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OTRO LIBRO HABLA DE LA HOMOSEXUALIDAD DEL SULTÁN MOHAMED VI DE MARRUECOS

27 octubre, 2014

Mohamed VI: El polémico libro que destapa al rey de Marruecos

  • Un libro siembra dudas sobre su orientación sexual al hablar de un antiguo amigo

  • Su autor habla de las frecuentes escapadas del monarca a América del Sur

  • El volumen revela antiguos rumores de palacio sobre la madre del monarc

Esta semana Marruecos ha celebrado su particular Día del Orgullo Gay. Por su puesto, en un país en el que el artículo 489 del Código Penal ilegaliza la práctica de la homosexualidad no existen carrozas ni cuerpos semidesnudos dorándose al sol. Amar a una persona del mismo sexo está castigado con penas que van de los tres meses a los tres años de prisión. Aún así, el lunes 20 de octubre los movimientos LGTB clandestinos conmemoraron el suicidio en 2007 de Leila Amrouche, una activista marroquí que prefirió acabar con su vida a someterse al matrimonio forzoso con el que su familia pretendía curar su homosexualidad.

A los encuentros secretos y mesas redondas que se han organizado seguramente hayan llegado los ecos de un libro que es imposible adquirir en el país magrebí. Se trata de ‘Mémoires d’un Soldat Marocain’ (‘Memorias de un soldado marroquí’), publicado recientemente en Francia, por la editorial Edilivre. El volumen supone un ataque frontal a la corruptela de la cúpula militar marroquí por parte de Abdelilá Issou, un ex oficial del Ejército formado en la Real Academia Militar de Mequinez y que terminó exiliado en España en 2000, donde colabora con el CNI.

Más allá de los negocios sucios del poderoso general Bernani, el dedo acusador de Issou llega más alto y apunta al monarca Mohamed VI y sus preferencias sexuales. De hecho, afirma ser el autor de un informe sobre las tendencias del monarca alauí. «Por mi parte, yo presenté a J.M. un informe sobre la orientación sexual del príncipe heredero, el actual rey Mohamed VI, y su amistad con Abderrahmane Alaoui, Bihmane para sus íntimos, quien fue mi compañero de promoción en la Academia Real Militar».

Según prosigue su relato, Aloui, mejor amigo del monarca, era el «nieto de un esclavo negro que había servido en el palacio (los descendientes de estos esclavos viven todavía, en un estado de semi-esclavitud, en la ciudad real de Touarga, un municipio con un estatuto especial que forma parte de la prefectura de Rabat, localizada en el Méchoaur). Abderrahmane fue amigo y compañero de juegos del joven príncipe, más tarde uno de sus confidentes y compañero de salidas nocturnas, pero de esto no encontramos ningún rastro en los anales oficiales vista la relación embarazosa para el palacio».

A pesar de la confidencialidad del informe elaborado por él mismo,Issou asegura en su manuscrito que los devaneos del actual monarca eran de sobra conocidos por las clases altas de Marruecos. «Ha sido, durante tiempo, un secreto a voces en Marruecos. En los salones acomodados de la buena sociedad de Rabat y de Casablanca se hablaba abiertamente de ello durante los últimos años de reinado de Hassan II. La gente sabía que, pronto, iban a tener que vérselas con un Comendador de los Creyentes atípico, una primicia en Marruecos», escribe Issou.

Para llegar a entender la gravedad de estas afirmaciones, hay que tener en cuenta lo que supone la figura del monarca para la fe de su pueblo. El rey alaui es considerado Amir al-Mu’minin, líder religioso de su nación.

A pesar de esto, a Issou no le tiembla la mano para dejar escritas misteriosas frases como la siguiente. «Después de su llegada al trono, continuaron esos viajes, o más bien esas escapadas repetidas a lugares como América del Sur (Brasil, Santo Domingo…) y los rumores persistentes sobre la adicción del rey…».

