Posts Tagged ‘torturas’

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PELIGRO DE MUERTE: HOMOSEXUAL Y MARROQUI, SIN DERECHOS HUMANOS

1 octubre, 2008
El escarnio diario de Ahmed  

Cuatrocientos islamistas someten a vergüenza pública a un estudiante gay y le expulsan de la residencia universitaria de Fez

IGNACIO CEMBRERO  –  Fez

“Eres como un virus al que hay que exterminar”. Cuando hace un mes escuchó a cuatro barbudos pronunciar esta frase, Ahmed, nombre supuesto, pensó que su suerte estaba echada. Aquella noche cuatro estudiantes islamistas le vinieron a buscar a su cuarto del colegio mayor Dar el Mahraz, de la Universidad de Fez, donde escuchaba música con otros compañeros. Le preguntaron si era homosexual y Ahmed, de 26 años, estudiante de Ciencias Económicas, que nunca disimuló su orientación sexual, les respondió afirmativamente. Entonces le obligaron a acompañarle hasta el campus y cuando vio a los islamistas allí concentrados sus peores temores se confirmaron: iban a “juzgarle” por ser gay.
Unos 400 islamistas, entre los que abundaban los hombres maduros que no eran estudiantes, formaban, en medio del campus, un cuádruple círculo compacto que impedía acercarse a todos los demás. Vestidos con chilabas o con camisas, muchos de ellos llevaban chalecos pese al calor primaveral para, probablemente, disimular sus armas blancas que no llegaron a exhibir.

Algunos pertenecían a las juventudes del Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD), la principal fuerza de oposición parlamentaria, mientras que los demás eran miembros de Justicia y Caridad, el gran movimiento islamista ilegal pero tolerado. Curiosamente, los primeros fueron más vehementes con el joven gay.

Sentado en medio de los barbudos, Ahmed fue acusado no sólo de ser homosexual, sino de haber practicado sexo en el colegio mayor -aseguraron poseer testimonios grabados- y de provocar vanagloriándose de su orientación sexual.

“Les contesté que sí, que era gay, como lo son cientos de miles de marroquíes, incluidos otros muchos estudiantes de Fez y varios profesores que lo esconden”, recuerda aún acongojado en un restaurante de la ciudad. “Les grité también que no hacia daño a nadie, que nunca practiqué sexo en el recinto universitario y que aportasen pruebas de sus acusaciones”.

Poco después de medianoche, tras tres horas de audiencia salpicadas de insultos coreados por la asamblea, los 24 miembros del “jurado” empezaron a deliberar. Dos optaron por que recibiese 20 latigazos y fuese excluido de la universidad; cuatro, por el destierro de la ciudad; cinco, por la expulsión de la facultad pero sin azotes, y 13, la mayoría, por obligarle a abandonar la residencia universitaria y permitirle asistir a clase y examinarse, pero con condiciones.

La “sentencia” estipula que Ahmed no podrá atravesar el campus y deberá entrar en la facultad por una puerta trasera. Sólo podrá permanecer en ella el tiempo necesario, sin extenderse más charlando con otros estudiantes ni frecuentando la cafetería. Su incumplimiento acarrearía mayores sanciones, acaso incluso físicas.

Pasada la una de la madrugada cuatro barbudos escoltaron a Ahmed a su habitación para que recogiese sus pertenencias. “Les pedí, les supliqué que me dejasen pasar una última noche en el colegio mayor porque no sabía dónde ir a esas horas, pero se negaron en redondo”, recuerda el “condenado”. Insistían en que había que ejecutar el “veredicto”. “Creáme, son unos psicoterroristas”.

Escaldado por una anterior experiencia en un semanario marroquí, Rachid el Aduni, un militante del PJD y miembro del “jurado”, rehusó entrevistarse con este corresponsal. “La legislación marroquí, y también la ley divina, prohíben la homosexualidad, y nosotros no hemos hecho más que aplicarla”, consiente a duras penas a explicar por teléfono tras recordar que la policía no entra casi nunca en el recinto universitario.

El artículo 489 del Código Penal prevé penas de seis meses a tres años de cárcel y multas de 11 a 110 euros, para los homosexuales, aunque hace tiempo que los tribunales no pronuncian ninguna condena.

