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REPRESIÓN EN marruecos

29 mayo, 2017

Marruecos opta por la represión en el Rif: intenta decapitar la rebelión

El corazón del Rif había quedado sumido en una tregua, por lo menos hasta finales de julio cuando estaba convocada la siguiente gran manifestación, pero las autoridades marroquíes dieron el viernes al traste con ella. No está claro si volvieron a meter la pata o si quisieron acabar de una vez con la rebelión, que empezó hace siete meses, en la provincia de Alhucemas.

Esta vez ha sido el Ministerio de Asuntos Islámicos el que ha echado leña al fuego al querer utilizar a los imanes para desactivar las protestas en Alhucemas y sus alrededores. Recurrir a la religión para alcanzar fines políticos forma parte de las costumbres de su titular, Ahmed Toufiq, no solo en Marruecos sino más allá de sus fronteras empezando por Ceuta y Melilla donde tutela a casi todos los clérigos musulmanes.
Toufiq exigió a los imanes de la provincia de Alhucemas, todos ellos asalariados de su ministerio, que el viernes, el día que más fieles acuden a rezar, pronunciaran un sermón en el que reprochasen a los jóvenes rebeldes el fomentar la “fitna”, el enfrentamiento entre musulmanes. Su orden ponía de facto fin a la tensa calma que reinaba en la provincia desde hacía ocho días.

Tras la gigantesca manifestación del 18 de mayo el Gobierno marroquí se había mostrado conciliador. Cuatro días antes, el 14 de mayo, los seis partidos políticos que conforman la mayoría gubernamental habían estimulado las protestas al publicar un comunicado en el que acusaban a sus cabecillas de “promover ideas destructoras que siembran la discordia” y, peor aún, de ser “separatistas”, es decir nacionalistas rifeños.
A principios de esta semana hubo un cambio de registro. Una delegación de ministros y directores de instituciones públicas viajó hasta la provincia marginada y anunció proyectos sociales, educativos y nuevas infraestructuras, pero no concesiones políticas o culturales. Prometió la apertura en Alhucemas de una antena de la universidad de Tánger, la rehabilitación de escuelas, la contratación de 500 profesores, la remodelación y adquisición de equipamientos para un centro oncológico etcétera. El Estado estaba dispuesto a gastarse unos 900 millones de euros.

La prédica de los imanes puso fin el viernes a la tensa tregua. Causó un gran malestar entre los fieles hasta el punto de que, como sucedió en la mezquita de Omar Ibn Al Khattab en Imzouren, se marcharon del templo para mostrar su desaprobación.

Nasser Zefzafi, de 39 años, el líder carismático de la revuelta rifeña, estaba entre los asistentes al rezo en la mezquita Mohamed VI, la mayor de Alhucemas. Se levantó de inmediato cuando el imán comenzó a arremeter, sin nombrarle, contra el movimiento que él encabeza. Le arrebató el micrófono y se puso a “predicar” acusando al “majzén” (los centros de poder que rodean al rey) de ser el verdadero causante de la “fitna”. “¿Están hechas las mezquitas para Dios o para el “majzén”?”, se preguntó indignado.

Escoltado por decenas de jóvenes Zefzafi volvió entonces a su casa desde cuyo tejado continuó arengando a la muchedumbre hasta que las fuerzas de seguridad de acercaron para apresarle. Huyó entonces a toda prisa. El fiscal general del rey en Alchucemas confirmó poco después, en un comunicado, que había ordenado su detención por “entorpecer la libertad de culto” al haber “impedido al predicador continuar su sermón y pronunciar un discurso provocador en el que insultó al imán” y “perturbó la tranquilidad y sacralidad del culto privando a los fieles de la última oración del viernes del mes de Chaâbane” (mayo).