Sus dos bodas

Mohamed VI accedió al trono en 1999, tan sólo unas horas después de la muerte de su padre, Hassan II. Uno de los requisitos para que pudiera acceder al trono, según la tradicional Alahlia, era el de estar casado. Por ello, se celebró una ceremonia urgente e íntima para que el entonces príncipe, que ya contaba con 34 años, se casara con una mujer bereber de origen saharaui, que respondía al nombre de Amina. El matrimonio alimentaba también la idea de mantener y reforzar la unidad del país, de sus territorios y de sus tribus. Sin embargo, ante la incapacidad de Amina de darle descendencia, el soberano volvió a casarse en 2002.

La elegida fue la hermosa Lalla Salma, una informática de 24 años y melena cobriza que se ha convertido en una de las reinas con más estilo de los eventos internacionales. Moderna para los estándares marroquíes y aperturista, su llegada a la corte marcó un antes y un después en las rígidas costumbres de palacio. De hecho, Salma se convirtió en la primera esposa de un soberano marroquí a la que se le ha otorgado un título real y a la que presentó sin velo en la cara.

Este detalle no fue el único en el que Mohamed VI se mostró como un soberano diferente a sus predecesores. Una de sus primeras decisiones como soberano fue disolver el harén real, un símbolo histórico para el país. Todas las concubinas de su padre, el fallecido Hassan II, tuvieron que abandonar el palacio y fueron realojadas en pisos y apartamentos. Además, el rey fue generoso y se les compensó con una pensión vitalicia.

En Memorias de un soldado marroquí, Issou no hace ninguna referencia a la princesa Salma y la boda de Mohamed VI, quien no tardó en tener descendencia (en 2003, sólo un año después de su matrimonio, nació el príncipe heredero Moulay Hassan y en 2007, la princesa Lalla Khadija). Sin embargo sí que habla del final del amigo íntimo del rey, Abderrahmane Alaoui.

Según su relato, en 1995 ambos coincidieron en Tánger, donde Alaoui había sido destinado a la gendarmería. Una noche ambos compartieron copas y charlas en un bistrot de la ciudad. A medida que la noche avanzaba, el alcohol empezó a hacer efecto y su lengua se soltó. «Me dejó entender que su relación con su gran amigo no era ya tan buena y que ello era debido a ciertos informes confidenciales, de los que no me explicó su naturaleza, que el ministro del Interior en la época, el todopoderoso Driss Basri, habría presentado al rey Hassan II. Unas horas más tarde, su chófer nos pasó a recoger, y me dejaron, de paso, en el faro de Malabata. Ya no lo volví a ver».

Misterioso final

La versión oficial de los hechos dice que Aloui murió en un accidente de tráfico entre las ciudades de Rabat y Kenitra. Sin embargo, Issou se muestra convencido de que «Abderrahmane fue eliminado por los servicios especiales de Hassan II que, sintiendo su fin cerca, y visto el riesgo que este asunto constituiría para el trono una vez que Mohamed VI fuera coronado, dio la orden de hacerlo desaparecer».

No es la primera vez que un libro recoge los rumores sobre la orientación sexual de Mohamed VI. En ‘Mohamed VI. El príncipe que no quería ser rey’ (Editorial La Catarata, 2009), el periodista español Ferrán Sales, antiguo corresponsal en Rabat, también alude brevemente a estas sospechas que han rodeado al hijo de Hassan II. Sin embargo, el hecho de que la información provenga de un oficial formado en la Real Academia Militar de Mequinez supone un plus importante. Según el periodista Ignacio Cembrero, Issou que ha trabajado como espía español, tuvo que refugiarse en Ceuta con documentación falsa en 2000 y en 2010 logró evitar que unos compatriotas le secuestrasen en su casa de Madrid.

En Memorias de un soldado marroquí, Issou no sólo ataca a Mohamed VI con sus acusaciones sobre sus tendencias sexuales. También se hace eco de un embarazoso rumor que afecta a su madre Latifa Hamou.

Ataque a su madre

Tal y como escribe, «un día, un joven subteniente cuya madre trabajaba en Palacio, y cuyo tío era un alto mando de la Guardia Real, me hizo unas confidencias sorprendentes […]. Según este oficial, la esposa del rey Hassan II, Latifa Hammou, a la que llamábamos la madre de los príncipes, era la amante de Hadj Mohamed Médiouri(hecho conocido desde hace algunos años, pero que, en la época, era un secreto de Palacio celosamente guardado), jefe de las guardias del cuerpo desde hacía muchos años».