La policía sí efectúa, muy de cuando en cuando, alguna redada. Una de las más sonadas ocurrió en junio de 2004, en Tetuán, donde fueron detenidas 43 personas que celebraban un cumpleaños. La movilización internacional incitó a Rabat a ponerles en libertad al cabo de unos días.

Sentado en la cantina de la universidad, Mohamed el Yubi, líder de las juventudes de Vía Democrática, un grupo de extrema izquierda que goza aún de cierta implantación universitaria, confirma la versión del escarnio narrada por Ahmed. También la corrobora Bennur Hucine, secretario de la sección local de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. “Con el seudojuicio, los barbudos no trataron sólo de infligir un castigo ejemplar a un homosexual”, sostiene El Yubi. “Hicieron además una demostración de fuerza después de perder una batalla”.

Tres semanas antes, los islamistas fueron derrotados en una macroasamblea cuando intentaron imponer el cierre, a las nueve de la noche, de la residencia de chicas. “Les vencimos argumentando que la biblioteca está abierta hasta las doce y ellas acuden allí a estudiar”, añade.

Pero si El Yubi y sus correligionarios, que controlan en Fez el sindicato universitario, están en contra de la expulsión de Ahmed, “que nunca cayó en la provocación”, también se muestran convencidos de que el estudiante de Económicas “está enfermo”. “Había que haberle brindando apoyo psicológico, convencerle de que fuese a un médico para corregirse”, recalca Aziz, otro militante de Vía Democrática.

Ahmed recuerda con emoción contenida la “noche infernal” de su exclusión manu militari, y finalmente se le saltan las lágrimas cuando habla de sus padres en Taza, una localidad entre Fez y Melilla. “A través de la familia de un chaval de Taza, que estudia aquí, se enteraron de que soy gay”, afirma apesadumbrado.

“Desde que lo supieron, mi padre no para de repetir, según me cuenta un hermano, que no soy su hijo, y mi madre se niega a hablar conmigo por teléfono”, se lamenta. Por primera vez, este verano Ahmed no irá de vacaciones a su casa familiar de Taza. “Lo único que me queda ahora”, prosigue, “es el trabajo” a tiempo parcial en un taller textil con el que costea sus estudios. “El dueño es un hombre piadoso y temo que en cualquier momento algún mal bicho se acerque a revelarle mi secreto y me despida”, afirma angustiado. “Cuando me expulsaron de la residencia pensé en irme a otra ciudad, pensé incluso en suicidarme, pero me repuse”. “Pero si pierdo el empleo…”.

“Mire, aquí, en Marruecos, los gays no queremos ni casarnos ni que se nos reconozca ningún derecho”, concluye en tono de súplica. “Nos bastaría con que nos dejasen en paz”.

Poco probable que suceda en una sociedad cada vez más impregnada de religiosidad y en la que Mohamed Asseban, miembro del consejo de los ulemas (doctores del islam) de Rabat, preconiza aún “la hoguera para los homosexuales”.

El primero en salir del armario
“Temblaba por dentro”. Abdelá Taia, de 33 años, recuerda su aprensión cuando evocó su homosexualidad en un debate, el pasado invierno, sobre su obra literaria en el Instituto Francés de Meknes (Marruecos), ante una sala atiborrada.

Taia, un escritor que empieza a abrirse camino, ha hecho historia en su país al ser el primer marroquí que reconoce abiertamente, sin ser forzado como Ahmed, el estudiante de Fez, su orientación sexual.

Rachid O., otro literato marroquí, también se declaró gay, pero nunca desveló su verdadera identidad y, a diferencia de Taia, sólo publicó bajo seudónimo en Francia y no en Marruecos.

Taia evoca su homosexualidad en libros, escritos en francés, como El Ejército de Salvación, editado en primavera en su país.

Por sorprendente que parezca, la doble confesión del escritor, de viva voz y en su obra, no ha suscitado, por ahora, reacciones hostiles en Marruecos, acaso porque se mueve en ambientes intelectuales. “El francés me protege”, reconoce.

La prensa francófona, independiente u oficialista, menciona su orientación sexual de forma aséptica y los órganos islamistas le ignoran. “Incluso he sido invitado a la televisión, aunque no me han preguntado por el tema”, comenta sorprendido del eco que suscita su obra.

