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LOS SAHARAUIS BUSCAN SER APÁTRIDAS EN ESPAÑA

26 mayo, 2017

Las solicitudes se han disparado en los últimos años y en 2015 se ha marcado un récord de resoluciones positivas tras una sentencia favorable que ha abierto la puerta al reconocimiento del estatuto a esta población.

Brahim Chagaf es un cineasta de 29 años que ha dirigido una película con 100 euros de presupuesto. Pero esta no es la única peculiaridad que lo caracteriza: es un apátrida. Como él, otros cientos de saharauis han conseguido oficialmente este estatuto en España en los últimos años.

“Si nuestra historia no se ha escrito, que por lo menos se pueda ver”, dice Brahim, quien no quiere dedicarse al cine solo por vocación. Quiere hacer visible la causa de su pueblo, que lleva más de 40 años dividido entre los territorios ocupados por Marruecos y los campamentos de refugiados de Argelia. “Sin identidad se acaba por dejar de existir”, afirma sentado en la cama de su cuarto en uno de los colegios mayores de la zona universitaria de Madrid, donde llegó hace un año para estudiar cine. En un viaje anterior a la península había solicitado el reconocimiento del estatuto de apátrida, un trámite cuyas peticiones se han multiplicado por 30 entre 2006 y 2015.
“Este repunte se dio porque se ganó un procedimiento judicial que reconocía en determinados casos el estatuto de apátrida a la población saharauis”, explica Anna Figueres, abogada en la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado (CCAR), entidad española miembro de la Red Europea de Apatridia (European Network of Statelessness, en inglés). De las 34 solicitudes presentadas en 2006 se pasó a las 1.151 en 2015, la casi totalidad de ellas presentadas por saharauis, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Interior. Ese mismo año, más de 1.000 peticiones se resolvieron de manera favorable, la cifra más alta registrada y tres veces superior a la de 2014. 
UNA PERSONA SE CONSIDERA APÁTRIDA CUANDO NINGÚN PAÍS LE RECONOCE COMO SU CIUDADANO

En el mundo hay al menos 10 millones de apátridas, según ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, una cifra que se corresponde a un cuarto de la población española. Una persona se considera apátrida, según la normativa internacional, cuando ningún país le reconoce como su ciudadano. En el caso de los saharauis sí existe un Estado que les otorga un DNI y un pasaporte. Pero este Estado, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), solo está reconocida por algunos países de África, Latinoamérica y Medio Oriente.
“Fue muy duro tomar la decisión de pedir el estatuto”, admite Brahim, quien nació en el campamento de Dajla y se quedó huérfano de padre cuando era un niño a causa de la guerra. “Pero me hacía falta una documentación para viajar y seguir aprendiendo”, dice mientras enseña su pasaporte verde donde en la casilla de nacionalidad se lee “apátrida”. Con este documento, válido cinco años y renovable, puede residir en España y viajar libremente dentro de Europa y, con visado, a los demás países. “Me convencí de que solo es una herramienta, que va a ser temporal”.

La población saharaui sigue a la espera de celebrar bajo la égida de la ONU un referéndum de autodeterminación que nunca llega. El conflicto estalló después de que España, potencia colonizadora, se retirara del Sahara Occidental en 1976 y Marruecos y Mauritania se repartieran la zona, la gran parte de ella bajo el control del reino alauita. El Frente Polisario declaró entonces su independencia y la población saharaui está hoy repartida entre los territorios ocupados por un lado y la “zona liberada” y los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, por otro.
La habitación de Brahim es pequeña y de paredes blancas. Al fondo, cerca de la ventana, está colgado un póster de la película Cinema Paradiso. “Aquí suelo tener la bandera saharaui”, dice señalando con la mano la pared al lado de su cama, “pero ahora no está porque ayer la llevé a la emisión de la película”.
ESPAÑA NO CONCEDÍA EL ESTATUTO A LOS SAHARAUIS ALEGANDO QUE TENÍAN NACIONALIDAD ARGELINA