Desde la muerte de Hassan II, Lalla Latifa, que nunca tuvo un papel institucional y que ni siquiera mostró su rostro a la prensa, optó por un destierro voluntario y desapareció de Marruecos. Actualmente, la madre del monarca se dedica a vivir una existencia tranquila e igualmente alejada de los medios, como la que llevó mientras habitaba en la corte de Hassan II. Hace ya años que se instaló en una lujosa mansión de mármol blanco ubicada en el exclusivo Neuilly-sur-Seine, en el distrito parisino de Hauts-De-Seine. Allí su hijo la visita con frecuencia. Y allí puede haber leído lo que el escandaloso libro de Issou dice sobre ella y su hijo. En Marruecos es imposible.

Fuente original: http://www.elmundo.es/loc/2014/10/25/544a9fe0e2704ee4018b4574.html

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MARRUECOS DESPRECIA A LOS HOMOSEXUALES. BOICOT AL TURISMO EN MARRUECOS!!!

7 octubre, 2014

Liberado el británico apresado por tener relaciones gais en Marruecos

Ray Cole regresa a su país tras ser detenido cuando paseaba con su pareja de 20 años

Ray Cole, el jubilado británico de 69 años detenido y condenado en Marruecos a cuatro meses de cárcel por tener relaciones homosexuales con su pareja marroquí de unos 20 años, fue liberado esta tarde y regresa ya en avión a su país. Así lo ha confirmado su hijo, Adrian, y la página web de la organización Change.org que le ayudó a montar la campaña de ayuda que cosechó en poco tiempo más de 21.400 firmas para lograr su liberación y repatriación al Reino Unido.

Cole, residente habitualmente en Deal, al sur de Londres, había sido condenado en un juicio el pasado 2 de octubre. Su hijo, varias organizaciones no gubernamentales y de derechos humanos y hasta el diputado tory de su circunscripción, habían montado estos días una fuerte campaña de boicot turístico contra Marruecos para lograr su puesta en libertad y esa presión ha dado hoy sus frutos.

La homosexualidad continúa siendo un delito en Marruecos y está tipificada en el Código Penal con penas de seis meses a tres años de prisión. El artículo en cuestión apunta contra los que cometieran “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo”. La propia página web del Ministerio de Asuntos Exteriores británica (Foreign Office) alerta de que “la homosexualidad es una infracción penal en Marruecos”. Pero los casos de detenciones y encarcelamientos de extranjeros, aunque suceden como denunció de nuevo el pasado verano Human Rights Watch, no son habituales, como admite Gillian Edwards, el responsable de la asociación de turoperadores británica.

Ray Cole había reconocido en su entorno su homosexualidad hacía poco tiempo. Este verano acudió a Marruecos a disfrutar de las vacaciones. Allí tenía, además, a su compañero, Jamal Jam Wald Nass, de unos 20 años. El pasado 18 de septiembre ambos acudieron a un centro comercial del barrio de Gueliz, en Marraquech, y fueron controlados y seguidos por la policía, según se ha sabido ahora, porque habían mantenido algún tipo de gestos o actitud “con connotación sexual”. La policía les detuvo luego, en una parada de autobús.

Tanto Ray como su pareja fueron encarcelados en la prisión de Oudaya, con muy mala fama como muchas otras en Marruecos. Estuvieron casi una semana incomunicados. Ray Cole, que sí admitió haber mantenido relaciones sexuales con su pareja, estaba tan confuso y nervioso que rechazó en un primer momento la ayuda del consulado británico. El joven marroquí negó esa relación y sostuvo que solo era amigo de otra hija diplomática de Ray (Gemma). De la situación actual de este hombre se desconoce todo.

El pasado 2 de octubre ambos fueron condenados a cuatro meses de cárcel porque el juez consideró determinantes unas fotos con actos sexuales que se habrían encontrado en los móviles personales de los dos. El hijo de Ray calificó ese juicio como una “farsa”.