Taia nació en Salé, la ciudad pegada a Rabat, en una familia numerosa y humilde, y ahora vive en París. “En Europa es más fácil”, señala. “En Marruecos se nos inculca el temor a ser mal visto, a tener vergüenza”. “Todo se hace a escondidas”. “Estamos cansados de disimular”.

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EL CUENTO DE MOHAMED VI: LA APERTURA CEDE PASO AL INTEGRISMO

21 septiembre, 2008

Conservadurismo religioso muestra en ramadán su avance entre los marroquíes


La sociedad marroquí vive en este Ramadán un fenómeno que ya afecta a varios países árabes consistente en un mayor uso de símbolos integristas y con la tendencia, que asume parte de la juventud, a seguir una versión conservadora del Islam.


De manera cada vez más frecuente se advierte en la vía pública la presencia de mujeres jóvenes con velo, fenómeno que era muy aislado en los años setenta y ochenta del pasado siglo y que comenzó a extenderse por el país a mediados de los años noventa.

En la apariencia física masculina, el vestido del ‘islam asiático’ (afgano y paquistaní) es el más extendido en los barrios limítrofes de los centros de las ciudades, que componen actualmente la mayoría del tejido urbano en Marruecos.

La afluencia de los jóvenes a la práctica religiosa se nota más en la vida marroquí y sobre todo en ramadán (mes de ayuno), periodo en el que las mezquitas registran un hacinamiento que obliga a los creyentes a usar la vía pública para la oración del viernes.

El calado de la cultura religiosa en Marruecos se nota también en el lenguaje utilizado por la población, que usa cada vez más términos tradicionales musulmanes.

Este fenómeno llegó hasta las playas y piscinas, donde un porcentaje importante de mujeres comenzó hace algún tiempo a nadar con el vestido tradicional, como alternativa al bañador, para no permitir a los hombres ver el cuerpo femenino, según una interpretación conservadora de la religión musulmana.

Para el profesor de filosofía en la Facultad de Letras de Rabat, Bensalem Himmich, explicó en una entrevista con Efe que varios elementos pueden explicar estos cambios en Marruecos, entre ellos, ‘una reacción ante la dominación de las fuerzas ‘imperialistas’ en Irak y en Palestina, y también ante las repercusiones negativas de la globalización’.

Himmich, autor de varios libros sobre pensamiento, cultura y sociedad, considera en su análisis que ‘todo lo que pasa en nuestro país viene de problemas conocidos, como la pobreza en las ciudades, el analfabetismo, la corrupción y que casi la mitad la población vive en el mundo rural, en condiciones precarias’.

‘Se habla en Marruecos de una transición democrática sin saber cuándo acabara este proceso. Le democracia es una cultura y una distribución equitativa de las riquezas y no solamente elecciones’, subraya.

El profesor Himmich, que publicó recientemente un libro sobre el problema de identidad en Marruecos titulado: ‘Crítica de la cultura de injusticia y ruralización del pensamiento’, insiste sobre lo que llama ‘la crisis de la identidad’ en Marruecos.

‘Yo creo que uno de los problemas mas graves en nuestro país es lo que podemos calificar de ‘crisis de identidad’, sostiene Himmich, quien añade: ‘nuestra identidad comienza a desaparecer ante una diversificación anárquica de la cultura, del lenguaje y de la política’.

‘La sociedad marroquí pierde sus referencias históricas y culturales, y las nuevas generaciones reciben una educación que esta en un estado de coma, según reconocen los responsables del Estado’, destaca.

El índice de lectura en Marruecos es uno de los más bajos del mundo y las librerías que aún no han cerrado exhiben con abundancia libros religiosos, en su mayoría importados de los países del Golfo Pérsico.

Los marroquíes, mejores telespectadores, incluso prefieren ver las cadenas de televisión que emiten por satélite desde aquella zona del mundo, donde domina una interpretación conservadora del Islam.

Pero mientras la mayoría de la población se identifica más con los países del Golfo por razones religiosas, la clases ricas y medias, minoritarias en la sociedad marroquí, miran más a Europa y sobre todo a Francia.

Pero estas minorías se enfrentan ahora a la agresividad del discurso tradicional conservador.

Frente al conservadurismo cultural y religioso, el Estado marroquí intenta resucitar mediante políticas públicas y declaraciones oficiales, lo que se califica de ‘Islam marroquí’, de tradición tolerante y abierta.