Si Zefzafi hubiese pronunciado esas mismas palabras fuera de la mezquita no habría puesto en bandeja a las autoridades un pretexto para detenerle y, probablemente, encarcelarle. La prensa afín al poder, como el diario online “Le 360”, acusa ya a Zefzafi de “comportarse como Al Baghdadi [líder del Estado Islámico] durante la oración del viernes”.
En su escondite, que la policía busca día y noche, Zefzafi grabó un vídeo ampliamente difundido en las redes sociales. Asegura estar bien e insta a los jóvenes rifeños a “preservar el carácter pacífico de sus manifestaciones”. “Hemos vencido y hemos visto el miedo en sus rostros”, concluye refiriéndose al “majzén”.
Los jóvenes de Alhucemas no han seguido sus consejos. Con piedras y palos atacaron, el viernes por la tarde, a los antidisturbios obligándoles a veces a retroceder y causando tres heridos graves en sus filas, según un balance oficial. Las fuerzas del orden tampoco flaquearon a la hora de reprimir. El sábado por la mañana habían detenido a una veintena de jóvenes cabecillas y trataban de echar el guante a bastantes más. No les temblaba el pulso a la hora de registrar numerosos domicilios particulares empezando por el del propio Zefzafi.
Rabat parece haber optado por la represión sin contemplaciones. Prueba de ello es el nuevo comunicado del fiscal en el que señala: “Los primeros elementos de la investigación han puesto de relieve que las personas implicadas (…) se han beneficiado de transferencias de fondos desde el extranjero así como de un apoyo logístico para desarrollar campañas contra la unidad del reino y sus instituciones así como contra los símbolos del Estado (…)”. El mensaje implícito es que el Estado no puede dialogar con “traidores” que enarbolan la bandera de la efímera República del Rif (1921-1926).
El fiscal no menciona a Argelia, pero probablemente la que tiene in mente. Asume así las denuncias formuladas por un puñado de medios de comunicación marroquíes y, sobre todo, algunos internautas afines al poder y muy activos en las redes sociales. Todos ellos sostienen sin aportar pruebas que el “oro de Argel” financia unas protestas cuyo coste es irrisorio.
El que se lleva la palma en Twitter es el Consejo Real Consultivo para los Asuntos Saharianos, un centro de apoyo a la oferta marroquí para el Sáhara Occidental. “Los servicios secretos argelinos no lograrán nunca en Alhucemas lo que no consiguieron en el Sáhara”, es uno de sus mensajes más repetidos. Aquellos que propagan calumnias a través de las redes han descubierto incluso quien es el jefe para Marruecos del servicio secreto argelino: un periodista español que desde Tetuán cubre el país donde reside para varios diarios en España.

La prueba de sus vínculos con los “separatistas” rifeños la constituye una foto suya sentado en un salón junto a Zefzafi cuando le fue a entrevistar poco después de haberse reunido con el primer ministro marroquí, Saahedine el Othmani, para formularle también algunas preguntas. Afortunadamente buena parte de la prensa marroquí se ha tomado a broma estas acusaciones.

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LOS SAHARAUIS BUSCAN SER APÁTRIDAS EN ESPAÑA

26 mayo, 2017

Las solicitudes se han disparado en los últimos años y en 2015 se ha marcado un récord de resoluciones positivas tras una sentencia favorable que ha abierto la puerta al reconocimiento del estatuto a esta población.

Brahim Chagaf es un cineasta de 29 años que ha dirigido una película con 100 euros de presupuesto. Pero esta no es la única peculiaridad que lo caracteriza: es un apátrida. Como él, otros cientos de saharauis han conseguido oficialmente este estatuto en España en los últimos años.

“Si nuestra historia no se ha escrito, que por lo menos se pueda ver”, dice Brahim, quien no quiere dedicarse al cine solo por vocación. Quiere hacer visible la causa de su pueblo, que lleva más de 40 años dividido entre los territorios ocupados por Marruecos y los campamentos de refugiados de Argelia. “Sin identidad se acaba por dejar de existir”, afirma sentado en la cama de su cuarto en uno de los colegios mayores de la zona universitaria de Madrid, donde llegó hace un año para estudiar cine. En un viaje anterior a la península había solicitado el reconocimiento del estatuto de apátrida, un trámite cuyas peticiones se han multiplicado por 30 entre 2006 y 2015.
“Este repunte se dio porque se ganó un procedimiento judicial que reconocía en determinados casos el estatuto de apátrida a la población saharauis”, explica Anna Figueres, abogada en la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado (CCAR), entidad española miembro de la Red Europea de Apatridia (European Network of Statelessness, en inglés). De las 34 solicitudes presentadas en 2006 se pasó a las 1.151 en 2015, la casi totalidad de ellas presentadas por saharauis, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Interior. Ese mismo año, más de 1.000 peticiones se resolvieron de manera favorable, la cifra más alta registrada y tres veces superior a la de 2014. 
UNA PERSONA SE CONSIDERA APÁTRIDA CUANDO NINGÚN PAÍS LE RECONOCE COMO SU CIUDADANO