Habla de Patria dividida, el primer largometraje rodado por un equipo enteramente saharaui. Estrenada en 2013 y grabada con una cámara y un micrófono atado a un palo de escoba, se filmó en los campamentos de refugiados de Tinduf. “En Marruecos cuentan que en los campamentos vivimos secuestrados y es falso; queríamos hacernos escuchar a través de este medio que no tiene barreras para evitar que nuestra causa caiga en el olvido”, explica Brahim.
El largometraje habla de un joven saharaui perseguido por soldados marroquíes y obligado a cruzar el “muro de la vergüenza”, un perímetro de casi 3.000 kilómetros rodeado por siete millones de minas que separa las zonas liberadas de los territorios ocupados. Sidi Talebbuia, presidente de la Asociación Profesional de Abogados Saharauis en España, explica que el Estado español concede el estatuto de apátrida solo a los saharauis que viven en los campamentos. “Y solo después de las sentencias de la Audiencia Nacional y del Supremo”, confirma. “Antes el Ministerio alegaba que tenían la nacionalidad argelina porque Argelia les otorga un pasaporte, que en realidad es un simple título de viaje que no concede la nacionalidad”.
El pasaporte de apátrida implica, en cierto sentido, renunciar a una patria a cambio de poder moverse por el mundo y, en un futuro, solicitar la nacionalidad del país que ha concedido el estatuto. A los saharauis que viven en las zonas ocupadas, sin embargo, se les deniega esta posibilidad. “Es porque se les impone la nacionalidad marroquí”, contexualiza Talebbuia. En su opinión, “los saharauis deberían ser españoles antes de ser apátridas, porque si no se reconoce la RASD se tiene que respetar la nacionalidad anterior, que es la española”. “Es un conflicto diplomático”, zanja.
En 2004, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara empezó a organizar de la mano del Ministerio de Cultura saharaui un festival de cine en los campamentos de Tinduf, el Fisahara. A raíz de esta iniciativa nació la escuela de cine donde Brahim fue antes alumno y después profesor. Desde este viernes hasta el uno de junio se estrena en la capital Le Yuad, el segundo largometraje codirigido por Brahim.
Sentado en la cama con las piernas cruzadas, Brahim dice que faltan pocos días para acabar sus clases. “¿Cómo me veo dentro de unos años?”, se pregunta. “Haciendo cine, pero espero que ya no sea en un campamento, sino en las zonas ocupadas, finalmente libres y con un pueblo soberano”.

ERRADICAR LA APATRIDIA EN 10 AÑOS

Según ACNUR, cada 10 minutos nace un niño apátrida en el mundo. Entre las causas están los conflictos, el desmembramiento de Estados, el no reconocimiento de minorías… “No tener nacionalidad implica la falta de acceso a derechos muy básicos, como la educación primaria o la sanidad”, explica Aleksandra Semeriak, de la CCAR. Ella misma lo padeció en su piel: hija de madre bielorrusa y padre ucraniano, nació en Letonia en 1987 cuando aún era parte de la URSS. Cuando el país se independizó, más de medio millón de personas se quedó sin nacionalidad. “No podíamos votar, ni ocupar cargos públicos”, explica.

En 2014, con ocasión del 60 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas, ACNUR lanzó una campaña, #IBelong (#Yopertenezco). Su objetivo es erradicar la apatridia en 10 años, a través de una campaña de sensibilización y de compromisos políticos que prevengan casos futuros.

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SÁHARA: ¿DÓNDE ESTUVIERON EN LOS ÚLTIMOS 40 AÑOS?

28 octubre, 2015

Sáhara: ¿Dónde estuvieron en los últimos 40 años?

Las lluvias torrenciales de los últimos días han provocado una auténtica catástrofe en los campamentos de refugiados saharauis. En realidad, es una catástrofe al cuadrado, porque llevar cuarenta años expulsados en la Hamada ya era catastrófico… o una catástrofe al cubo porque, además de eso, tenemos que sumar la indiferencia de la Comunidad Internacional y la reducción de la ayuda humanitaria en los últimos años.

Estas lluvias, que han destrozado más de 3.000 hogares saharauis, han provocado que, incluso ayer, el Sáhara fue trending topic en Twitter, algo que yo no recuerdo que hubiera sucedido antes. Y es que desde que el pasado 17 de octubre arrancaran esas terribles lluvias, no sólo ha corrido el agua, también los ríos de tinta, los programas especiales de radio, los blogueros de tecla fácil y trasero cuadrado de no despegarse del sillón… La tragedia vende, trae visitas, se contagia… Es así.

Y aunque este interés por el Sáhara sea efímero, tenga fecha de caducidad, me alegro de que se haya producido, porque quizás contribuya a que alguien que no conocía el drama saharaui lo haga y, a partir de ahora, se sume a la causa justa de un pueblo que ansía recuperar su patria, esa palabra con la que a los Gobiernos de España se les llena la boca pero con la que luego comercian a placer.

Y aunque, como digo, me alegre de este repunte mediático sobre el Sáhara, no puedo dejar de preguntarme:

¿Dónde han estado muchos de esos medios, blogueros y tuiteros durante los últimos 40 años?

¿Dónde han estado cuando nuestro Gobierno y el PP quisieron parar la  investigación del juez Ruz sobre el genocidio saharaui?

¿Dónde han estado cuando el Gobierno del PP niega sistemáticamente la nacionalidad a los saharauis, considerándolos apátridas, mientras se la concede a los sefardíes?