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NUEVO PREMIO A LA RESISTENCIA SAHARAUI

21 septiembre, 2008

LA ACTIVISTA SAHARAUI AMINETU HAIDAR GALARDONADA CON EL PREMIO ROBERT F. KENNEDY DE DEREHOS HUMANOS 2008

“No pudo morder la mentira, / la geografía inmensa / de tus alas blancas.” –   Zahra El Hasnaui Ahmed

La activista saharaui de derechos humanos y el ex presa de conciencia, Aminetu Haidar, fue galardonada con el Premio de Derechos Humanos  Robert F. Kennedy 2008, según informó hoy el colectivo de activistas saharauis de Derechos Humanos (CODESA).

CODESA ha afirmado que este premio “es el verdadero reflejo del papel jugado por los activistas en el cultivo de una conciencia acerca de las  violaciones flagrantes de los derechos humanos, y una valoración  de su coraje y postura a favor del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a favor del respeto de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, en el sur de Marruecos y en las universidades marroquíes”.

La Sra. Aminetu Haidar ha sido laureada con cuatro premios internacionales de derechos humanos, el Premio Juan María Bandres (mayo de 2006) en España, el Freedom Award 2006 (septiembre de 2006 en Washington), el Silver Rose (octubre de 2007 en el Parlamento Europeo), y el Premio Especial de Castelldefels (9 de mayo de 2008 en Cataluña).

También fue propuesta  en 2005 al galardón de  la Unión Europea, el Premio Sakharov del Parlamento Europeo y, en 2006,  al Premio de Amnistía International.

El Premio de Derechos humanos Robert F. Kennedy fue creado por el Memorial Robert F. Kennedy, en 1984, para honrar a  personas en el mundo entero que destaquen por su coraje y hayan contribuido significativamente a la defensa de los derechos humanos en su país.

Además del un premio en metálico, los galardonados pueden participar, con el RFK Memorial, en proyectos para avanzar en su trabajo a favor de los derechos humanos, beneficiándose de los recursos y tecnologías a disposición de la Fundación.

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LA SOLIDARIDAD CON EL SAHARA TAMBIEN EN FORMA DE CULTURA

21 septiembre, 2008

“BUBISHER” (bibliobús para los campos de refugiados saharauis de Ttinduf)

(BIBLIOBÚS PARA LOS CAMPOS DE REFUGIADOS SAHARAUIS DE TINDUF)
PRESENTACIÓN EN EL TEATRO DE MARIONETAS DEL PARQUE DEL RETIRO
DÍA 24 DE SEPTIEMBRE DE 2008, A LAS 12.00
Desde hace años, un grupo de Escritores, Editores y Bibliotecarios viene trabajando para fletar un bibliobús para los Campamentos de Refugiados Saharauis. Su propósito es que viaje entre las distintas wilayas y fomente la lectura y la literatura en castellano en las escuelas de la zonaEl proyecto ya es una realidad gracias a las donaciones del Gobierno Vasco (que ha regalado y acondicionado el vehículo), a distintas Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui y a una amplia representación de Editoriales que han donado libros de su catálogo que habían sido seleccionados por un equipo de expertos en Literatura Infantil y Juvenil (Alfaguara, Anaya, SM, Edelvives, Ekaré, Everest, Kalandraka, Kókinos…)

La presentación del bibliobús tendrá lugar en el Teatro de Marionetas del Parque del Retiro, el miércoles 24 de septiembre, a las 12.00 h., gracias a Titirilandia, que también participará en el acto. A esta presentación están invitados medios de comunicación, escritores, artistas y personas vinculadas con las Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui, así como cualquier persona interesada. Se ha invitado también a los editores para que, en ese acto, hagan una entrega simbólica de libros. Las intervenciones acabarán con una actuación a cargo de Gracia Iglesias, poetisa y actriz, que recitará poemas saharauis en alusión al Bubisher (un pájaro local, símbolo de buena esperanza).

El acto transcurrirá con arreglo a las siguientes intervenciones:

1. Actuación de bienvenida del grupo “Hilando títeres”, anfitrión junto con Titirilandia.

2. Presentación a cargo de Lehdia Dafa, poetisa saharaui, que actuará como introductora de los sucesivos intervinientes y leerá un poema saharaui.