En el mundo hay al menos 10 millones de apátridas, según ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, una cifra que se corresponde a un cuarto de la población española. Una persona se considera apátrida, según la normativa internacional, cuando ningún país le reconoce como su ciudadano. En el caso de los saharauis sí existe un Estado que les otorga un DNI y un pasaporte. Pero este Estado, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), solo está reconocida por algunos países de África, Latinoamérica y Medio Oriente.
“Fue muy duro tomar la decisión de pedir el estatuto”, admite Brahim, quien nació en el campamento de Dajla y se quedó huérfano de padre cuando era un niño a causa de la guerra. “Pero me hacía falta una documentación para viajar y seguir aprendiendo”, dice mientras enseña su pasaporte verde donde en la casilla de nacionalidad se lee “apátrida”. Con este documento, válido cinco años y renovable, puede residir en España y viajar libremente dentro de Europa y, con visado, a los demás países. “Me convencí de que solo es una herramienta, que va a ser temporal”.

La población saharaui sigue a la espera de celebrar bajo la égida de la ONU un referéndum de autodeterminación que nunca llega. El conflicto estalló después de que España, potencia colonizadora, se retirara del Sahara Occidental en 1976 y Marruecos y Mauritania se repartieran la zona, la gran parte de ella bajo el control del reino alauita. El Frente Polisario declaró entonces su independencia y la población saharaui está hoy repartida entre los territorios ocupados por un lado y la “zona liberada” y los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, por otro.
La habitación de Brahim es pequeña y de paredes blancas. Al fondo, cerca de la ventana, está colgado un póster de la película Cinema Paradiso. “Aquí suelo tener la bandera saharaui”, dice señalando con la mano la pared al lado de su cama, “pero ahora no está porque ayer la llevé a la emisión de la película”.
ESPAÑA NO CONCEDÍA EL ESTATUTO A LOS SAHARAUIS ALEGANDO QUE TENÍAN NACIONALIDAD ARGELINA

Habla de Patria dividida, el primer largometraje rodado por un equipo enteramente saharaui. Estrenada en 2013 y grabada con una cámara y un micrófono atado a un palo de escoba, se filmó en los campamentos de refugiados de Tinduf. “En Marruecos cuentan que en los campamentos vivimos secuestrados y es falso; queríamos hacernos escuchar a través de este medio que no tiene barreras para evitar que nuestra causa caiga en el olvido”, explica Brahim.
El largometraje habla de un joven saharaui perseguido por soldados marroquíes y obligado a cruzar el “muro de la vergüenza”, un perímetro de casi 3.000 kilómetros rodeado por siete millones de minas que separa las zonas liberadas de los territorios ocupados. Sidi Talebbuia, presidente de la Asociación Profesional de Abogados Saharauis en España, explica que el Estado español concede el estatuto de apátrida solo a los saharauis que viven en los campamentos. “Y solo después de las sentencias de la Audiencia Nacional y del Supremo”, confirma. “Antes el Ministerio alegaba que tenían la nacionalidad argelina porque Argelia les otorga un pasaporte, que en realidad es un simple título de viaje que no concede la nacionalidad”.
El pasaporte de apátrida implica, en cierto sentido, renunciar a una patria a cambio de poder moverse por el mundo y, en un futuro, solicitar la nacionalidad del país que ha concedido el estatuto. A los saharauis que viven en las zonas ocupadas, sin embargo, se les deniega esta posibilidad. “Es porque se les impone la nacionalidad marroquí”, contexualiza Talebbuia. En su opinión, “los saharauis deberían ser españoles antes de ser apátridas, porque si no se reconoce la RASD se tiene que respetar la nacionalidad anterior, que es la española”. “Es un conflicto diplomático”, zanja.
En 2004, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara empezó a organizar de la mano del Ministerio de Cultura saharaui un festival de cine en los campamentos de Tinduf, el Fisahara. A raíz de esta iniciativa nació la escuela de cine donde Brahim fue antes alumno y después profesor. Desde este viernes hasta el uno de junio se estrena en la capital Le Yuad, el segundo largometraje codirigido por Brahim.
Sentado en la cama con las piernas cruzadas, Brahim dice que faltan pocos días para acabar sus clases. “¿Cómo me veo dentro de unos años?”, se pregunta. “Haciendo cine, pero espero que ya no sea en un campamento, sino en las zonas ocupadas, finalmente libres y con un pueblo soberano”.