¿Dónde han estado cuando la Unión Europea suscribía con Marruecos los acuerdos de pesca de unos bancos de peces saharauis?

¿Dónde han estado cuando Marruecos torturaba, apaleaba y asesinaba a sangre fría a los activistas saharauis?

¿Dónde han estado cuando en 2010 Marruecos masacró el campamento Gdeim Izik y la ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, no movió un dedo para investigar la muerte de saharauis y un español?

¿Dónde han estado cuando ahora el Gobierno de Rajoy niega el asilo al activista Hassanna Aalia, a pesar de que su vida corre peligro de regresar a Marruecos?

¿Dónde han estado cuando Takbar Haddi casi perece en una huelga de hambre con la que reclama el cuerpo de su hijo, muerto en manos de la policía marroquí?

¿Dónde han estado cuando las minas españolas e italianas del Muro de la Vergüenza volaban en pedazos la pierna de Brahim Husein?

¿Dónde han estado cuando España ni siquiera rechista para que el respeto de los Derechos Humanos se incluya en el mandato de la MINURSO?

La lista de preguntas que me surgen es interminable pero ahora mismo, en este instante, la que más me importa es una:

¿Dónde estarán cuando hayan pasado las lluvias?

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25.000 SAHARAUIS SIN HOGAR POR LAS LLUVIAS TORRENCIALES EN LOS CAMPAMENTOS DE TINDOUF

23 octubre, 2015

25.000 refugiados saharahuis se quedan sin hogar por las lluvias torrenciales en los campamentos

Acnur ha contabilizado los efectos de las fuertes lluvias caídas en los campos saharauis de Argelia: 90.000 personas afectadas

25.000 de los cuales han perdido sus hogares y se han quedado sin alimentos

“El número de personas necesitadas de asistencia podría crecer, está previsto que las lluvias torrenciales continúen hasta el domingo”, dicen desde Acnur

Las lluvias torrenciales caídas en los últimas horas en los campos de refugiados el Sáhara Occidental han afectado a más de 90.000 personas, 25.000 de los cuales han perdido sus hogares y se han quedado sin alimentos, según ha denunciado este viernes la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

“Todo ha quedado destruido, no sólo las casas, sino los lugares de trabajo, las tiendas, las guarderías, las escuelas, los hospitales, las personas están en medio de la nada en uno de los lugares más inhóspitos del mundo”, ha indicado en rueda de prensa Amin Awad, directo de Medio Oriente y Norte de África de la ACNUR.

Desde el miércoles caen lluvias torrenciales encima de los campos de refugiados del Tinduf, en el sudoeste de Argelia -Auserd, Dajla, El Aiún, Cabo Bojador y Esmara- y la mayoría fueron total o parcialmente inundados.

A pesar de que se registran pocas precipitaciones en el Sáhara, cuando cae la lluvia puede ser devastadora, dado que los edificios están construidos con ladrillos de barro, recuerda la ACNUR.

“El número de personas necesitadas de asistencia podría incluso crecer dado que está previsto que las lluvias torrenciales continúen hasta el domingo”, agregó Melissa Fleming, portavoz de la entidad.

Por ahora no se han lamentado víctimas, pero la situación podría mudar rápidamente dado que la mayoría de los refugiados se han quedado sin reservas de alimentos, ha agregado la portavoz.

ACNUR enviará en los próximos días 1.500 tiendas, y con la colaboración de Unicef y el Programa Mundial de Alimentos (PAM) distribuye agua y comida a los desplazados.

“Ahora lo más importante es reconstruir las letrinas y establecer un sistema de distribución de agua potable para evitar enfermedades relacionadas con la ingestión de agua contaminada”, ha indicado a su vez Awad.

El responsable solicitó ayuda internacional de emergencia a la comunidad internacional para asistir a los afectados, y recordó que la situación es desesperada porque, de hecho, en los últimos tres años sólo se ha obtenido el 20 por ciento de lo solicitado por ACNUR para asistir los campos del Tinduf.

“En los últimos años los casos de malnutrición y de problemas de salud se han incrementado”, ha señalado Awad.

“Hay que recordar que la crisis de los refugiados saharauis es la más larga y prolongada de la Historia. Hay que mostrar apoyo”, ha insistido Awad.

Los refugiados saharauis empezaron a llegar a Argelia en 1975 tras el abandono del territorio del Sáhara Occidental por parte de España y la posterior ocupación por parte de Marruecos.

http://www.eldiario.es/desalambre/Lluvias-torrenciales-campos-saharauis-personas_0_444455812.html

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“NECESITAMOS UN LÍDER QUE NOS LLEVE A LA GUERRA FRENTE A MARRUECOS”

16 octubre, 2015

“Necesitamos un líder que nos lleve a la guerra frente a Marruecos”

Jóvenes saharauis protestan contra la prórroga de un año más de la misión de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental sin resolver la ocupación de Rabat ni tomar medidas efectivas para proteger los derechos de la población.

