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LAS PATALETAS DEL SULTAN /ASI ES LA CLASE POLITICA MARROQUI

1 septiembre, 2008

Cada vez que a marruecos no le gusta algo, retiran a su embajador: muy propio de un sultanato bananero…

Rabat retira a su embajador en Italia por la condena a un senador marroquí

El político está acusado de agresión sexual contra una turista en Roma

IGNACIO CEMBRERO – Madrid – 25/08/2008

Todo empezó con una violenta discusión, el 4 de agosto, entre el senador marroquí Yahya Yahya, afincado en Melilla, y su esposa en un restaurante de la elegante vía Veneto de Roma. Después, el parlamentario salió y «agredió sexualmente» a una turista, según la agencia de prensa italiana ANSA. Cuando los carabineros se presentaron en su hotel para detenerle, intentó evitarlo con sus puños.

Es uno de los que más reivindican Ceuta y Melilla para su país

Yahya golpeó a los policías que fueron a detenerle a su hotel

Yahya fue sometido al día siguiente a un juicio rápido y condenado a 30 meses de cárcel por «rebeldía y lesiones» a funcionario público y violencia de género, e ingresó en la prisión de Rebbibia. «No es un tipo tranquilo y tiene antecedentes en España», comentó la parlamentaria de Forza Italia Souad Sbai, de origen marroquí.

Dos semanas antes, el 22 de julio, había sido también condenado por el juzgado de lo penal de Melilla a 15 meses de cárcel y 800 euros de multa por resistencia a la autoridad, pero no fue a la cárcel porque carecía de antecedentes penales. El tribunal melillense le absolvió, en cambio, del delito de violencia machista contra su esposa.

La sanción impuesta a Yahya en Roma incitó a Marruecos a protestar retirando, el martes, a su embajador en Italia, Tay Edin Badu. El juicio fue «expeditivo», asegura un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, y el embajador ha sido llamado a consultas para que explique las circunstancias «de esta cuestión preocupante por tratarse de un representante del pueblo marroquí».

Cuando Yahya fue detenido en Melilla y conducido ante el juez, Rabat no llegó a retirar a su embajador, pero sí emitió una nota en la que pedía explicaciones a las autoridades españolas, al tiempo que expresaba su «fuerte preocupación» ante esta «iniciativa singular que suscita en Marruecos grandes dudas y perplejidad».

Pese a ser copresidente de la comisión de Amistad Hispano-marroquí de la Cámara alta, Yahya es el político de Marruecos que más vehementemente reivindica la soberanía de su país sobre Ceuta y Melilla, la ciudad en la que reside. Aunque ha crecido en Melilla, no posee la nacionalidad española, sino la marroquí y la holandesa.

Domenico Naccari, el abogado que la Embajada marroquí en Roma proporcionó al senador, logró el viernes pasado su excarcelación, aunque ha quedado sujeto a arresto domiciliario. Desde entonces, se hospeda en una institución católica llamada Isla del Amor Fraterno. Naccari ha recurrido además la sentencia y prevé que en diciembre se celebre un nuevo juicio. Su cliente no podrá salir de Roma hasta entonces.

Al margen del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rabat, a Yahya le ha salido también algún que otro defensor en la sociedad civil marroquí. La Asociación Sáhara Marroquí, que lucha por la soberanía de Marruecos sobre la ex colonia española, afirmó el viernes que la condena de Yahya es achacable «a sus opiniones políticas». Dejó rodar la sospecha de que en Roma «cayó en una trampa tendida por los servicios secretos españoles en colaboración con sus homólogos italianos».

La familia del senador parece dar crédito a esta tesis. Abdelaziz Yahya, hermano del senador, declaró al diario marroquí Le Matin que «sospechaban de una posible operación de coordinación entre la policía de Roma y los servicios de seguridad de otro país europeo» al que, sin embargo, no nombró.

