacífica”

Viene a los campamentos de refugiados saharauis para “sentir alivio”, pero regresará pronto al lugar donde vive, los territorios ocupados por Marruecos. Volverá para “luchar desde dentro por la autodeterminación” a pesar de los episodios de tortura que denuncia por parte de las autoridades marroquíes. La última, hace 3 meses: “Me cogieron cuando me dirigía a mi casa y me secuestraron durante 24 horas utilizando técnicas de tortura”, dice mientras señala sus manos, con marcas de quemaduras de cigarrillos.

Este miércoles se ha enterado de que el Consejo de Seguridad de la ONU ha prorrogado su misión en el Sáhara Occidental (Minurso)  sin incluir el control de los derechos humanos en la zona controlada por el Estado alauí y sin atisbo alguno de solucionar el conflicto que obliga a esperar en la nada a entre 100.000 y 200.000 refugiados.

“Estamos muy frustrados y preocupados. Estamos escandalizados por que ni siquiera se hayan tomado en cuenta los informes de diferentes organismos internacionales que documentan la vulneración los abusos marroquíes en los territorios ocupados”, añade el activista saharaui, que prefiere no aportar su nombre. La ONU ha vuelto retrasar la vigilancia de los derechos humanos, una labor encomendada a todas sus misiones excepto a esta. Las presiones marroquíes calan principalmente en Francia, cuyo derecho a veto frena cada amago de ampliación de la Minurso. España por el momento ha optado por el silencio.

A principios de abril, el juez de la Audiencia Nacional  Pablo Ruz imputó a once altos cargos y militares del Gobierno de Marruecos por, entre otros, un delito de genocidio por los crímenes que se cometieron contra refugiados del Sáhara Occidental entre los años 1975 y 1992. El auto del magistrado retrata un manual del horror, con todo un sistema detallado de torturas que se repiten en los testimonios de diferentes hombres y mujeres.

José Taboada, presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS),  afirmó entonces a este medio que esperaba que la decisión judicial volviesa las miradas hacia este territorio, donde los ciudadanos saharahuis encadenan 40 años de frustración en la búsqueda de la independencia de su tierra. “Hay delitos que siguen ocurriendo, la represión, la tortura, el trato en las cárceles… Eso sigue ocurriendo hoy”, decía.

Este activista suscribe sus palabras. La represión marroquí, denuncia, es constante para “cualquier saharaui”. El acceso a un empleo cualificado es limitado. “No se ven pilotos ni médicos saharauis, por ejemplo, en las zonas ocupadas. Es prácticamente imposible”. Pero el “acoso” se multiplica sobre los activistas que, cuatro décadas después del inicio de la ocupación de su país, continúan luchando por recuperarlo.

Enumera de forma calmada los casos en los que asegura haber sido torturado, secuestrado o amenazado. Retorna a 2005. “Fue en el inicio de la primera intifada por la independencia. Fuimos duramente reprimidos y acabé inconsciente. Estuve en coma durante cerca de 6 meses con un tratamiento médico muy limitado… Es un milagro que esté aquí”.

Esta aquí, en Dajla, el campamento de refugiados saharauis que acoge durante estos días el festival internacional de cine Fisahara, para aprovechar la cobertura mediática y denunciar “las constantes violaciones de derechos humanos” que sufre su población, aún hoy. También para descansar y visitar a su familia en otra de las wilayas levantadas en el desierto argelino, el 27 de Febrero. El muro levantado por Marruecos para dividir la zona ocupada de la liberada le aleja de muchos de los familiares, que viven al otro lado.

También viene, asegura, a recibir un tratamiento médico que Marruecos le niega por ser saharaui, además de activista. Después de cada episodio de torturas, dice, no existe un tratamiento médico adecuado. “Nos lo niegan por ser activistas saharauis”, reitera.

“Si no reacciona la ONU, habrá que cambiar la vía pacífica”

“En 2006 me detuvieron cuando organizábamos la recepción a varios activistas saharauis liberados. Me golpearon mucho, me secuestraron durante 10 días, siete de los cuales no podía escuchar nada. Después, me ‘abandonaron’ en el hospital”. Destaca el verbo “abandonar” porque, asegura, no recibió prácticamente atención sanitaria. Según denuncia, lo mismo ocurrió un día antes del desmantelamiento del campamento protesta de Gdeim Izik.