DAJLA (Campamento de refugiados saharauis en Argelia).- Brahim S.H. habla con un perfecto acento andaluz. De Cantillana (Sevilla), concretamente. “Puedes llamarme’ el sevillano’, si quieres”, dice. Vive en Smala, uno de los cinco campos de refugiados saharauis en el corazón del desierto de Argelia. Regresó hace ahora un año de España. Tenía problemas con los papeles y no encontraba la “paz interior”. Le podía la sensación de haber abandonado a su familia. Tiene 21 años.

“Mi padre murió, mi madre está enferma y tenía el dolor dentro de no devolver a mi familia la apuesta que hizo por mi permitiendo que estudiara en España”, explica. Ahora estudia inglés, ruso, árabe y trata de memorizar el Corán. ¿Y cómo puede ayudar a su familia? “Sacándolos de aquí, tenemos que ganar la guerra a Marruecos”, incide.

Estudió un FP de Administración de Empresas en Cantillana y quiere la guerra. No tiene dudas. Prefiere morir en la batalla que continuar viviendo en un campo refugiados, donde su familia lleva ya 40 años. Recuerda que cuando regresó a los campamentos tras 12 años en España notó que el “ambiente había cambiado”. No es ni mejor, ni peor ─dice─ pero sí diferente. “Mis vecinos ya se han ido. Creo que cruzaron el muro y se han ido a los territorios ocupados. Otros se han ido a Tinduf, en Argelia. No los juzgo. La gente sólo quiere una vida mejor. Aquí los segundos se hacen minutos, los minutos se hacen horas y las horas se hacen días. Es insoportable”, añade.

Se muestra muy crítico con el Frente Polisario, a quien acusa de ser uno de los beneficiados de esta situación. “Ellos tienen a sus hijos viviendo en América y en diferentes países de Europa. Tienen dinero. Están bien. No tienen prisa”, juzga. A pesar de todo, no piensa en abandonar los campamentos. “Tengo que ser fiel a la lucha de mis antepasados”. La única solución, a su juicio, pasa por la guerra. “Mi abuelo me dijo que lo que te quitan levantando las armas sólo se puede recuperar con las armas. Creo que tiene razón”, dice.

Hoy, no obstante, no es el mejor día en la vida de Brahim. Se acaba de enterar de que el Consejo de Seguridad de la ONU tampoco resolverá este año el infierno en el que viven los saharauis en el Sáhara Occidental. Los saharauis denuncian que Marruecos viola sus derechos sistemáticamente y en el campamento de refugiados, donde la dignidad se respira y se palpa en la actitud pero es difícil de encontrar en las condiciones de vida. La ONU ha vuelto a posponer por enésima vez la resolución del conflicto. Ya van cuarenta años y la sensación de que cada segundo que pasa corre a favor de Marruecos es palpable en el campamento.

Una nueva decepción

El Frente Polisario ha convocado una rueda de prensa para este mismo jueves pero ya ha avanzado que se trata de una nueva decepción, que la paciencia se está agotando y que se están viendo obligados a endurecer su postura. Lo hizo en el discurso de apertura del XII edición del Festival Internacional de Cine Fisahara 2015 a través de un comunicado del primer ministro de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que se encuentra en Madrid. Asegura que el pueblo saharaui “no puede esperar eternamente” y critica que la “credibilidad de la ONU queda como rehén” de su incapacidad de aplicar la legalidad internacional en el conflicto saharaui.

La juventud, evidentemente, le pide más que declaraciones. Muchos de ellos no han conocido otra cosa que kilómetros y kilómetros de arena y plástico. A finales de este año se celebrará el Congreso del Frente Polisario y ahí se tomarán las medidas que el movimiento de liberación considere oportuno. Los jóvenes lo esperan como agua de mayo.

“El Frente Polisario tiene un discurso muy agresivo, pero ahora tiene que trasladar esa agresividad a medidas concretas”, dice Brahim. ¿Y en qué se traduce esa petición? “En ir a la guerra. Necesitamos un líder que nos lleve a la guerra contra Marruecos”, sentencia Brahim, bajo la atenta mirada de Mansur Roh-Fadel, de 25 años, secretario regional del UJSario, la organización juvenil del Frente Polisario.

Mansur asiente con algunas afirmaciones de Brahim, pero no comparte otras muchas. Sobre todo las críticas más feroces contra el Polisario. Parece debatirse entre la sensación de que cada crítica al Polisario será aprovechado por Marruecos para mostrar en los territorios ocupados el descontento de la población con su legítimo representante y la convicción de que la crítica es necesaria para avanzar y fortalecer al Polisario.

