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MARRUECOS DESPRECIA A LOS HOMOSEXUALES. BOICOT AL TURISMO EN MARRUECOS!!!

7 octubre, 2014

Liberado el británico apresado por tener relaciones gais en Marruecos

Ray Cole regresa a su país tras ser detenido cuando paseaba con su pareja de 20 años

Ray Cole, el jubilado británico de 69 años detenido y condenado en Marruecos a cuatro meses de cárcel por tener relaciones homosexuales con su pareja marroquí de unos 20 años, fue liberado esta tarde y regresa ya en avión a su país. Así lo ha confirmado su hijo, Adrian, y la página web de la organización Change.org que le ayudó a montar la campaña de ayuda que cosechó en poco tiempo más de 21.400 firmas para lograr su liberación y repatriación al Reino Unido.

Cole, residente habitualmente en Deal, al sur de Londres, había sido condenado en un juicio el pasado 2 de octubre. Su hijo, varias organizaciones no gubernamentales y de derechos humanos y hasta el diputado tory de su circunscripción, habían montado estos días una fuerte campaña de boicot turístico contra Marruecos para lograr su puesta en libertad y esa presión ha dado hoy sus frutos.

La homosexualidad continúa siendo un delito en Marruecos y está tipificada en el Código Penal con penas de seis meses a tres años de prisión. El artículo en cuestión apunta contra los que cometieran “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo”. La propia página web del Ministerio de Asuntos Exteriores británica (Foreign Office) alerta de que “la homosexualidad es una infracción penal en Marruecos”. Pero los casos de detenciones y encarcelamientos de extranjeros, aunque suceden como denunció de nuevo el pasado verano Human Rights Watch, no son habituales, como admite Gillian Edwards, el responsable de la asociación de turoperadores británica.

Ray Cole había reconocido en su entorno su homosexualidad hacía poco tiempo. Este verano acudió a Marruecos a disfrutar de las vacaciones. Allí tenía, además, a su compañero, Jamal Jam Wald Nass, de unos 20 años. El pasado 18 de septiembre ambos acudieron a un centro comercial del barrio de Gueliz, en Marraquech, y fueron controlados y seguidos por la policía, según se ha sabido ahora, porque habían mantenido algún tipo de gestos o actitud “con connotación sexual”. La policía les detuvo luego, en una parada de autobús.

Tanto Ray como su pareja fueron encarcelados en la prisión de Oudaya, con muy mala fama como muchas otras en Marruecos. Estuvieron casi una semana incomunicados. Ray Cole, que sí admitió haber mantenido relaciones sexuales con su pareja, estaba tan confuso y nervioso que rechazó en un primer momento la ayuda del consulado británico. El joven marroquí negó esa relación y sostuvo que solo era amigo de otra hija diplomática de Ray (Gemma). De la situación actual de este hombre se desconoce todo.

El pasado 2 de octubre ambos fueron condenados a cuatro meses de cárcel porque el juez consideró determinantes unas fotos con actos sexuales que se habrían encontrado en los móviles personales de los dos. El hijo de Ray calificó ese juicio como una “farsa”.

Adrian Cole, tras tardar varias semanas en poder tener una conversación con su padre, había apelado este lunes a su liberación y repatriación cuanto antes a su país porque le observaba ya muy deprimido y porque en su día había sufrido dos ataques al corazón. El hijo había denunciado también que en la cárcel de Oudaya su padre dormía en el suelo de una sala preparada para 40 personas con otros 60 presos condenados por delitos de violación, pedofilia y asesinatos.

La familia, la organización Change.org y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) habían lanzado una muy seguida campaña en Twitter (con la etiqueta #freeraycole) y en Facebook para lograr sulibertad.