La Asociación Sáhara Marroquí quiere ahora organizar protestas ante las embajadas de España e Italia en Rabat y provocar cierres parciales de las fronteras de Marruecos con Ceuta y Melilla. Cuando Yahya ingresó en prisión en Melilla, antes de ser juzgado en julio, la frontera de la ciudad fue bloqueada varios días seguidos, durante algunas horas, por sus seguidores con las consiguientes perturbaciones para el abastecimiento de la ciudad.

Más tarde, en julio, la frontera de Beni Enzar padeció de nuevo cortes prolongados, esta vez provocados por asociaciones de la sociedad civil de Nador, la ciudad marroquí cercana a Melilla, que protestaban por la negativa de la policía española a permitir el acceso de marroquíes por la tarde.

Violencia en su propia casa

El grueso de los musulmanes de Melilla se identifica, a la hora de votar, con Coalición Por Melilla, un partido integrado en Izquierda Unida. Aun así, el senador marroquí Yahya Yahya se considera su representante porque, según él, melillenses y ceutíes son «poblaciones oprimidas» en las que gobierna el Partido Popular gracias a la «compra de voluntades».

Yahya aprovecha cualquier ocasión para reiterar, casi siempre con aspavientos, la reivindicación marroquí. La primera visita de los reyes de España a Ceuta y Melilla, a principios de noviembre, le brindó una nueva oportunidad de expresarla, pero si la policía española le retuvo no fue, en contra de lo que él dijo, porque protestaba, sino para entregarle una citación judicial relacionada con los hechos violentos que se produjeron en su domicilio el 9 de noviembre de 2006.

Aquel día, los vecinos de Yahya llamaron a la policía. Cuando los agentes llegaron a su domicilio, encontraron al senador ensangrentado, las paredes salpicadas de sangre y a su esposa lesionada por su marido, según relató ella. Después, la esposa rehusó declarar, por lo que Yahya fue absuelto de ese cargo el 22 de julio.

Las autoridades marroquíes se empeñan en ignorar esta faceta del senador. De ahí los dos comunicados de apoyo del Ministerio de Exteriores marroquí y la retirada del embajador en Roma. Los diarios pro gubernamentales le presentan como un «patriota» que lucha por liberar los «presidios ocupados».

A veces, Rabat le para los pies cuando considera que va demasiado lejos. En dos ocasiones, en noviembre y diciembre de 2007, Yahya quiso organizar una marcha popular sobre el islote de Perejil para reivindicarlo para Marruecos, pero ésta no se llegó a celebrar.

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ASI ES LA CLASE POLITICA MARROQUI

26 agosto, 2008

 

El político está acusado de agresión sexual contra una turista en Roma

IGNACIO CEMBRERO – Madrid – 25/08/2008

Todo empezó con una violenta discusión, el 4 de agosto, entre el senador marroquí Yahya Yahya, afincado en Melilla, y su esposa en un restaurante de la elegante vía Veneto de Roma. Después, el parlamentario salió y «agredió sexualmente» a una turista, según la agencia de prensa italiana ANSA. Cuando los carabineros se presentaron en su hotel para detenerle, intentó evitarlo con sus puños.

 Yahya golpeó a los policías que fueron a detenerle a su hotel

Yahya fue sometido al día siguiente a un juicio rápido y condenado a 30 meses de cárcel por «rebeldía y lesiones» a funcionario público y violencia de género, e ingresó en la prisión de Rebbibia. «No es un tipo tranquilo y tiene antecedentes en España», comentó la parlamentaria de Forza Italia Souad Sbai, de origen marroquí.

Dos semanas antes, el 22 de julio, había sido también condenado por el juzgado de lo penal de Melilla a 15 meses de cárcel y 800 euros de multa por resistencia a la autoridad, pero no fue a la cárcel porque carecía de antecedentes penales. El tribunal melillense le absolvió, en cambio, del delito de violencia machista contra su esposa.