“Lo mejor que puede suceder a Marruecos es que el Sáhara estalle. Hay un dicho que dice que matar al enemigo siempre es un placer pero que el mayor placer es que el enemigo sea asesinado por su hermano. Eso es lo que quiere Marruecos”, reflexiona Mansur, que sí que coincide con Brahim en que la guerra es la única y última solución al alcance del pueblo saharaui. Sabe que retomar los fusiles puede ser el exterminio de su pueblo, pero también que Marruecos nunca se irá de la tierra saharaui sin armas de por medio.

“Pienso en esto cada día de mi vida desde que tengo uso de razón. No es una rabieta. Lo tengo muy claro. Si tengo que morir por mi patria, moriré”, afirma Brahim, que cuida con detalle cada palabra que pronuncia. Se puede apreciar su miedo a que sus palabras sean utilizadas por Marruecos. “Lo único que nos queda es la unidad”, sentencia.

La unidad a la que hace referencia Mansur es clave para entender el discurso de estos jóvenes que piden la guerra. Todos los jóvenes con los que Público ha contactado han mostrado su predisposición “a alzar los fusiles”, pero también afirman que no moverán un dedo sin la orden del Frente Polisario. “Lo que tengamos que hacer, lo haremos como pueblo. Si cada uno hace lo que quiere, estaremos perdidos”, cuenta a este periódico Fadili Sidati, de 27 años.

Sidati luce un anillo de compromiso en su mano izquierda. Sin embargo, no tiene novia ni tampoco un proyectos de formar una familia. “Guardo el anillo como recuerdo de la relación, pero no quiero tener una familia aquí. No quiero dar a mis hijos una vida tan triste como la que yo he tenido en estos campamentos”, señala Sidati, que estudió ingeniería mecánica industrial durante los 12 años que estuvo viviendo en La Habana (Cuba).

Este joven es portavoz de Gritos contra el Muro. El último fin de semana de cada mes esta asociación se desplaza hasta el gigantesco muro construido por Marruecos para defender su ocupación del Sáhara Occidental. Allí se desahogan, lanzan cánticos, consignas contra Marruecos y contra la inoperante Minurso (la misión de la ONU en el Sáhata occidental para la celebración de un referéndum de autodeterminación).

“Una olla que va a explotar”

De esta manera, estos jóvenes dan salida a una agresividad que está convirtiendo a los campamentos de refugiados en una olla a presión a punto de explotar. “Ese es el titular que a mi me gustaría. Tenéis que reflejar que esto es una olla, que va a explotar y que nadie puede saber las consecuencias de la explosión”, interrumpe Mansur.

Sidati recibe a Público en la jaima que esta asociación ha plantado en el XII edición del Festival Internacional de Cine Fisahara 2015, que este año está centrado en la justicia universal. “Yo soy de los que no cree en la paz. De hecho, esto que vivimos ahora no es la paz. Es guerra. No hay muertos, pero sobrevivir aquí ya es una muestra de que no nos rendimos, de que nunca hemos abandonado la lucha”, incide Sidati, que abre los ojos todo lo que puede y fija su mirada en el periodista: “Si un hermano mío abandonara los campamentos para irse a vivir a los territorios ocupados por Marruecos, ya no será mi hermano. Un traidor, nunca será mi hermano. Las traiciones a la sangre de nuestros antepasados, no pueden ser hermanos”.

Tras la insistencia del periodista en la locura de que hijos de un campamentos de refugiados se enfrenten al quinto ejército más poderoso, Sidati pone la puntilla al reportaje: “Tienes que entender que me da igual perder esta vida. No la quiero. No sirve. Tenemos que luchar por sobrevivir como pueblo. La muerte será digna si por la vida de nuestro pueblo”.

A su lado Dadh Salama, de 26 años, y también con una licenciatura de la Universidad de La Habana, asiente con paciencia para añadir. “Tenemos un juramento con nosotros mismos. Desde los mártires a los niños, creemos firmemente en la recuperación de nuestra tierra. Nadie sabe cuándo estallaremos, pero está claro que estallaremos”, sentencia.

http://www.publico.es/internacional/necesitamos-lider-lleve-guerra-frente.html

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EL APOYO DE SUECIA A LA RASD ABRE UNA GUERRA ECONÓMICA CON MARRUECOS

13 octubre, 2015

Una vez más, Marruecos ha demostrado que no hay nada que se anteponga a su reivindicación del Sahara Occidental como territorio propio. La guerra económica abierta con Suecia es el último botón de muestra. El reino alauí ha impedido a última hora abrir su tienda en Casablanca a la cadena sueca Ikea, la mayor multinacional de muebles del mundo. El acto estaba previsto para el pasado martes pero pocas horas antes las autoridades obligaron a suspenderlo.