El asentamiento se levantó en 2010 a las afueras de El Aaiún para denunciar el día a día de discriminación de los ciudadanos saharahuis en los territorios del Sáhara Occidental y reclamar sus derechos sociales y ecónomicos. Fue desmantelado de manera violenta por las fuerzas marroquíes el 8 de noviembre, sucesos en los que se registraron cientos de heridos, fallecieron al menos tres saharahuis y once policías marroquíes, según las cifras oficiales.

La violencia no siempre se manifiesta en golpes. Las garantías de la población saharahui se ven restringidas por su origen, denuncian. “A las agresiones a activistas se une que el conjunto de la población está marginada. Estamos esperando a que, esta vez, se vaya en serio. Esto no puede seguir así. A un lado del muro, la gente está abandonada en el desierto. Al otro lado, reprimida. Si no reacciona la ONU, habrá que cambiar la vía pacífica”, concluye.

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Nota: Esta cobertura se realiza en el marco de la celebración del Festival de Cine Internacional FiSahara. Los gastos del viaje corren a cargo de la organización del festival.

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MARRUECOS: DOS AÑOS EN LA CARCEL POR PEDIR MEJORAS EN LA EDUCACION

18 mayo, 2010

Excarcelada la presa política más joven de Marruecos

Zahra Boudkour, de 23 años, cumplió una condena de 24 meses por manifestarse

El barrio Moulay Rachid de Zagora, una pequeña ciudad en puertas del Sáhara, estuvo en la noche del sábado al domingo de fiesta para recibir a Zahra Boudkour descrita por la prensa independiente de Marruecos como la más joven presa política del país.

Boudkour, de 23 años, salió el sábado por la tarde de la cárcel de mujeres de Benguerir cerca de Marraquech, tras cumplir íntegramente una condena a dos años de cárcel. “Mucha gente se echó a la calle para darle la bienvenida a ella y a los demás presos”, afirma desde Zagora Ghalia Boudkour, hermana de la ex presa.

“La cárcel no me ha cambiado”, declaró Zahra por teléfono a este periódico desde casa de sus padres en Zagora. “Mis convicciones son las mismas”, añadió. “Voy a seguir militando en la Unión Nacional de Estudiantes Marroquíes” (UNEM), el sindicato estudiantil. “También voy a seguir estudiando derecho como lo hice, a trancas y barrancas, en la cárcel”. El mes próximo acabará el tercer año de la carrera. “Pero ahora, primero, me siento libre”.

Junto con Zahra fueron liberados el fin de semana otros seis estudiantes. Otros dos, Mourad Chwini y Mohamed Mestah, permanecerán, sin embargo, detrás de los barrotes hasta cumplir sus condenas de tres y cuatro años, respectivamente.

Todos ellos fueron detenidos a mediados de mayo de 2008 tras varios días de manifestaciones, con los consiguientes enfrentamientos con los antidisturbios, en protesta por una intoxicación colectiva en la cantina de la Universidad Cadi Ayad de Marraquech. Reivindicaban mejoras de la comida y de las becas que apenas alcanzan los 1.500 dirhams (137 euros) mensuales.

Tras 14 meses en prisión se celebró, por fin, el juicio, y todos ellos fueron condenados a penas de entre dos y cuatro años de cárcel por alteración del orden público y exhibición de armas blancas ante las fuerzas del orden, un cargo que “negaron rotundamente”, según Mohamed Massoudi, uno de sus abogados.

El caso de Zahra saltó a la palestra no sólo porque era la única mujer del grupo sino porque fue sometida a tremendas vejaciones y también fue torturada. Antes de ingresar en prisión permaneció cinco días en un sótano de la comisaría de la célebre plaza Jamaa el Fnaa de Marraquech. Estuvo atada a un radiador y desnuda, según narró en EL PAÍS en noviembre de 2008 desde la cárcel de Boulmharez, en Marraquech.