La sanción impuesta a Yahya en Roma incitó a Marruecos a protestar retirando, el martes, a su embajador en Italia, Tay Edin Badu. El juicio fue «expeditivo», asegura un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, y el embajador ha sido llamado a consultas para que explique las circunstancias «de esta cuestión preocupante por tratarse de un representante del pueblo marroquí».

Cuando Yahya fue detenido en Melilla y conducido ante el juez, Rabat no llegó a retirar a su embajador, pero sí emitió una nota en la que pedía explicaciones a las autoridades españolas, al tiempo que expresaba su «fuerte preocupación» ante esta «iniciativa singular que suscita en Marruecos grandes dudas y perplejidad».

Pese a ser copresidente de la comisión de Amistad Hispano-marroquí de la Cámara alta, Yahya es el político de Marruecos que más vehementemente reivindica la soberanía de su país sobre Ceuta y Melilla, la ciudad en la que reside. Aunque ha crecido en Melilla, no posee la nacionalidad española, sino la marroquí y la holandesa.

Domenico Naccari, el abogado que la Embajada marroquí en Roma proporcionó al senador, logró el viernes pasado su excarcelación, aunque ha quedado sujeto a arresto domiciliario. Desde entonces, se hospeda en una institución católica llamada Isla del Amor Fraterno. Naccari ha recurrido además la sentencia y prevé que en diciembre se celebre un nuevo juicio. Su cliente no podrá salir de Roma hasta entonces.

Al margen del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rabat, a Yahya le ha salido también algún que otro defensor en la sociedad civil marroquí. La Asociación Sáhara Marroquí, que lucha por la soberanía de Marruecos sobre la ex colonia española, afirmó el viernes que la condena de Yahya es achacable «a sus opiniones políticas». Dejó rodar la sospecha de que en Roma «cayó en una trampa tendida por los servicios secretos españoles en colaboración con sus homólogos italianos».

La familia del senador parece dar crédito a esta tesis. Abdelaziz Yahya, hermano del senador, declaró al diario marroquí Le Matin que «sospechaban de una posible operación de coordinación entre la policía de Roma y los servicios de seguridad de otro país europeo» al que, sin embargo, no nombró.

La Asociación Sáhara Marroquí quiere ahora organizar protestas ante las embajadas de España e Italia en Rabat y provocar cierres parciales de las fronteras de Marruecos con Ceuta y Melilla. Cuando Yahya ingresó en prisión en Melilla, antes de ser juzgado en julio, la frontera de la ciudad fue bloqueada varios días seguidos, durante algunas horas, por sus seguidores con las consiguientes perturbaciones para el abastecimiento de la ciudad.

Más tarde, en julio, la frontera de Beni Enzar padeció de nuevo cortes prolongados, esta vez provocados por asociaciones de la sociedad civil de Nador, la ciudad marroquí cercana a Melilla, que protestaban por la negativa de la policía española a permitir el acceso de marroquíes por la tarde.

Violencia en su propia casa

El grueso de los musulmanes de Melilla se identifica, a la hora de votar, con Coalición Por Melilla, un partido integrado en Izquierda Unida. Aun así, el senador marroquí Yahya Yahya se considera su representante porque, según él, melillenses y ceutíes son «poblaciones oprimidas» en las que gobierna el Partido Popular gracias a la «compra de voluntades».

Yahya aprovecha cualquier ocasión para reiterar, casi siempre con aspavientos, la reivindicación marroquí. La primera visita de los reyes de España a Ceuta y Melilla, a principios de noviembre, le brindó una nueva oportunidad de expresarla, pero si la policía española le retuvo no fue, en contra de lo que él dijo, porque protestaba, sino para entregarle una citación judicial relacionada con los hechos violentos que se produjeron en su domicilio el 9 de noviembre de 2006.