El Gobierno que lidera el islamista Abdelilá Benkirán no oculta que esa es solo una medida más del plan de boicot que están diseñando para las empresas suecas. Algunas como la automovilística Volvo o la de ropa H&M, son veteranas en el mercado marroquí. Coincidiendo con el incidente de Ikea, la sede en casablanca de Volvo «fue cerrada en aplicación de una orden judicial», informa la agencia Efe.

El motivo oficial esgrimido fue que a Ikea le falta un permiso. El real, aireado sin disimulo tanto por el Ejecutivo como por los medios locales, es la defensa de lo que Rabat considera una cusa sagrada, «su» Sahara. El caso es que el primer ministro convocó el lunes a todos los partidos del Parlamento y entre todos decidieron no solo que la tienda no se iba a abrir sino que iban a poner en marcha un «boicot de las empresas suecas» como medida «recíproca tras campañas similares para boicotear empresas marroquíes», según un comunicado gubernamental citado por la agencia Reuters.

¿Y por qué esta guerra y ahora? Suecia, y en general los países escandinavos, no han ocultado tradicionalmente sus simpatías por el Frente Polisario, las ansias independentistas del pueblo saharaui y el respeto a los derechos humanos en ese territorio. Yendo más allá, Suecia ha planteado la posibilidad de convertirse en el primer país de Europa que reconozca oficialmente a la RASD (República Árabe Saharaui Democrática). Y eso, a ojos de Rabat, es un exceso que hay que combatir sacrificando incluso sus beneficios económicos.

«Suecia es el país más hostil con la integridad territorial de Marruecos después de Argelia», dijo Driss Lachgar, secretario general del Partido Socialista, a la agencia France Presse.

Rabat, como recuerda el comunicado del Gobierno, argumenta que desde hace años Estocolmo impulsa un boicot contra empresas marroquíes. En realidad, los suecos luchan para que no se saque beneficio de los recursos naturales del Sahara Occidental sin que reviertan en su población local. Pero como es el estado marroquí y empresas marroquíes las que tienen la llave del territorio en disputa, por eso Rabat acusa a Suecia del boicot.

Incidentes previos

Ya en 2009 Rabat y Estocolmo vivieron una crisis diplomática después de que la Embajada sueca en el reino alauí facilitara a los saharauis un informe que el Ministerio de Exteriores de Marruecos había entregado a varios países europeos. El texto, al que tuvo acceso ABC, dejaba clara la posición marroquí pero no escondía ningún secreto de estado. «La opción separatista no constituye ni la expresión de un derecho, ni una libertad individual o colectiva; se trata de un atentado a la seguridad y la estabilidad del país ante la que no hay que permitirse ningún tipo de complacencia. La defensa de la unidad nacional y de la integridad territorial del país es una misión sagrada», puede leerse en el documento.

Los activistas de derechos humanos saharauis han expresado siempre su agradecimiento a los políticos y parlamentarios suecos por gestos como este, que costó la expulsión de Marruecos de la número dos de la Embajada de Suecia.

El tren africano de la descolonización no hizo parada en el Sahara Occidental, que se quedó fuera de los países que alcanzaron la indenpendencia en la segunda mitad del siglo XX, como el propio Marruecos. La mayor parte de la colonia española fue ocupada por el reino alauí desde 1975. Ya antes, la ONU había exigido que se completase el proceso de autodeterminación con el que los saharauis decidieran su futuro. Madrid hizo oídos sordos, como hoy hace Rabat. En 2015, con España todavía como potencia legal y Marruecos como potencia ocupante de facto, la autodeterminación, que debe decidirse por medio de un referéndum, está lejos. Y los muebles de Ikea siguen sin montarse.

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marruecos QUIERE ROBAR EL PETRÓLEO SAHARAUI

29 enero, 2015

El petróleo abre un nuevo frente entre Marruecos y el Polisario

Después de la renuncia de Repsol a seguir con las prospecciones en aguas canarias, la polémica viaja hacia el sur, aunque con mucho menos ruido que en el caso de las islas. Dos multinacionales —la estadounidense Kosmos Energy y la escocesa Cairn Energy— están acometiendo un pozo exploratorio en el Atlántico, a unos 100 kilómetros de las costas del Sáhara Occidental.

Este sondeo —autorizado por Marruecos y el primero en la historia que se realiza en la zona— ha provocado las protestas del Frente Polisario. Su secretario general, Mohamed Abdelaziz, envió el lunes un escrito a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el que advierte de que estas actividades son “una seria provocación y una amenaza real contra la paz y la estabilidad para el Sáhara Occidental y la región del Magreb”. La organización Ecologistas en Acción, por su parte, ha alertado de que los trabajos pueden tener “consecuencias negativas para el frágil ecosistema marino de la zona” e “impacto sobre los recursos pesqueros y la fauna amenazada”.