Zahra tenía entonces la regla y el suelo de aquel calabozo estaba salpicado de sangre. Así la contemplaron los policías que la interrogaron y sus 17 compañeros de cautiverio de la comisaría. En las dependencias policiales “me golpearon también con una vara de hierro”, recordaba desde la prisión. “Aquella comisaría fue un pequeño Guantánamo en versión árabe”.

En la cárcel también padeció el hacinamiento y la falta de higiene. “Esto está repleto de cucarachas y a los bebés de las reclusas les trepan por la cara en cuanto se descuidan”, explicaba al teléfono a finales de 2008. Para reclamar una mejora Zahra y sus compañeros varones se coordinaron para llevar a cabo una huelga de hambre que duró 46 días. La dirección penitenciaria les hizo algunas promesas que, según ella, “apenas se cumplieron”.

La estudiante, que se declara comunista, se convirtió en un icono de la lucha por las libertades a ojos de la izquierda marroquí y de las organizaciones de defensa de los derechos humanos. “Vuestra huelga, auténtico grito de libertad, retumba en los cuatro puntos cardinales”, escribía el columnista Khalid Jamai en el desaparecido semanario “Le Journal” mientras que el bloguero Ali Fkir ensalzaba el domingo a “la joven roja de Marruecos que ha dado una lección inolvidable a las fuerzas de represión (…)”.

Fuente original: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Excarcelada/presa/politica/joven/Marruecos/elpepiint/20100517elpepiint_7/Tes

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LA POLITICA DIABOLICA DEL REGIMEN MARROQUI

15 mayo, 2010

La política diabólica: El Majzén

La palabra diablo es rica en significados malignos, derivados de su etimología: calumniador o acusador, adversario o enemigo, “el que divide”. Muchas políticas desarrolladas en numerosas naciones podrían calificarse como diabólicas pues las mismas pueden incluirse, perfectamente, como manifestaciones de los citados significados. Los dirigentes españoles, expertos en dividir, no van a la zaga de lo peor de los extranjeros y, curiosamente, suelen tener unos y otros entre sí buenas relaciones. Pero si, en la continuidad de una forma de entender la política como una constante malévola, buscásemos una clase gobernante que, en décadas, no tuviese un atisbo de bondad nos toparíamos con el Majzen: el mal sin mezcla de bien alguno, especialmente en lo que respecta al Sahara.

¿Qué es el Majzen? Muchos lectores desconocerán su existencia, incluso puede ser imperceptible para observadores más avezados en el estudio de la política de otras naciones. Sin embargo, la pasiva sociedad marroquí lo va asumiendo como una institución sin recambio posible. El término lo referimos a dos significados: a la élite dirigente de Marruecos, un número muy limitado de personas y familias jerarquizadas, que constituye el poder fáctico y, al mismo tiempo, a un modo de gobernar violentamente represivo, absolutista, y arbitrario, opuesto a un Estado de Derecho pues impide el funcionamiento efectivo de sus instituciones. Como sistema de gobierno se inicia a partir del siglo XI con los Almorávides y los Almohades. En su evolución se va perfeccionando con el paso por la historia de los Merinidas, los Saadíes y Alauitas hasta que el Majzen se forja como un sistema de poder centralizado con un sultán, visires, ejército, una burocracia y paniaguados que representan a la autoridad en los diversos niveles de la sociedad. Toda una casta que siguió actuando durante el Protectorado, francés y español, y después de la Independencia, siendo, en la actualidad, una realidad que identifica al poder en todas sus manifestaciones: central, gubernamental, administrativo, judicial, policíaco, etc. El sistema concebido por el Majzen es una construcción en la cual el pueblo no desempeña, activamente,  papel alguno. Si, en la casi totalidad de los países los políticos están para servirse y aprovecharse de las ventajas que proporciona la cercanía al que manda, en este caso el sistema lo propicia. No existe progreso en la política marroquí porque se ha paralizado, como si el tiempo se hubiera detenido, en esa forma de gobernar.