3. Intervención de Gonzalo Moure, escritor, en nombre de Escritores por el Sáhara.

4. Intervención de Txomin Aurrekoetxea, en nombre de Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui y del Gobierno Vasco.

5. Intervención del Delegado de la República Árabe Saharaui Democrática en España, Bucharaia Hamudi.

6. Performance a cargo de Gracia Iglesias.

Se espera que, posteriormente al acto, haya entrevistas a los participantes y asistentes por parte de los medios de comunicación.

Gonzalo Moure, Ana Rossetti y Ricardo Gómez.

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UN RECUERDO A AMINETU HAIDAR

3 septiembre, 2008

Aminetu Haidar, víctima de torturas en las cárceles de Marruecos

Durante la lectura del libro Sufrían por la luz me acompañó una constante sensación de asfixia, ansiedad y reclusión. En esta obra, que destaca por el halo poético que impregna su prosa, el escritor tangerino Tahar Ben Jelloun recrea los 18 años que un grupo de jóvenes soldados pasaron presos en unas ínfimas y lóbregas celdas ocultas bajo la superficie del desierto, en la prisión secreta de Tazmamart, por haber participado en un intento de golpe de estado – sin siquiera saber que lo hacían – contra el monarca alauí Hassan II.

Al descubrir la historia de Aminetu Haidar a través de la prensa pensé inmediatamente en el libro de Tahar Ben Jelloun, ya que esta mujer saharaui permaneció durante tres años y siete meses, entre 1987 y 1991, con los ojos vendados, sin ver la luz del sol, retenida en una cárcel de alta seguridad marroquí. Había sido llevada a prisión por el mero hecho de manifestarse en favor de la independencia del Sáhara Occidental.

Durante mucho tiempo deseé conocer a Aminetu Haidar. Había leído acerca de su vida, había visto su rostro en carteles y folletos de asociaciones por los derechos humanos en Marruecos. Sabía que tras padecer años de amenazas por parte de la policía marroquí, en 2005 había vuelto a prisión en El Aaiún para sufrir nuevamente torturas y vejaciones.

Cuando finalmente tuve la posibilidad de entrevistarla, me deslumbró profundamente la parsimonia con que hablaba, la elegancia y dignidad de sus movimientos y la certeza que manifestaba a través de ellos de saberse luchadora por una causa terriblemente dura pero justa, necesaria. Una de esas personas que no dudan en sacrificarlo todo en pos de sus ideales, que no tienen miedo alguno de plantarle cara al poder.

La conocí cuando llegó a España el año pasado para recibir el premio Juan María Bandrés de la Comisión Española de Ayuda a los Refugiados (CEAR), por su “compromiso ejemplar en favor de la lucha del pueblo saharaui por el legítimo derecho a decidir libremente sobre su porvenir”.

La multitud que se congregó en la sala de reuniones de Comisiones Obreras la recibió de pie, con un largo y emocionado aplauso. Sin muestra alguna de resentimiento o acritud, agradeció el apoyo de los españoles y dijo que su sufrimiento era “apenas una pequeña parte del dolor que el pueblo saharaui viene padeciendo desde hace tres décadas”.

“De los años que pasé en la cárcel y de las huelgas de hambre que hice me han quedado graves secuelas físicas. No veo bien, tengo problemas de estómago y de corazón, hemorroides y reumatismo”, me explicó en las oficinas de CEAR. “Pero lo peor son las pesadillas. Desde que salí de la cárcel nunca volví a tener una noche completa de sueño”.

Aunque no elude hablar de los interrogatorios a base de descargas eléctricas, los constantes acosos sexuales y los innumerables abusos que sufrió en prisión, prefiere hacerlo en primera persona del plural para incluir en su relato a los cientos de saharaui que pasaron, o que están pasando, por experiencias similares.

Según señala, en los territorios ocupados por Marruecos más de 500 personas han desaparecido sin dejar rastro, el 25% de las cuales eran mujeres. “El gobierno marroquí arrasa con todo: madres embarazadas, niños, ancianos. Nada lo detiene”, me dijo.”Muchos saharauis han sido arrojados vivos desde helicópteros, tuvieron lugar enterramientos colectivos, abortos forzados, separaciones de madres e hijos, envenenamiento de pozos, destrucción de bienes materiales y casas, robos y exilios forzados”.