A mediados de diciembre, un mes después de que Repsol comenzara el trabajo de sondeo en aguas canarias, el buque perforador Atwood Achiever empezó a trabajar en aguas saharauis, en la zona de Cabo Bojador, a unos 200 kilómetros de las Islas Canarias. Kosmos y Cairn esperan tener a finales de marzo los resultados de esta campaña exploratoria.

Esta zona es muy sensible. El Sáhara Occidental es uno de los 17 territorios no autónomos bajo supervisión del Comité de Descolonización de la ONU. Sin embargo, cuando España abandonó su antigua colonia hace 40 años, una parte importante quedó en manos de Marruecos, que la administra actualmente. De hecho, el Gobierno marroquí es el que ha concedido las autorizaciones y participa en el accionariado del proyecto, como ocurre en el resto de permisos de exploración de hidrocarburos concedidos por este país.

Consciente de que se trata de un punto caliente, Kosmos —que posee el 55% del proyecto y, por lo tanto, lleva la voz cantante como operador— se reunió la semana pasada con representantes de los ministerios de Asuntos Exteriores e Industria de España. Fuentes del departamento de José Manuel Soria sostienen que, en su caso, el encuentro tuvo un carácter técnico. Según la información trasladada a este ministerio, los trabajos se centrarán al sur, en el bloque llamado Cabo Bojador. “También parece que tienen previsto perforar al norte, pero la investigación está menos avanzada”, añaden estas fuentes ministeriales. Incluyendo Cabo Bojador, Kosmos Energy tiene cuatro permisos otorgados por Marruecos. “Si los resultados son positivos en el sondeo, iniciarán una nueva ronda de contactos”, añade el departamento de Industria. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha rechazado dar explicaciones de la reunión con Kosmos.

El único pronunciamiento público del Gobierno sobre este asunto data de mediados de diciembre. “Las prospecciones que se están llevando a cabo están dentro del respeto más absoluto al derecho internacional”, sostuvo el ministro de Justicia, Rafael Catalá, cuando fue interrogado por los periodistas en Canarias.

Pero el Frente Polisario rechaza esta interpretación. Bucharaya Beyun, delegado en España de esta organización, afirma que es “una violación del derecho internacional”. “Le corresponde a la ONU tomar medidas”, añade Beyun, para quien Marruecos busca “atraer” inversión extranjera para conseguir un reconocimiento de facto de su soberanía.

Contra esta campaña exploratoria también se ha manifestado el Observatorio de los Recursos Naturales del Sáhara Occidental. El representante en España de esta organización, Alejandro Garcés, recuerda que en 2002 un pronunciamiento del ex secretario general de asuntos jurídicos de la ONU Hans Corell estableció que la explotación de los recursos en la zona debía repercutir favorablemente en esta área y contar con el consentimiento de la población local. El primer supuesto, según Garcés, podría haberse cumplido, ya que Kosmos ha anunciado que construirá algunas escuelas. Respecto al segundo, el del consentimiento, afirma que no se ha cumplido.

La compañía no comparte esta visión. Reg Manhas, vicepresidente de asuntos exteriores de Kosmos, envió un escrito en noviembre a los representantes de ocho organizaciones que defienden los intereses saharauis ante las dudas mostradas por estos. En esa carta explica que han presentado su proyecto a “actores locales principalmente en Dajla, así como El Aaiún y Bojador”. En septiembre, explica en el escrito, hubo encuentros de la empresa con “cargos electos, empresarios, líderes tribales y representantes de organizaciones civiles, de la industria turística y de comunidades de pescadores”. Respecto a la repercusión para los saharauis, Manhas asegura que “las poblaciones locales se beneficiarán de forma eficiente, efectiva y transparente”. Y pone como ejemplo la “industria de petróleo y gas” que se ha creado en Ghana gracias al yacimiento marino Jubilee Field.

Vía: elpais.com

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CUMBRE SOBRE DERECHOS HUMANOS EN MARRUECOS, UN PAÍS CON 317 PRESOS POLÍTICOS

27 noviembre, 2014

Marruecos pasa desde este jueves y por voluntad propia un exigente examen mundial sobre su comportamiento con respecto a los derechos humanos en el país en un momento crítico. Vigencia de la pena de muerte, tortura, presos políticos y de opinión, represión en las manifestaciones, actos y actividades prohibidas a numerosas ONG y colectivos ciudadanos, nacionales e internacionales, malas condiciones y muchos problemas en las cárceles. El catálogo de quejas y denuncias sobre esos aspectos sigue vigente y en algunos ámbitos, como la situación de la mujer, parece que empeora. Más de 5.000 expertos de 94 países acuden desde este jueves a Marraquech a participar en 52 debates en el II Foro Mundial de Derechos Humanos. Algunas ONG han anunciado su boicot.

