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LA CRISIS Y LOS RECORTES AHOGAN LOS CAMPAMENTOS SAHARAUIS

5 mayo, 2012

Crisis en el campo de refugiados

Una mujer saharaui trabaja en el único huerto de Dajla. | R. Q.

“¿Qué tal estáis?, ¿cómo va la crisis?” La pregunta que lanzan a cada paso los saharauis trasciende la cortesía. Si en España la crisis económica lastra a las familias y dispara el desempleo, en sus campos de refugiados las consecuencias se multiplican por mil. Su subsistencia depende al 100% de la ayuda internacional. Nuestros recortes en cooperación se traducen en alimentos que desaparecen para ellos.

“España es el principal país donante del Sáhara, más que el ACNUR o el Programa Mundial de Alimentos, que se hacen cargo de parte de la ración alimenticia, medicinas, telas para las haimas y suministro de agua, pero sólo cubren el 40% de las necesidades de los campamentos. El resto llegaba hasta ahora de Ayuntamientos, comunidades y ONG españolas”, explica el primer ministro de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), Abdelgader Taleb Omar. Y recalca bien: “Hasta ahora”.

Los coches de la Media Luna Roja recorren sin cesar el campamento de Dajla, el más aislado de los cuatro que levantaron los saharauis cuando salieron huyendo de la ocupación de su territorio en 1975, cuando el Sáhara Occidental era colonia española. Son los encargados de repartir entre las familias la ayuda que llega de forma mensual. Su carga es cada vez más ligera. “Los alimentos que se supone que deberían llegar para un mes, cubre apenas dos semanas”, denuncia el coordinador, Bachir Mohamed Lahsen.

Mercado de Dajla. | R.Q.

Además, el arroz ha salido de la ‘cesta’ y a las consevas y el azúcar cuesta verlos. Ni hablar de carne, que sólo se reparte dos veces al año, coincidiendo con el principio y fin del Ramadán. Los saharauis deben conseguirla en el mercado cambiándola por otros alimentos o con sus recursos, mínimos. Aunque trabajen, no tienen ingresos. “Un profesor de escuela cobra 10 euros al mes. Y eso porque salen de las donaciones españolas que mantienen los colegios”, nos cuentan los miembros de la ONG. También eso está en peligro en estos tiempos.

Medicinas que escasean

Esta crisis de alimentos ha disparado los casos de malnutrición infantil -un 30% de los menores de cinco años- y anemia en las embarazadas -la padecen el 56%-. Son los que más preocupan en el hospital provincial de Dajla, donde, paradojas de un campo de refugiados, no trabaja ningún médico: todas las consultas dependen de enfermeros y comisiones españolas que acuden voluntarias unas semanas al año.

Los médicos saharauis se han marchado buscando un salario europeo. Con los recortes, las donaciones de medicinas también escasean. Un ejemplo que lo dice todo: hace unas semanas hubo un brote severo de conjuntivitis en Dajla y en el hospital sólo habían tratamiento para siete personas de las decenas que lo requirieron.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, acaba de advertir de que unas 90.000 de las cerca de 160.000 personas que viven en los campamentos saharauis -no existe un censo definitivo- padecen una situación crítica. De acuerdo con las ONG que trabajan aquí, se necesitarían como mínimo 32 millones de dólares para cubrir las necesidades de los saharauis.

Ancianos saharauis en el interior de una haima. | R.Q.

Los presupuestos de ACNUR para este año son de 8,7 y el resto de la ayuda se ha reducido un 30%. “Hay comisiones médicas que se han quedado sin recursos para venir, proyectos de construcción de casas de abode para los más necesitados no continúan, talleres de aprendizaje suspendidos…”, cuentan las ONG sobre el terreno.

Niños sin opciones de progreso

La falta de recursos se traduce en oportunidades perdidas para todos. Entre ellos, los niños, que han visto mermar su ya de por sí pobre futuro. En los colegios, los libros y el material escolar se han reducido sensiblemente y las becas que daban terceros países para la educación superior -el tope es sencundaria en los campamentos- se ven mermadas cada día que pasa. El caso más relevante es el de Libia, el segundo país que más universitarios saharauis acogía hasta que las revueltas de la Primavera Árabe hicieron que cerca de 1.000 tuvieran que salir huyendo de vuelta a los compamentos. Ningún acuerdo se reestablecido con la Libia post Gadafi.

Además, el programa Vacaciones en Paz, por el que cada año miles de saharauis pasan el verano con familias de acogida en España, se ha reducido de los 10.000 que solía a 5.300 en 2012. 5.000 niños no saldrán del desierto este verano, ni tendrán oportunidad de chequeo médico o de completar su alimentación de refugiados aunque sea por unos meses.