ERRADICAR LA APATRIDIA EN 10 AÑOS

Según ACNUR, cada 10 minutos nace un niño apátrida en el mundo. Entre las causas están los conflictos, el desmembramiento de Estados, el no reconocimiento de minorías… “No tener nacionalidad implica la falta de acceso a derechos muy básicos, como la educación primaria o la sanidad”, explica Aleksandra Semeriak, de la CCAR. Ella misma lo padeció en su piel: hija de madre bielorrusa y padre ucraniano, nació en Letonia en 1987 cuando aún era parte de la URSS. Cuando el país se independizó, más de medio millón de personas se quedó sin nacionalidad. “No podíamos votar, ni ocupar cargos públicos”, explica.

En 2014, con ocasión del 60 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas, ACNUR lanzó una campaña, #IBelong (#Yopertenezco). Su objetivo es erradicar la apatridia en 10 años, a través de una campaña de sensibilización y de compromisos políticos que prevengan casos futuros.

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VIOLENCIA DE GÉNERO: LA TV MARROQUÍ EXPLICA A LAS MUJERES CÓMO MAQUILLARSE PARA DISIMULAR AGRESIONES

28 noviembre, 2016

Patinazo y marcha atrás de la televisión marroquíEn el día contra la violencia machista, un canal explica cómo maquillar los moratones

La maquilladora y animadora de televisión Lilia Mouline se dirigió así en la mañana del pasado viernes hacia sus espectadores del canal 2M, el segundo más visto de Marruecos: “Hoy vamos a abordar un tema triste. Con la ocasión del Día Mundial de Lucha contra la Violencia sobre las Mujeres, os vamos a mostrar las técnicas de maquillaje que podéis utilizar para esconder los rastros de violencia en vuestra cara”. Después se dirigió hacia una modelo sonriente con la cara amoratada a la que le aplicó el maquillaje.

Minutos después, la esteticista despedía su sección: “Os hemos dado un truco para maquillaros, continuar con vuestra vida y acudir al trabajo sin ninguna preocupación”.
Costaba creer que alguien hubiese albergado semejante programa de televisión, que otros lo hubiesen aprobado y que finalmente se hubiera difundido.
Las protestas estallaron en las redes sociales y la dirección de la cadena presentó disculpas a través de un comunicado por lo que considera “un error de apreciación editorial”, teniendo en cuenta “la sensibilidad y gravedad del tema”. “Este tratamiento —rezaba el escrito publicado en Facebook— está en contradicción total con la línea editorial de la cadena (…). Nos comprometemos a tomar las medidas necesarias con las personas responsables de este error”.
Por su parte, Lilia Mouline, responsable de una sección dedicada a la belleza, declaró al sitio digital Yabiladi que la cadena televisiva ya había dado durante toda la semana recomendaciones jurídicas para denunciar a los agresores. Pero, la misión de ella era simplemente “aportar soluciones a las mujeres”.

“Las pobres dejan su vida de lado durante dos o tres semanas, hasta que las heridas desaparecen. Esas mujeres han estado sometidas a una humillación moral y no tienen ninguna necesidad de sufrir la mirada del otro”, declaró.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/11/27/opinion/1480268425_394565.html

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TURISTA ESPAÑOL DETENIDO EN MARRAKECH POR SER GAY

24 noviembre, 2016

Un español, detenido en Marrakech acusado de homosexualidad

El hombre fue delatado por los empleados de un hotel cuando se encontraba con su pareja

Un homosexual español de 70 años fue detenido el pasado lunes en Marrakech junto a un marroquí de 23 años, cuando se encontraban en un hotel próximo a la plaza de Yamaa al Fna, según avanzó la Agencia EFE. El responsable en Marrakech de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), Omar Arbi, confirmó a este diario que ambos habían alquilado una habitación y fueron delatados a la policía por empleados del hostal.

“Probablemente se trate de un caso de turismo sexual”, indicó Arbi, “y es probable que los dos detenidos hayan pasado a disposición judicial. En el caso del español, contará con la asistencia jurídica de la embajada española”. Fuentes de la embajada española no supieron precisar por el momento más detalles sobre el caso.