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), la más importante de Marruecos con 14.000 afiliados, explicó este lunes en Rabat las razones de su ausencia y sus máximos responsables fueron contundentes y nada contemplativos: “La Justicia en Marruecos no siempre es independiente a pesar de todas las reformas y leyes anunciadas; se actúa contra activistas, periodistas y defensores de los derechos humanos; la represión y la impunidad es una práctica corriente; y las denuncias sobre torturas rara vez llegan a los tribunales”.

La AMDH, que sí estuvo en las reuniones previas al foro para sus preparativos, lleva tiempo advirtiendo de que no le gustaba nada cómo se estaban desarrollando los prolegómenos de este evento mundial porque entienden que se ha montado con mucha improvisación (el programa final se cerró el lunes), poca transparencia sobre las discusiones y los invitados, mucho dinero para florituras (se especula con unos 12 millones de euros pero no se ha dado ese dato oficialmente ni quién o cómo se sufraga) y poca realidad de fondo. Esos lamentos los suscriben otras muchas asociaciones asentadas en Marruecos, como las 178 agrupadas en torno a la Federación Internacional de la Liga de los Derechos del Hombre, aunque algunas acudirán a los actos por pragmatismo, para aprovechar la ocasión y los contactos internacionales.

Por ejemplo, NOVACT, el Instituto Internacional para la Acción Noviolenta, la única española entre las 400 ONG invitadas oficialmente al foro, que opera en Marruecos hace meses aunque aún no está registrada totalmente. Su codirector, Lucas Gervasoni, comparte el malestar de la AMDH y las otras ocho entidades que han firmado el boicot, pero tampoco quiere desaprovechar la oportunidad para “construir redes internacionales y ayudar a los colectivos que intentan cosas”.

El primer congreso de este tipo, que respalda la ONU y la comunidad internacional, se celebró en 2013 en Brasil. En esta edición en Marraquech, desde este jueves y hasta el domingo, más de 5.000 participantes se distribuirán en 12 foros sobre la mujer, 13 de formación, 15 culturales, habrá más de 70 invitados internacionales (la inauguración correrá a cargo de Ban Ki Moon, secretario general de la ONU) y España enviará una pobre representación oficial con la jefa de gabinete de la Defensora del Pueblo. También hablarán el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el exjuez Baltasar Garzón.

Una de las grandes críticas perennes a Marruecos sobre derechos humanos tiene que ver con lo mucho que anuncia y promete y lo poco que ejecuta. El país se ha suscrito en los últimos años a todos los convenios internacionales sobre la materia, aprobó en 2011 una novedosa y moderna Constitución y tiene en cartera varias reformas de leyes orgánicas básicas. Pero no salen adelante, sobre todo en Justicia e Interior.

Los dirigentes de la AMDH han denunciado, en su completo informe de esta semana, una acusación aún más grave: “El Estado manipula con la lucha contra el terrorismo y la amenaza de los movimientos extremistas para recortar logros conseguidos en los años 90 y atacar a las ONG”. Gervasoni remacha: “A Europa y a España les interesa fomentar la estabilidad del vecino y socio marroquí aunque sea a costa de rebajar la presión sobre los derechos humanos y de financiar las prácticas violentas de su Ministerio del Interior”.

AMDH ha contabilizado un total de 70 actos prohibidos desde el verano a sus distintas delegaciones en más de 20 ciudades del país y también un campamento de jóvenes de Amnistía Internacional. El pasado 15 de julio, además, el ministro del Interior, Mohamed Hassad, su bestia negra, arremetió contra las ONG en el Parlamento al calificarlas en bruto de “hostiles y de recibir fondos del extranjero”.

Las manifestaciones están permitidas, de hecho han proliferado y se han diversificado (16.096 en 2013 por todo el país) pero también se pueden dispersar violentamente sin razones aparentes. Las prohibiciones de los actos de protesta no suelen ser oficiales y evidentes. Se pide un local para una actividad y cuando llega el día el recinto está cerrado. No se entrega ninguna comunicación por escrito. Se hace con una llamada.

La tortura no está permitida pero hasta el ministro de Justicia ha aceptado que se produce de forma no estructurada porque las confesiones policiales tienen valor de prueba y se hacen sin la presencia garantizada de abogado. Las ONG han denunciado últimamente dos casos: el de Wafa Sharaf en Tánger y el de Osama Housn en Casablanca. No hubo investigación. En el país hay libertad de información aparente pero también mucha autocensura. En 2013 la AMDH contabilizó 317 presos políticos o de opinión entre activistas, sindicalistas, jóvenes del 20-F o prosaharauis.

Vía Elpais.com