Todas las familias saharauis dependen de la solidaridad española para subsistir. Y sólo escuchan hablar de crisis, crisis, crisis… Por su familiares que se fueron a España para trabajar y enviar dinero y ahora están en paro, por las ONGs que no llegan a atenderlos, por la comida que no llega sus mesas… Y la dimensión de la crisis en un campo de refugiados supera en mucho el drama europeo.

Fuente original: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/05/solidaridad/1336223090.html

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18 agosto, 2008

En estas semanas, he publicado una serie de noticias de diferentes medios y publicaciones, sin importar el sentido o trasfondo político de las mismas. Esta página tiene como objetivo informar y poner un granito de arena para conseguir que marruecos y el Sáhara Occidental acaben en su sitio. marruecos como un país feudal y tercermundista y el Sáhara Occidental como estado independiente, algo que merece.

marruecos es un país feudal. Su rey, al que yo prefiero llamar sultán, es uno de los hombres más ricos del mundo, y sin duda, el más rico de su país. Cuando llegó al trono, se autodenominó “rey de los pobres”, pero ha demostrado ser más el rey de los ricos. marruecos, país que conozco, es un territorio de enormes contrastes. Por un lado hay una tímida apertura en cuanto a la libertad de prensa. Por otro se secuestran publicaciones, se persigue a corresponsales extranjeros y nacionales y se practica una clara censura.

Por otro lado también se ha intentado mejorar en el tema de los derechos humanos. Se sigue apaleando, secuestrando, persiguiento y asesinando saharauis por el hecho de no estar a favor de la ocupación de su territorio. También se disuelven a golpes manifestaciones o reivindicaciones de los mismos marroquíes.

Los avances se prometen, se fingen, pero nunca llegan. Sirven para engañar a los amigos como Francia o EEUU, a quienes realmente no les interesan los derechos humanos. Lo que les interesa es sacar tajada, ganar con el robo y expolio que marruecos hace de las riquezas saharauis. Y es que aunque marruecos intente hacer ver al Sáhara Occidental como un trozo de desierto, realmente están allí para robar lo que no es suyo. Por desgracia, lo que roban no llega al pueblo, se lo mete el sultán al bolsillo.

Para todos los miles y miles de personas que estamos a favor del pueblo saharaui en su justa lucha, tenemos que presionar al gobierno español para que deje de “bajarse los pantalones” ante marruecos. Dejemos de comprar productos marroquíes (código de barras 611) y de viajar a marruecos. El dinero que ingresa marruecos con los productos que vende en España o las divisas que sacan por turismo, las dedican a mantener una ocupación ilegal, un ejército desplegado y para financiar la tortura y genocidio del pueblo saharaui.

Que quien viaje a marruecos, a pesar de los peligros que tiene el aumento del terrorismo y de la radicalización por la pobreza (no olvidemos los atentados de Madrid y Casablanca y las pasadas redadas en Casablanca), que tenga en cuenta para qué destina el sultán de marruecos ese dinero: para practicar tortura, violaciones, genocidio, detenciones ilegales, financiar la guerra … Que quien viaje a marruecos, sea consciente que gracias a su dinero puede morir gente.

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MARRUECOS RECONOCE EL GENOCIDIO SAHARAUI

12 agosto, 2008

Altos cargos marroquíes revelan la cara oculta de la represión
La justicia prohíbe a un diario publicar los testimonios
I. CEMBRERO – Madrid – 20/06/2008

Chari el Hou, de 64 años, militante socialista, narró hace más de tres años ante las cámaras de la televisión marroquí cómo fue torturado en 1973 y vio morir a golpes a siete de sus 14 camaradas detenidos en la misma redada. Sus palabras estremecieron a Marruecos.
“Tres o cuatro oficiales cometieron crímenes de guerra”, dijo un ex ministro
Fue una de las 200 víctimas de los llamados años de plomo, que coinciden con el reinado de Hassan II (1963-1999), elegidas por el organismo Instancia Equidad y Reconciliación para brindar su testimonio -sin dar los nombres de sus verdugos- y promover la concordia. La organización fue creada en 2004 por Mohamed VI, heredero de Hassan II, para resarcir a las víctimas y sus familias.

Junto a las comparecencias públicas de los ex presos de conciencia, la Instancia organizó otras, a puerta cerrada, de responsables políticos, según se ha sabido ahora. Alí Anouzla, director del diario Al Jarida Al Oula, obtuvo una decena de estos testimonios secretos y empezó a publicarlos.
Hay “tres o cuatro oficiales del Ejército que han cometido lo que se podría llamar crímenes de guerra contra prisioneros, pero fuera del ámbito de la guerra”, declaró ante la Instancia Khali Khenna Ould Errachid, un saharaui que ha sido varias veces ministro de Hassan II.