En artículo 489 del Código Penal marroquí sanciona “los actos licenciosos y contra natura con personas del mismo sexo” con penas de seis meses a tres años y multas de entre 20 y 100 euros. Ese mismo artículo es el que se baraja también para el caso de las dos adolescentes, de 16 y 17 años, que fueron detenidas a principios de este mes, también en Marrakech, por besarse. Ambas pasaron varios días en prisión, salieron en libertad condicional y deberán presentarse ante un tribunal precisamente este mismo viernes.

En el último año se han producido varias detenciones de homosexuales. En marzo, dos hombres que yacían en la misma cama en el municipio de Beni Melal, en el centro de Marruecos, fueron agredidos por varios vecinos que entraron en la casa. Y un mes antes, dos hombres fueron condenados a seis meses de prisión por besarse en la explanada de la Tour Hassan, uno de los monumentos más emblemáticos del país.

Tras la detención de las dos adolescentes, la escritora francomarroquí Leila Slimani, quién ha ganado recientemente el Premio Goncourt, declaró: “La legislación de Marruecos es completamente medieval, desconectada de la realidad. Hay normas que prohíben las relaciones sexuales fuera del matrimonio, que prohíben la homosexualidad, castigan el adulterio”. “No hay que ser hipócritas”, añadió Slimani, “todo el mundo sabe que hay marroquíes que llevan una vida fuera del matrimonio y que existen homosexuales. Y mantenemos esa dicotomía porque eso le conviene al sistema. Yo creo que ya es hora de que los ciudadanos se rebelen contra esto, que no tiene ninguna relación con la religión (…) Es una cuestión de derechos del hombre, de derechos sexuales, de la dignidad y, en particular, de la dignidad del cuerpo de la mujer”.

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EL GENOCIDIO SAHARAUI, A LOS TRIBUNALES

9 abril, 2015

Ruz procesa a 11 mandos militares marroquíes por genocidio en el Sáhara

El magistrado ordena detener a ocho de imputados por 50 asesinatos y 202 secuestros Los hechos ocurrieron tras la retirada de España de su antigua colonia y hasta 1992

El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ha ordenado el procesamiento de 11 mandos militares de Marruecos por el genocidio en el Sáhara Occidental tras la salida de España de su antigua colonia en febrero de 1976 y hasta 1992. El magistrado, en un auto de 40 páginas considera un “hecho” que en esos años se produjo “un ataque sistemático contra la población civil saharaui por parte de las fuerzas militares y policiales marroquíes”. En su resolución, Ruz, que próximamente será relevado en su puesto por otro magistrado, describe al menos 50 casos de asesinatos y otros 202 de detención ilegal por parte de la Gendarmería y el Ejército marroquí de ciudadanos saharauis que tenían DNI y pasaporte expedido por España.

Los ataques contra la población civil se produjeron, relata Ruz, con independencia de que las víctimas formaran parte o no del Frente Polisario, la guerrilla que luchó contra el reino alauí hasta 1991 por la independencia de la antigua provincia española. El magistrado habla en su resolución de “bombardeos contra campamentos de población civil, desplazamientos forzados de población civil, asesinatos, detenciones y desapariciones de personas todas ellas de origen saharaui”. El objetivo de estos actos hostiles era, afirma Ruz, “destruir total o parcialmente dicho grupo de población y para apoderarse del territorio del Sahara Occidental”.

Además de las detenciones, señala el magistrado “se produjeron encarcelamientos prolongados sin juicio, algunos durante muchos años”, y “torturas a personas saharauis por parte de funcionarios militares y policiales marroquíes en diversos centros oficiales de detención ubicados tanto en territorio del Sahara Occidental como en Marruecos”. Ruz sostiene que tales hechos fueron “impulsados” por los altos mandos de los cuerpos militares marroquíes.

Un familiar de una de las víctimas muestra el DNI español hallado entre los huesos en la fosa común. / ARANZADI

El tratarse en muchos casos de víctimas con nacionalidad española, la causa sobre el genocidio en el Sahara no se ve afectada por la reforma de la justicia universal, operada por el PP en marzo de 2013, y que ha supuesto un parón a numerosas causas por delitos de lesa humanidad fuera de España investigados por los jueces de la Audiencia Nacional. La investigación se inició en 2007 tras una querella de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis contra 32 personas.