Charlie Elphicke, el diputado conservador (tory) de la circunscripción de Cole (en Dover-Dale), había pedido incluso el boicot turístico contra Marruecos: “He hecho todo lo posible para liberarle y exhorto a no visitar Marruecos porque si alguien va a correr el peligro de enfrentarse a acusaciones falsas y delitos medievales. Marruecos no es seguro para los turistas británicos”. Los ciudadanos británicos eran hasta ahora el cuarto cupo en importancia (tras franceses, españoles y alemanes) en los destinos turísticos marroquíes con casi medio millón de visitantes al año.

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ASÍ ASESINAN LOS MARROQUÍES A LOS SAHARAUIS… RELATOS DEL GENOCIDIO SAHARAUI EN LA AUDIENCIA NACIONAL

6 octubre, 2014

Un testigo relata ante el juez Ruz el fusilamiento de dos saharauis por soldados marroquíes

Uno de los testigos citados a declarar este lunes en la causa sobre el genocidio del Sáhara, que continúa pese a la limitación de la justicia universal, ha relatado este lunes ante el juez Pablo Ruz el fusilamiento de dos personas en la región de Amgala en 1976 por parte de los soldados marroquíes.

Abba Ali Said Daf ha declarado junto a otros cinco testigos, familiares de ocho personas desaparecidas en la región del Sáhara Occidental, habitada por saharauis nómadas dedicados al pastoreo.

Los cadáveres de estas ocho personas, algunas de ellas de nacionalidad española, fueron hallados en una fosa común en junio de 2013 y exhumados por un equipo de forenses españoles, que encontraron documentos de identidad españoles.

Los testigos citados a declarar presenciaron las detenciones, torturas y ejecuciones sumarias que las fuerzas armadas marroquíes llevaron a cabo presuntamente en la región de Amgala entre el 12 y 13 de febrero de 1976.

Le dejó marchar tras gritar «viva el rey»

Tras declarar ante el juez, el testigo ha contado luego a los medios que todavía recuerda los hechos, ocurridos en febrero de 1976, como si hubieran ocurrido hoy, porque nunca ha podido olvidar lo que pasó.

Además, ha relatado que vio cómo dos personas fueron ejecutadas y que él, que tenía 14 años, era la tercera que iba a ser fusilada, pero que finalmente consiguió salir indemne al suplicar a un soldado que le dejó ir tras gritar «viva el rey» y «viva el ejército de Marruecos«.

El portavoz de la Asociación Pro Derechos Humanos de España (Apdhe), Mahmud Selma Daf, ha explicado que estos fusilamientos fueron parte de «un exterminio» hacia el pueblo saharaui, ya que las fuerzas marroquíes tenían entonces la orden de acabar con todos los miembros de ese pueblo sin importar su nacionalidad.

«Hoy es un día histórico para todos nosotros, familiares de las víctimas, ya que han podido comparecer ante el juez todos sus sufrimientos y lo que han supuestos estos 38 años de espera para conocer el paradero de sus familiares«, ha dicho el portavoz.

Preguntado por la cooperación de las autoridades marroquíes con la justicia española, Selma Daf ha esperado que respondan a los requerimientos del juez. «Esperemos que algún día todos los familiares lleguen a conocer la verdad y tengan derecho a la reparación», ha dicho.

Las víctimas siguen desaparecidas

Según precisa la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDH), que acompaña a los testigos en su declaración, los abusos denunciados se produjeron dentro de una operación de barrido de la población nómada que tradicionalmente ha vivido en la zona dedicada al pastoreo.

La mayor parte de las víctimas de esta matanza siguen desaparecidas sin que las autoridades marroquíes hayan dado hasta ahora explicaciones sobre su suerte o el paradero de sus restos a sus familiares, indica APDH.

Los testigos llamados a declarar el lunes constituyen una excepción a esta situación ya que son familiares de ocho desaparecidos hallados en una fosa común encontrada en junio de 2013 y exhumada por un equipo de forenses españoles.