Aquel día, los vecinos de Yahya llamaron a la policía. Cuando los agentes llegaron a su domicilio, encontraron al senador ensangrentado, las paredes salpicadas de sangre y a su esposa lesionada por su marido, según relató ella. Después, la esposa rehusó declarar, por lo que Yahya fue absuelto de ese cargo el 22 de julio.

Las autoridades marroquíes se empeñan en ignorar esta faceta del senador. De ahí los dos comunicados de apoyo del Ministerio de Exteriores marroquí y la retirada del embajador en Roma. Los diarios pro gubernamentales le presentan como un «patriota» que lucha por liberar los «presidios ocupados».

A veces, Rabat le para los pies cuando considera que va demasiado lejos. En dos ocasiones, en noviembre y diciembre de 2007, Yahya quiso organizar una marcha popular sobre el islote de Perejil para reivindicarlo para Marruecos, pero ésta no se llegó a celebrar

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EXPORTACIONES DE marruecos

21 agosto, 2008

Siempre hemos sabido que marruecos es líder mundial en exportaciones de drogas (principalmente cannabis). Leyendo artículos en internet, vemos que son punteros en las exportaciones de otros productos, como terroristas suicidas, teniendo (por desgracia para los irakíes) a Irak como principal cliente.

Ahora además, es puntero en exportación de delincuentes. Viendo la clase política que tiene, el senador detenido en Melilla y en Italia… pues que se puede esperar de la población de a pie???

Qué se puede esperar de un pueblo que está gobernado por delincuentes??? Delincuentes que practican tortura, asesinatos, detenciones y robos. Qué se puede esperar del sultán, que se dedica a robar las riquezas del país para meterlas en el bolsillo??? Qué se puede esperar de un «estado» (más bien un sultanato bananero) que se dedica al robo? Porque no hay que olvidar que por eso están ocupando el Sáhara Occidental, para robar lo que no es suyo y ayudar a hinchar las arcas del sultán y sus colaboradores.

A mí me cae bien este senador que ha sido detenido en Italia y Melilla porque transmite fielmente la imagen que yo tengo de su país. Y las reacciones del resto de políticos marroquíes, del gobierno y del sultán, sólo confirma esa imagen. Cómo pueden protestar cuando un delincuente es detenido por violar las leyes de un país (en este caso de dos)??? O acaso es que delincuente y senador o delincuente y político son sinónimos en marruecos??? Mucho me temo que sí.

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ASI ES LA CLASE POLITICA DEL SULTANATO BANANERO DE marruecos

21 agosto, 2008

Rabat convoca su embajador

en Italia tras la condena al senador

de Marruecos Yahya Yahya

Yahya habría sido condenado a dos años y seis meses de prisión por provocar una pelea en Roma


El embajador de Marruecos en Italia, Tay Edin Badú, fue convocado hoy a Rabat, tras la condena por un tribunal de Roma del senador marroquí Yahya Yahya, para valorar los motivos y las circunstancias de esa situación, informó un comunicado del ministerio marroquí de Exteriores.

El comunicado no precisó los motivos de la detención ni la condena, aunque fuentes del senado marroquí indicaron a EFE que Yahya Yahya fue condenado a dos años y seis mes meses de prisión acusado de provocar una pelea en Roma.

El ministerio de Exteriores calificó en su comunicado de «expeditivo» el juicio de Yahya Yahya, senador «que ocupa un cargo electo del pueblo marroquí».

El pasado 22 de julio, el senador marroquí, que se encontraba en libertad provisional, fue condenado por un tribunal de Melilla a un año y tres meses de cárcel por un delito de atentado contra agentes de la Policía Nacional.

Antes de su liberación, el pasado 2 de julio, el Gobierno de Marruecos expresó a las autoridades españolas su «fuerte preocupación» y les pidió las «explicaciones necesarias».

En el mismo sentido el presidente de la Cámara de Consejeros (segunda cámara o Senado), Mustafa Ukacha, pidió oficialmente su liberación.