Cuando fue detenida por primera vez, en 1987, acababa de cumplir 20 años. Hoy tiene 40. Está casada con un saharaui al que conoció en prisión y es madre de dos niños: Mohamed y Hayat. Su pugna, me explicó, es por ellos y por todos los jóvenes del Sáhara, para que puedan vivir libres y en paz, lejos de la política de exclusión y represión que el ejecutivo de Rabat impone en los territorios ocupados respaldado por la posición “ambigua y contradictoria” del gobierno español.

De Madrid viajó al Parlamento Europeo, donde nuevamente dio testimonio del horror que había sufrido. Su historia es similar a la del activista Ali Salem Tamek, que también padeció torturas, y la de tantos otros que se sacrifican por conseguir un destino justo y digno para su pueblo: la creación de la República Árabe Saharaui, y el regreso de los 180 mil saharauis que se encuetran exilados en la Hamada argelina. Justamente el lugar hacia donde me dirijo en estos momentos.

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TORTURAS CONTRA ESPAÑOLES EN LAS COMIARIAS MARROQUIES

3 septiembre, 2008
Un turista español denuncia repetidas torturas en una comisaría de Marruecos
Exteriores, Amnistía Internacional y Asochófer investigan un caso «que se produce muchas veces»
«Me esposaron con las manos para atrás. Empezaron a darme con una goma en las piernas y en la punta de los pies y otro me daba puñetazos en el pecho, en la barriga y en la cabeza.Me dieron corriente en los tobillos y me llegaron a amenazar con una botella de cristal manchada de grasa. Yo les decía que sólo era un turista». Es 13 de diciembre de 2004 y José Belando está metido con tres hombres que no conoce en un habitáculo de la comisaría de Nador, en Marruecos. Esos tres le preguntan constantemente quién es su jefe y él, que no sabe francés, sólo pide que le dejen en paz. Hoy, con dos meses ya de celda hacinada en su piel, José ha escrito una carta con las faltas de ortografía del sistema policial marroquí.

 

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Su nombre y su historia están en el Consulado de España en Nador, en el Ministerio de Asuntos Exteriores, en el colectivo de ayuda a camioneros Asochófer y en Amnistía Internacional. No está solo, pero tiene prisa. Es la primera vez que vive así, pero no es el primer español que denuncia torturas de la policía marroquí, algo de lo que quizá hablaran ayer en Rabat el ministro del Interior, José Antonio Alonso, y el rey Mohamed VI.

José Belando tiene 43 años y en diciembre viajó a Marruecos con una amiga para visitar a una casi novia con la que quizá haya boda. Terminada la semana que había pedido en su empresa de pinturas, José cogió su Mercedes del 87 para regresar con su amiga Nicola Delgado. Pero en vez de pasar la frontera, la frontera les pasó a ellos por encima. «Un policía vio la matrícula pidió el pasaporte a Jose. Se lo guardó sin abrirlo. Los policías empezaron a desmontar el coche. Nos hicieron sacarlo todo, quitaron piezas con destornilladores, dieron golpes al coche… No encontraron nada, pero nos llevaron a comisaría. Ahí empezó todo», recuerda desde Ibiza Nicola, que volvió a ser libre el día de Nochebuena.

De pronto, un policía les miró con voz grave: «Hay 14 kilos de hachís en el coche».

«Me puse a temblar. Ni Jose ni yo sabíamos nada. Pasamos allí tres días sin poder llamar a nadie. Al cuarto día me dejaron hacer una llamada desde un teléfono. Pero al volver donde estaba Jose, le ví pálido y tiritando», cuenta Nicola.

A la amiga de José se le tambalea la garganta cuando narra la escena: «Le pregunté si le habían pegado y me dijo que no. Insistí y se puso a llorar. Me enseñó los tobillos. Tenía dos agujeros de los cables que le habían puesto. Un hombro estaba como caído porque le habían dado 10 palazos con algo envuelto en una manta».

A José se lo volvieron a llevar a una «habitación insonorizada» para «seguir pegándole». «Seguramente es lo que pone en la carta».

La carta es un folio y medio escrito en mayúsculas. Un cargamento de líneas apretujadas que Belande envió hace cuatro días a Julia Bonavila, presidenta de Asochófer. «Supimos del caso por José Márquez, el camionero que hace tres meses denunció ante el cónsul en Nador las torturas que sufrió en la comisaría. En los dos casos he mandado información a Exteriores y al Parlamento Europeo».Asochófer ha enviado varias veces a la Embajada de Maruecos en Madrid un escrito reclamando respeto a los Derechos Humanos.«Visto el resultado, lo voy a volver a enviar».