Esta política diabólica se basa en la manipulación, en la mentira y si, fuese necesario, en cualquier actuación delictiva o inmoral, sin que el lector deba realizar ninguna restricción mental en su imaginación: todo lo malo es posible. Y lo que en el interior de Marruecos se padece, se proyecta, con recrudecimiento, sobre el Sahara invadido y sobre el pueblo saharaui allá donde llegue el rabo o los cuernos del Majzen que, por otra parte, también, ha hecho sufrir a la propia España el incumplimiento de acuerdos, la burla constante, pero sarna con gusto…

 

Por lo expuesto, queda claro que negociar con los hijos del padre de la mentira, es complicado: las promesas se pueden incumplir, los acuerdos obstaculizar,… La palabra en el Majzen no tiene otro valor que ser un arma más, que, utilizada como veneno, se inocula hasta en los amigos del Sahara. La palabra utilizada para acusar, calumniar y dividir es un arma poderosa. En este sentido, el proceso ha sido sencillo, y conseguir que, en el resto del mundo, se escriba y se hable según los términos queridos por el Majzen es uno de sus éxitos más notables, pues tras la palabra hay un pensamiento. Examinemos unos pocos ejemplos:

1.- Delito – Derecho: Lo que se inició como un delito internacional con la invasión del Sahara, que fue condenado pero no penalizado como debía haber sido, queda subsanado por un llamamiento a un acuerdo de las partes ya equiparadas, Marruecos y Frente Polisario. Esta nueva situación implica que hay derechos en conflicto, luego hay un derecho para Marruecos. Es el mismo proceso seguido, por ejemplo, en el aborto: delito – despenalización – derecho. Sin embargo, que sea una parte en el conflicto no significa que no sea el culpable del mismo. En justicia, el llamamiento debería ser hecho al Sultanato marroquí para que cumpla con el Derecho Internacional pues es él el que realiza una flagrante ilegalidad. Es como si en España, lo que se hace desgraciadamente, se pusiera a un mismo nivel a los terroristas y a sus víctimas y se realizara un llamamiento a ambas partes, para dialogar, sin mayor matiz.

2.- Represión – Terrorismo. Trasladar la atención de los observadores y de la opinión pública internacional sobre una represión cruenta demostrada, causada por el Majzen contra los DDHH de los saharauis, a la acusación fantasma al inocente con la calumnia (recordar significado de diablo): peligrosos para la seguridad nacional, implicados en terrorismo internacional, sin necesidad de onus probandi o carga de la prueba. 

3.- Independencia – Autonomía. De un referéndum de autodeterminación  en el que habría que haber decidido sobre la independencia o no del Sahara con respecto a España, se pasa a un referéndum sobre una hipotética autonomía con respecto a Marruecos. Con el juego de palabras, primero se admite el derecho de un gobierno a invadir una nación extranjera. Se impone una ilegalidad al aparecer Marruecos en la pregunta del referéndum y, segundo, aparece la autonomía como única opción o como opción ganadora, una vez falsificado el censo con la inclusión de decenas de miles de marroquíes. Con esta iniciativa, el Majzen propone: yo te robo todo lo tuyo, luego tú reconoces que es mío y, entonces, con toda generosidad, te ofrezco que lo uses con los beneficios para mí.

En definitiva, con la sobreposición de unas palabras sobre otras o con la variación de su contenido, se pretende conseguir que se generalicen expresiones que den la sensación de que la otra parte, la saharaui, carece de valor objetivo. Así también, la parición repetida de términos descalificadores como la “autoproclamada” o “fantasma” RASD, etc. 

 

Alguien se podrá preguntar, pero ¿puede existir tanta maldad? A los hechos me remito. Un pueblo, niños, mujeres y ancianos, en medio de un desierto 35 años pasando calamidades que parecen no tener fin y el Majzen comiendo con gula lo que pertenece al que contempla con hambre el destino de sus bienes. Miembros de una misma familia separados (diablo “el que divide”), unos en el exilio otros bajo la ocupación. En 35 años, ¿han visto al ladrón dar siquiera las migajas que al suelo caen de su mesa? Ni el fruto de las riquezas robadas, ni una salida al mar para que se busquen la vida hasta la celebración del Referéndum. ¿Quién, si no es por una política diabólica, podría soportar en su conciencia tanto sufrimiento del prójimo a cambio de la vanagloria del que se cree divino siendo diablo?

Fuente original: http://canarias24horas.com/index.php/2010051074563/firmas/la-politica-diabolica-el-majzen.html