Fuente original: el pais

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FIRMA PARA AYUDAR A LOS PRESOS ESPAÑOLES EN MARRUECOS

8 abril, 2015

Petición para Ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo

Ministro de Asuntos Exteriores: acabe con el infierno de los presos españoles en Marruecos

Presos Marruecos http://www.infiernotanger.com

España

FIRMA AQUÍ: https://www.change.org/p/ministro-de-asuntos-exteriores-acabe-con-el-infierno-de-los-presos-espa%C3%B1oles-en-marruecos

21 horas al día encerrados en una celda de 12 metros cuadrados con veinte personas más, durmiendo amontonados en el suelo sucio y húmedo. No hay duchas, solo grifos con agua fría. Un agujero en el suelo para hacer sus necesidades. Cucarachas, ratas, pulgas. Nula atención médica. Los más de 150 presos españoles en las cárceles de Marruecos viven en un auténtico infierno.

Las condiciones de estas cárceles son totalmente infrahumanas. Antonio García, de 57 años, lo sabe bien. Antonio pasó 16 meses en una prisión marroquí “el infierno de Tánger” enfermo del corazón, diabetes y otras enfermedades crónicas. Consuelo también conoce la dura situación de las prisiones del país vecino, lleva un año y medio en prisión y dos meses después de recibir el indulto de Mohamed VI sigue encarcelada, su estado de salud es delicado, su vida corre peligro, no recibe asistencia médica y nadie hace nada para que pueda abandonar la prisión, aunque su pena ya está cumplida.* Finalmente Consuelo salió de prisión tras cumplir su condena más 12 meses.  Quiere exigir justicia para demostrar su inocencia. Antonio Espín lleva 3 años en prisión, se declara inocente y condenado en un juicio sin pruebas contra el, Espín no ve el día en que pueda salir de ese infierno, como él, muchos otros españoles sufren a diario las horribles condiciones de la prisión junto con los injustos juicios con condenas desproporcionadas y en algunas ocasiones sin pruebas.

Nadie merece vivir en estas condiciones. Todo el mundo tiene derecho a unas condiciones dignas, a un juicio justo y no estar sometidos a torturas, penas ni trataros crueles y degradantes, a la seguridad de su persona, a la presunción de inocencia y a un juicio en el que se garantice su defensión.

Marruecos es uno de los países firmantes de la Declaración de los Derechos Humanos, y tiene una Constitución en la que se reconocen todos estos derechos.

Firma esta petición y pide al Ministro de Exteriores que defienda los derechos de los españoles en el exterior y exija a Marruecos unas condiciones dignas en las cárceles y que garantice los derechos y libertades fundamentales a todos los ciudadanos, incluyendo un derecho a un juicio justo.

También solicitamos que se agilicen los procedimientos de trasladado de Antonio y otros presos españoles en Marruecos para el cumplimiento de su condena en nuestro país.

Para más información visite nuestro blog: http://www.infiernotanger.com

FIRMA AQUÍ: https://www.change.org/p/ministro-de-asuntos-exteriores-acabe-con-el-infierno-de-los-presos-espa%C3%B1oles-en-marruecos

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MARRUECOS, MALA OPCIÓN PARA PRACTICAR DEPORTES DE RIESGO

8 abril, 2015

Relato cronológico de impotencia y angustia en la montaña marroquí

El grupo de espeleólogos españoles denuncia que el segundo herido pudo morir de frío

Según su versión, los gendarmes marroquíes deslizaron su camilla en un río en el rescate

Los familiares y miembros de la expedición de espeleólogos españoles que viajaron a las montañas del Atlas partieron este miércoles hacia España mientras se les practicaba las autopsias en Marrakech a los dos compañeros fallecidos. El grupo pretende ofrecer una conferencia de prensa el próximo viernes en Granada junto a Juan Bolívar, el único superviviente de los tres espeleólogos que sufrieron un accidente el 29 de marzo.

Mientras tanto, varios miembros de la expedición, entre los que se encuentran el padre y el hermano del superviviente, ofrecieron a este diario un relato cronológico del “sufrimiento, angustia, impotencia e incompetencia vivida” durante más de una semana.