En eso coincide con Amnistía Internacional, que ya denunció ante el Gobierno de Marruecos las vulneraciones de los derechos de los detenidos. «He enviado el caso de Belande a nuestra sede central en Londres. Estamos trabajando para ayudarle», dice María del Pozo, que se encarga en Amnistía Internacional de las torturas que campan en secreto por el mundo.

José Manuel López Barrón es el primer embajador para la asistencia a detenidos españoles en el extranjero, un cargo que dio a luz el Consejo de Ministros el 30 de diciembre para saber qué pasa con los 1.500 compatriotas encerrados por ahí. Cuentan algunos colectivos que lo está haciendo bien. «Hemos enviado el caso de José Belande al consulado en Nador para que indaguen qué pasó.No nos constaba. Sabemos que ha habido más denuncias, pero prefiero ser discreto. Lo estamos investigando».

¿Lo sabía el consulado? A Nicola, la versión del Ministerio de Asuntos Exteriores le choca mucho. «Qué fuerte, qué fuerte». ¿Por qué? Según la amiga de Belande, dos funcionarios del Consulado de España en Nador estuvieron en la prisión el 23 de diciembre. «Ese día, por la mañana, dos funcionarios españoles y otro marroquí que hablaba español nos tomaron declaración por separado a Jose y a mí. Cada declaración ocupó medio folio. Yo leí la de Jose y lo que ponía eran todas las torturas que había sufrido. Así que lo saben desde el 23 de diciembre».

 

Al otro lado de Ibiza, hay una hija muy preocupada por su padre, esa celda «con 36 presos en 40 metros cuadrados», ese «váter común separado por un trocito de pared». «Es inocente. Sólo queremos sacarlo de ahí», dice Cristina.

Lo mismo que pide él con sus renglones torcidos: «Sé que están prohibidas las torturas. Tengo que pedirles que se hagan cargo de mi caso, que haya demostración de mi inocencia. Dándoles las gracias anticipadas me despido esperando pronto noticias suyas».

 

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LAS PATALETAS DEL SULTAN /ASI ES LA CLASE POLITICA MARROQUI

1 septiembre, 2008

Cada vez que a marruecos no le gusta algo, retiran a su embajador: muy propio de un sultanato bananero…

Rabat retira a su embajador en Italia por la condena a un senador marroquí

El político está acusado de agresión sexual contra una turista en Roma

IGNACIO CEMBRERO – Madrid – 25/08/2008

Todo empezó con una violenta discusión, el 4 de agosto, entre el senador marroquí Yahya Yahya, afincado en Melilla, y su esposa en un restaurante de la elegante vía Veneto de Roma. Después, el parlamentario salió y “agredió sexualmente” a una turista, según la agencia de prensa italiana ANSA. Cuando los carabineros se presentaron en su hotel para detenerle, intentó evitarlo con sus puños.

Es uno de los que más reivindican Ceuta y Melilla para su país

Yahya golpeó a los policías que fueron a detenerle a su hotel

Yahya fue sometido al día siguiente a un juicio rápido y condenado a 30 meses de cárcel por “rebeldía y lesiones” a funcionario público y violencia de género, e ingresó en la prisión de Rebbibia. “No es un tipo tranquilo y tiene antecedentes en España”, comentó la parlamentaria de Forza Italia Souad Sbai, de origen marroquí.

Dos semanas antes, el 22 de julio, había sido también condenado por el juzgado de lo penal de Melilla a 15 meses de cárcel y 800 euros de multa por resistencia a la autoridad, pero no fue a la cárcel porque carecía de antecedentes penales. El tribunal melillense le absolvió, en cambio, del delito de violencia machista contra su esposa.

La sanción impuesta a Yahya en Roma incitó a Marruecos a protestar retirando, el martes, a su embajador en Italia, Tay Edin Badu. El juicio fue “expeditivo”, asegura un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, y el embajador ha sido llamado a consultas para que explique las circunstancias “de esta cuestión preocupante por tratarse de un representante del pueblo marroquí”.