“Muchos civiles fueron lanzados al vacío desde helicópteros o enterrados vivos” porque eran sospechosos de simpatizar con las tesis independentistas, prosiguió Ould Errachid, que hoy en día es miembro de la delegación marroquí que negocia con el Frente Polisario. Las palabras de Ould Errachid dan credibilidad a la querella formulada en la Audiencia Nacional española por cuatro saharauis contra 13 jefes de la gendarmería y de la policía marroquí por tortura y genocidio. Les responsabilizan de la desaparición de 542 personas en el Sáhara Occidental. El juez Baltasar Garzón se consideró competente, el pasado octubre, para investigarlo.

El difunto Hassan II ostenta “una responsabilidad moral en las violaciones de los derechos humanos”, aseguró, por su parte, Abdelhadi Boutaleb, ex consejero real.
Ahora le iba tocar el turno a Bachir Dkhil, tránsfuga del Polisario y convertido en alto cargo del Ministerio del Interior, pero un tribunal de Rabat prohibió ayer al rotativo seguir publicando testimonios so pena de ser multado.
El periódico fue denunciado por Ahmed Herzenni, presidente del Consejo Consultivo de Derechos Humanos, un órgano designado por el rey que heredó los archivos de la Instancia, disuelta a finales de 2005 al acabar su labor.
Herzenni tachó, en un comunicado, de “bajeza moral” la iniciativa de Anouzla, el director del periódico. Los testimonios, recalcó, “deben constituir un material fecundo para investigadores serios” y no ser aprovechados por “periodistas que jadean detrás de las exclusivas”.

“La sentencia contradice el espíritu de la Instancia”, se lamentó Anouzla en conversación con este periódico. “Impide a los ciudadanos ser informados sobre los años de plomo pese a que ése fue el propósito de la Instancia y el motivo de su creación”.

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INFORME AMNISTIA INTERNACIONAL 2008 SOBRE MARRUECOS

15 julio, 2008
Marruecos continuó en 2007 restringiendo la libertad de expresión, asociación y reunión, con detenciones y juicios de periodistas críticos al régimen, así como de miembros de grupos opuestos al control marroquí del Sahara Occidental.

Así lo expresa el informe de Amnistía Internacional (AI), hecho público hoy en Londres, en el cuál se añade que a lo largo del año se detuvo a cientos de activistas saharauis, incluidos menores, acusados de haber participado en manifestaciones contra el dominio marroquí en 2007 y años anteriores.

Algunos fueron enjuiciados por “actos de conducta violenta”, mientras que otros quedaron en libertad tras ser interrogados.

En junio y agosto, el Gobierno marroquí y el Frente Polisario -que propugna un Estado independiente en el Sahara Occidental- celebraron sendas rondas de negociaciones bajo los auspicios de la ONU.

Marruecos -que se anexionó dicho territorio en 1975- propuso un plan de autonomía, mientras el Frente Polisario insistió el celebrar un referéndum de autodeterminación, como ya se había acordado en varias resoluciones de las Naciones Unidas.

Por otro lado, varios miembros de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, todos ellos considerados presos de conciencia, fueron encarcelados por “socavar la monarquía”. Algunos denunciaron malos tratos de la policía durante su detención y posterior interrogatorio.

De ellos, varios recibieron sentencias de entre dos y cuatro años de cárcel.

En cuanto a los Derechos Humanos en general, el informe de AI se refiere a los problemas de la prensa y afirma que varios periodistas fueron detenidos y enjuiciados bajo los cargos de constituir “una amenaza para la seguridad nacional” o “socavar” la monarquía. Las autoridades elaboraron un nuevo proyecto de Código de Prensa que al parecer seguía previendo delitos castigados con penas de prisión.

Asimismo, continuaron las detenciones y expulsiones colectivas de migrantes, entre los que había refugiados y solicitantes de asilo. En la mayoría de los casos no se respetaron sus derechos a recurrir contra la decisión de expulsión.

En la noche del 30 al 31 de julio, la policía mató a dos migrantes senegaleses e hirió a otros tres cerca de El Aaiún, en el Sáhara Occidental. Todos ellos formaban parte de un grupo que trataba de llegar a las españolas Islas Canarias.

En otro orden de cosas, durante 2007 se estrechó en Marruecos el cerco contra los islamistas, de los que más de un centenar fueron detenidos.

Varios ataques suicidas se saldaron con la muerte de un agente de policía y diversos heridos, y el Gobierno elevó el nivel de alerta antiterrorista.

Los detenidos lo fueron como sospechosos de planificar actos terroristas o de haber participado en ellos. Se presentaron cargos contra la mayoría y algunos recibieron penas de hasta 15 años de prisión.

El informe de AI afirma que durante el pasado año se dictaron en Marruecos varias sentencias de muerte, pero añade que el Gobierno mantuvo en suspenso las ejecuciones.

AI ratifica que en 2007 prosiguió la violencia contra las mujeres, pese a que las autoridades iniciaron una campaña para combatirla, y que también se encarceló a hombres por “conducta homosexual”.