Los deportistas resaltan que el sábado 4 de abril los gendarmes marroquíes consiguieron colocar en una camilla al segundo accidentado, José Antonio Martínez, pero la camilla se les deslizó hasta el río Wandras. Lo sacaron enseguida del río y, según su versión, lo dejaron en una terraza del cañón toda la noche hasta que continuaron con el rescate al día siguiente. Sus compañeros aseguran que Martínez quedó empapado toda una noche a cinco grados de temperatura y 3.000 metros de altitud, hasta que por fin lo sacaron al día siguiente. Este es su relato de los hechos.

Viernes 27 de marzo. Llega a Marruecos la primera parte de la expedición de espeleólogos españoles, el Grupo 1 (G-1), formado por los dos fallecidos (el abogado Gustavo Virués y el policía José Antonio Martínez) más el superviviente, el policía Juan Bolívar Bueno. Junto a ellos venía un grupo de enlace o logístico formado por José Morilla, Diego y Juan Bolívar, hermano y padre del superviviente. Estos últimos se sumarían al Grupo 2 (G-2), que llegó a Marruecos el domingo 29. Por tanto, tres personas formaban el G-1 y seis el G-2.

Juan Bolívar. / FADEL SENNA (AFP)

Domingo 29 de marzo. En torno a las 18.30, los tres miembros del G-1 ascienden el cañón del río Wandras. Juan Bolívar vio caer a Gustavo Virués. Al despeñarse rebotó contra varias piedras. Bolívar cree que su amigo murió en el acto. José Antonio Martínez también sufrió una caída. Se golpeó fuertemente la pierna y la cabeza, pero quedó con vida. Cuando Juan Bolívar subió a auxiliarlo, Martínez padecía convulsiones.

Lunes 30 de marzo. Los seis miembros del G-2 no tienen noticias de sus tres compañeros. En ese momento piensan que puede deberse a la falta de cobertura de la zona.

Martes 31 de marzo. Los seis integrantes del G-2 llegan a Tagret, el punto fijado para encontrarse con los tres compañeros del G-1 y continuar juntos la ruta prevista. Al ver que el G-1 no llega comienzan a preocuparse, aunque creen que el retraso puede deberse a la nieve que había caído recientemente y que llegaba hasta la cintura en algunos tramos. El G-1 dejó dicho a los otros que si no llegaban siguieran el recorrido previsto y que ellos los alcanzarían. Pero el G-2 decide quedarse en Tagret.

Miércoles 1 de abril. Al mediodía, en cuanto el guía del G-2 consigue cobertura, llama al refugio de Tarkedit, a la salida del cañón del Wandras, para preguntar si el G-1 había pasado por allí. Al saber que no, el grupo decide alertar sobre la desaparición, tanto a la Embajada española como a la gendarmería marroquí.

El grupo decide acudir al cañón de Wandras. Caminan durante ocho horas hacia Tabán, el pueblo más cercano. Allí toman un coche hacia el Gite o casa rural de La Cathedral, adonde llegan a las cuatro de la madrugada del día siguiente.

Jueves 2 de abril. A las seis de la mañana, tras dormir solo dos horas, el G-2 parte hacia Amezri. Todo el material de escalada lo llevaba el G-1, así que no les queda más remedio que pedirles a unos compañeros de escalada que acampaban cerca de ellos una cuerda de 50 metros, con la esperanza de que les permitieran descender el cañón desde arriba.

José Antonio Martínez. / P. TORRES (EFE)

Cuando llegan al pueblo de Fazhour dejan los coches en los que viajaban y continúan en un 4×4, la única manera de salvar la crecida del río, cuya senda les llevaría a Amezri.

Cuando quedan pocos kilómetros para llegar a Amezri, el vehículo queda atrapado al intentar vadear el río. Lo abandonan y pasan la noche en la casa del “alcalde” de la aldea Imi N-Ikkis, a unos cinco kilómetros de Amezri. “Si estamos agradecidos con alguien”, dijo a este periódico Juan Bolívar, padre del sobreviviente, “es a los bereberes de la zona. Te dan lo poco que tienen”.

Viernes 3 de abril. El G-2 parte muy temprano hacia Amezri, donde la gendarmería les había dicho que un helicóptero les recogería para trasladarles hasta la parte alta del cañón. Al ver que el helicóptero no llega, al mediodía deciden seguir la marcha hasta Tessuet, la población más cercana al cañón del río Wandras.