Querella contra 31 militares saharauis

Los peritos forenses Martín Beristáin y Francisco Excheberria prestaron declaración el pasado 12 de febrero junto a un testigo saharaui. Los seis testigos que han declarado este lunes también habían sido citados a declarar ese día pero no pudieron acudir ante la Audiencia Nacional al carecer visado de entrada en España.

La Asociación Pro Derechos Humanos de España solicitó a Ruz la ampliación de la querella admitida a trámite por su Juzgado en 2006 tras descubrir esta fosa común en Smara, en el Sáhara Occidental, y que se dirige contra 31 militares saharauis. El enterramiento ocultaba los restos mortales de seis adultos y dos menores, algunos de ellos con documentación española.

Los querellantes aseguran que Marruecos ocupó el territorio «mediante una cruenta guerra y masacre contra el pueblo saharaui que duró 16 años», y el Ejército marroquí llevó a cabo «el secuestro, encarcelamiento y desaparición» de cientos de saharauis, la mayoría con nacionalidad española.

Reforma de la justicia universal

El juez Ruz rechazó el pasado mes archivar esta causa tras la reforma de la legislación que regula la justicia universal. Consideró que el Sáhara Occidental era territorio español cuando ocurrieron los hechos y, por tanto, a este caso no le afecta la reforma.

Aseguró que la causa es competencia de los tribunales españoles porque los hechos se cometieron contra ciudadanos españoles «en territorio que, a todos los efectos, debe tener la consideración de español en el momento de comisión (1975)», ya que el Sáhara Occidental era entonces una provincia española.

El magistrado investiga una segunda causa sobre genocidio en el Sáhara, interpuesta por la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (Asadeh), contra 28 miembros del Frente Polisario y altos cargos del gobierno argelino.

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EL PUEBLO MARROQUÍ CUNA DE TERRORISTAS ISLÁMICOS

6 octubre, 2014

El pueblo de Castillejos, que en Marruecos se llama Fidneq, huele estos días a cordero degollado. Allí se celebra, como en todo Marruecos y en el mundo árabe, la Pascua del Sacrificio, la fiesta del cordero. Las familias se reúnen, sacrifican a la puerta de casa al animal y preparan todo tipo de platos con el mismo ingrediente. En el triángulo formado entre El Rincón, Tetuán y Castillejos algunas familias tienen poco que celebrar y no pueden reunirse todos. De los 51 terroristas españoles reclutados por la yihad que tiene controlados el Ministerio del Interior, 16 proceden de ese vértice, pegado a Ceuta, y de un estrato social bajo, que llegó en aluvión de otras partes del país y que se nutre de su actividad comercial y sobre todo del contrabando.

En cada una de las operaciones conjuntas contra células yihadistas que se producen cada vez más frecuentemente entre las policías de España y de Marruecos en el norte de este país siempre hay detenidos de Castillejos. También son recurrentes las poblaciones de Tánger, Tetuán y Nador. La explicación que ofrecen fuentes relacionadas con la lucha contra este tipo de terrorismo en la zona es sencilla: “Muchos jóvenes de barrios marginales de otras ciudades con poco bagaje cultural y frecuente relación con la delincuencia acuden a Castillejos o Nador atraídos por la posibilidad de empadronarse en esas localidades y conseguir así el pasaporte con la visa especial que se concede a sus habitantes para entrar más fácilmente en Ceuta y Melilla”.

Castillejos está efectivamente parasitada por Ceuta. A apenas dos kilómetros por la carretera de la costa. La ciudad ha duplicado en los últimos años su población y ahora cuenta con unos 85.000 habitantes, los mismos que la ciudad autónoma española. Se calcula que unos 45.000 vecinos de Castillejos hacen a diario ese recorrido, muchos andando, para atravesar como porteadores la frontera, para trabajar como empleadas domésticas, camareros o dependientes en Ceuta. En Castillejos no hay industria, ni agricultura. Vive de Ceuta y del contrabando.