Cuando Yahya fue detenido en Melilla y conducido ante el juez, Rabat no llegó a retirar a su embajador, pero sí emitió una nota en la que pedía explicaciones a las autoridades españolas, al tiempo que expresaba su “fuerte preocupación” ante esta “iniciativa singular que suscita en Marruecos grandes dudas y perplejidad”.

Pese a ser copresidente de la comisión de Amistad Hispano-marroquí de la Cámara alta, Yahya es el político de Marruecos que más vehementemente reivindica la soberanía de su país sobre Ceuta y Melilla, la ciudad en la que reside. Aunque ha crecido en Melilla, no posee la nacionalidad española, sino la marroquí y la holandesa.

Domenico Naccari, el abogado que la Embajada marroquí en Roma proporcionó al senador, logró el viernes pasado su excarcelación, aunque ha quedado sujeto a arresto domiciliario. Desde entonces, se hospeda en una institución católica llamada Isla del Amor Fraterno. Naccari ha recurrido además la sentencia y prevé que en diciembre se celebre un nuevo juicio. Su cliente no podrá salir de Roma hasta entonces.

Al margen del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rabat, a Yahya le ha salido también algún que otro defensor en la sociedad civil marroquí. La Asociación Sáhara Marroquí, que lucha por la soberanía de Marruecos sobre la ex colonia española, afirmó el viernes que la condena de Yahya es achacable “a sus opiniones políticas”. Dejó rodar la sospecha de que en Roma “cayó en una trampa tendida por los servicios secretos españoles en colaboración con sus homólogos italianos”.

La familia del senador parece dar crédito a esta tesis. Abdelaziz Yahya, hermano del senador, declaró al diario marroquí Le Matin que “sospechaban de una posible operación de coordinación entre la policía de Roma y los servicios de seguridad de otro país europeo” al que, sin embargo, no nombró.

La Asociación Sáhara Marroquí quiere ahora organizar protestas ante las embajadas de España e Italia en Rabat y provocar cierres parciales de las fronteras de Marruecos con Ceuta y Melilla. Cuando Yahya ingresó en prisión en Melilla, antes de ser juzgado en julio, la frontera de la ciudad fue bloqueada varios días seguidos, durante algunas horas, por sus seguidores con las consiguientes perturbaciones para el abastecimiento de la ciudad.

Más tarde, en julio, la frontera de Beni Enzar padeció de nuevo cortes prolongados, esta vez provocados por asociaciones de la sociedad civil de Nador, la ciudad marroquí cercana a Melilla, que protestaban por la negativa de la policía española a permitir el acceso de marroquíes por la tarde.

Violencia en su propia casa

El grueso de los musulmanes de Melilla se identifica, a la hora de votar, con Coalición Por Melilla, un partido integrado en Izquierda Unida. Aun así, el senador marroquí Yahya Yahya se considera su representante porque, según él, melillenses y ceutíes son “poblaciones oprimidas” en las que gobierna el Partido Popular gracias a la “compra de voluntades”.

Yahya aprovecha cualquier ocasión para reiterar, casi siempre con aspavientos, la reivindicación marroquí. La primera visita de los reyes de España a Ceuta y Melilla, a principios de noviembre, le brindó una nueva oportunidad de expresarla, pero si la policía española le retuvo no fue, en contra de lo que él dijo, porque protestaba, sino para entregarle una citación judicial relacionada con los hechos violentos que se produjeron en su domicilio el 9 de noviembre de 2006.

Aquel día, los vecinos de Yahya llamaron a la policía. Cuando los agentes llegaron a su domicilio, encontraron al senador ensangrentado, las paredes salpicadas de sangre y a su esposa lesionada por su marido, según relató ella. Después, la esposa rehusó declarar, por lo que Yahya fue absuelto de ese cargo el 22 de julio.

Las autoridades marroquíes se empeñan en ignorar esta faceta del senador. De ahí los dos comunicados de apoyo del Ministerio de Exteriores marroquí y la retirada del embajador en Roma. Los diarios pro gubernamentales le presentan como un “patriota” que lucha por liberar los “presidios ocupados”.

A veces, Rabat le para los pies cuando considera que va demasiado lejos. En dos ocasiones, en noviembre y diciembre de 2007, Yahya quiso organizar una marcha popular sobre el islote de Perejil para reivindicarlo para Marruecos, pero ésta no se llegó a celebrar.