Como suponían que no habría cobertura, el G-2 se divide en cuatro que ascienden y otros 2 que se quedan en Tessuet para mantener el enlace y coordinación con la Embajada y las familias. Los cuatro que ascienden van acompañados por tres guías bereberes que se les unieron en Tessuet. Pero no llevan mucho material de alta montaña. “Íbamos cargados con lo esencial para el rescate y nada más”, explica José Morilla, uno de los cuatro integrantes que caminaban hacia el cañón.

Viernes 3 de abril. A las seis de la tarde, los cuatro miembros del G-2 y sus tres guías bereberes han caminado durante seis horas, han superado más de 800 metros de desnivel y llegan a la parte alta del cañón. Desde allí divisan a lo lejos algo de color amarillo que podría ser un saco de dormir de sus compañeros. No hay cobertura en la zona y la distancia hacia la esterilla es demasiado lejana (calculan que unos 300 metros) como para hacerse oír. Pasan la noche en vela encendiendo matojos para combatir el frío.

Cuando lo estaban sacando en la camilla, se les deslizó la cuerda y lo metieron en el río. Así que lo dejaron en una terraza del cañón. Y pasó la noche mojado y separado de su cuidador

Sábado 4 de abril. Por la mañana, con las primeras luces del día, vuelven a divisar la profundidad del cañón y atisban a sus compañeros del G-1. Suben a una zona con cobertura para dar las coordenadas del lugar. Observan que la cuerda de 50 metros que llevan se queda corta en al menos 20 metros. Piden medios apropiados, tanto a la Embajada española como a la gendarmería marroquí.

A las pocas horas aparece un helicóptero de la gendarmería para reconocer la zona y traer personal de rescate. Por la tarde, varios gendarmes consiguen llegar hasta el accidentado tras varias horas e intentan evacuarlo, subiéndolo en una camilla. “Lo sacaron de la protección de su compañero ileso que lo llevaba cuidando desde hacia más de seis días”, explica un miembro del G-2. “Tenían que ascender 300 metros con él. Y cuando lo estaban sacando en la camilla se les deslizó la cuerda y lo metieron en el río. Así que lo dejaron en una terraza del cañón. Y pasó la noche mojado y separado de su cuidador”.

Domingo 5 de abril. Llega desde Granada el grupo de socorro de la Federación Andaluza de Espeleología. “Cuando intentaba coordinar el acceso a la zona, desde Uarzazate a la parte alta del cañón, los gendarmes los amenazaron con detenerlos por obstruir las labores de rescate si intentan acceder a la zona del cañón. Así que se fueron a un hotel y al día siguiente, de regreso a Granada”, explica otro componente del G-2.

Al mediodía, Marruecos autoriza la llegada del grupo de rescate de la Guardia Civil. A las 18.00, llega al cañón la Guardia Civil. A la media hora estaban reconociendo al cadáver y al herido, José Antonio Martínez. Los miembros de la expedición creen que Martínez, a esas horas, ya habría fallecido. La autopsia determinará las causas, pero ellos creen que influyó la “mojada” que sufrió la tarde anterior, tras llevar más de siete días accidentado en una zona donde la temperatura rondaba los cinco grados.

Gustavo Virués. / EFE

En torno a las 19.00, Juan Bolívar Bueno, el único superviviente del G-1, sale por su propio pie del cañón, aunque en los últimos metros se le ofrece una camilla. Bolívar llegó a Tessuet acompañado por personal de la protección civil marroquí, que llevaba operando desde Tessuet tres días. “Trabajaban en horario diurno, sin que hubiera coordinación entre ellos y la gendarmería”, se quejan los deportistas españoles.

Lunes 6 de abril. El G-2 se traslada desde Tessuet a Uarzazate, el pueblo más grande de la zona. Queda en el cañón solo un miembro del grupo, David García, que decidió quedarse por si podía ayudar en algo a la Guardia Civil. “David apreció claramente cómo estos sabían lo que había que hacer en ese rescate, a diferencia de la gendarmería”, explica un miembro del grupo.

Martes 7 de abril. Se trasladan en helicóptero los dos cadáveres desde la parte alta del cañón a la morgue de Uarzazate, cuatro días después de que los dos espeleólogos fueran localizados por sus compañeros, seis días después de que ellos dieran la alerta a las autoridades españolas y marroquíes y nueve días después del accidente.

Fuente original: el pais