En sus tiendas, con nombres españoles como Ropa Andalucía, Moda Joven o Moda Alegría, donde atiende Mohamed, hay el mismo catálogo de productos que en cualquier mercadillo, pero más baratos. Mohamed lo justifica porque sostiene que compran más género.

La ciudad está relativamente limpia, con casas encaladas de blanco y ventanas celestes, muchas obras en construcción y sin pintadas. En la atiborrada calle comercial y el mercado, donde apenas se ven turistas occidentales, los hombres marroquíes visten como quieren pero se ven cada vez más mujeres con velos islámicos, hiyab y hasta burkas.

La sensación que se transmite al pasear por sus calles de día es de tranquilidad, incluso en el barrio que se conoce de Kandahar. Es la zona más complicada y donde está ubicado el Liceo Abi Rabie Sabti, uno de los dos institutos de la ciudad pero el más marcado.

En este liceo estudió, por ejemplo, el muy mediático yihadista Kokito Castillejos, Abu Tasnim el Magrebí, también llamado Mohamed Hamuch, conocido por sus macabras y sangrientas ejecuciones publicitadas a través de Facebook. Es el mismo centro educativo que albergó en su día a otro joven marroquí reclutado por el Estado Islámico para luchar en Siria y que se presenta en su perfil de Facebook como Farouk El Andalousi.

El experto en terrorismo yihadista José María Gil Garré, que acaba de terminar un estudio con el seguimiento que ha efectuado durante dos años a numerosos perfiles de Facebook de estos terroristas, focaliza en ese liceo de Castillejos un núcleo de formación y reclutamiento a vigilar. Pero en el instituto citado no hay signos evidentes ni de yihadismo ni de salafismo ni de exaltación de la violencia.

El liceo alberga ahora a 1.700 alumnos y 76 profesores, con unas instalaciones en las clases y en el patio exterior muy corrientes, en las que los chavales que acaban de comenzar el curso hace dos semanas apenas se detienen porque están deseando salir ya para empezar el puente festivo. El subdirector, Mohamed El Afaki, asegura que en el poco tiempo que lleva trabajando en este su nuevo destino no ha notado nada raro ni anormal y mantiene que a los chicos no se les enseña ningún tipo de doctrina a favor de la violencia. Eso sí, tienen dos clases a la semana de educación islámica, pero de la moderada imperante oficialmente en todo Marruecos. El jefe de Estudios, Yusef Ascato, si lamenta algo es que los estudiantes prefieran ahora el inglés frente al español como tercera lengua extranjera (tras el árabe y el francés) pero en el fondo lo entiende. Son reacios a dejar ver las clases por dentro y a que se pueda hablar con los jóvenes, para no molestar, y están contentos en Fnideq “porque es una ciudad en progreso”.

Anuar Haffa tiene 27 años, nació y vive en Fnideq, tiene una de esas visas especiales, estudió en ese mismo liceo, trabaja bien integrado en un restaurante de Ceuta, y sostiene que jamás le ofrecieron en su pueblo o en su escuela mensajes con contenidos violentos: “Eso no está en el islam”. Rafael Carrasco, el dueño del mesón El Refectorio, con varias generaciones de antepasados ceutís en su familia, representa a la media docena de residentes cristianos que se confiesan hartos de una relación de cohabitación con los musulmanes que ven casi imposible y en la que achacan todos los problemas a la manera en la que los marroquíes entienden y viven atados a su religión.

“Las captaciones no son tan evidentes, se producen sobre todo de dos maneras: a través de alguna asociación que monta reuniones con imanes que imparten las tesis del califato global, que juntan 80 o 90 chicos, y que tras la charla detectan a los dos o tres con más posibilidades para ser trabajados; y, especialmente, a través de las redes sociales”, explica un experto de Ceuta relacionado directamente con las fuerzas de seguridad. Esas congregaciones se efectúan en Ceuta sobre todo en el barrio sin ley de El Príncipe.