Adrian Cole, tras tardar varias semanas en poder tener una conversación con su padre, había apelado este lunes a su liberación y repatriación cuanto antes a su país porque le observaba ya muy deprimido y porque en su día había sufrido dos ataques al corazón. El hijo había denunciado también que en la cárcel de Oudaya su padre dormía en el suelo de una sala preparada para 40 personas con otros 60 presos condenados por delitos de violación, pedofilia y asesinatos.

La familia, la organización Change.org y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) habían lanzado una muy seguida campaña en Twitter (con la etiqueta #freeraycole) y en Facebook para lograr sulibertad.

Charlie Elphicke, el diputado conservador (tory) de la circunscripción de Cole (en Dover-Dale), había pedido incluso el boicot turístico contra Marruecos: “He hecho todo lo posible para liberarle y exhorto a no visitar Marruecos porque si alguien va a correr el peligro de enfrentarse a acusaciones falsas y delitos medievales. Marruecos no es seguro para los turistas británicos”. Los ciudadanos británicos eran hasta ahora el cuarto cupo en importancia (tras franceses, españoles y alemanes) en los destinos turísticos marroquíes con casi medio millón de visitantes al año.

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VIOLENCIA EN MARRUECOS: LAS MARAS MARROQUÍES ATACAN CON MACHETES

14 julio, 2014

El Tcharmile, las maras de Marruecos

Parecía ser un asunto zanjado, pero la moda del Tcharmile parece que no había pasado del todo.

El pánico al fenómeno violento del Tcharmile, las bandas juveniles marroquíes que se asemejan a las maras de Centroamérica, que se propagó mediáticamente este pasado abril sobre todo en Casablanca, se ha exacerbado ahora en varias ciudades del país con el tramdina o malestar que a muchos les provoca el ayuno durante el Ramadán. Los ataques mortales con armas blancas, sobre todo machetes de carnicero, se han reproducido en los primeros días del mes sagrado musulmán en Tánger, Fez, Temara y en algunos barrios de Casablanca, la capital económica y mayor ciudad de Marruecos. Y la inseguridad creada por esas pandillas de jóvenes procedentes de guetos urbanos y marginales es un fenómeno que no se puede permitir un régimen, como el de Rabat, con vocación de querer controlarlo todo.

El primer ataque registrado del Tcharmile se produjo en marzo pasado en una peluquería de moda del barrio de Maârif, en Casablanca. Tres chicos entraron con sus espadas afiladas en el establecimiento y sembraron el caos. Las clientas huyeron despavoridas. Luego se reprodujeron en los siguientes días y semanas más asaltos, con la misma estética de sables, y algunos asesinatos. Se generó una extraña sensación de miedo y los medios de comunicación le pusieron etiqueta a las bandas con múltiples reportajes: había nacido el fenómeno del Tcharmile. Un término, ahora maldito, procedente de un dialecto marroquí que alude al adobo de especies y hierbas con que se condimenta la carne, que se utiliza también para definir a los espadachines y sus peinados afilados.

Las bandas juveniles, además, instauraron una peligrosa forma de contagio al publicitar sus embestidas en las redes sociales para airear y presumir de sus conquistas. Crearon una exitosa página en Facebook y allí volcaron fotos de los botines (joyas, relojes caros) de sus acciones y, sobre todo, imágenes de sus cabezas rapadas en parte y con peinados encrespados, las cazadoras y deportivas de marca y sus intimidadores cuchillos en todas las posiciones posibles. El héroe de referencia era Tony Montana, el macarra que encarna Al Pacino en Scarface.

Alarmadas, las autoridades policiales del país pusieron en marcha un plan para atajar el problema de cuajo. El rey Mohamed VI, además, había visitado esos días casualmente Casablanca y ordenó una rápida actuación policial. La respuesta fue expeditiva. El director de la policía de Casablanca, Abdelá Said, admitió que existía un grave problema de orden público y se afanó en la tarea. Tanto que, al capturar a los delincuentes, algunos policías les obligaban a rasurarse la cabeza. Se produjeron en solo un fin de semana 691 detenciones por posesión de armas blancas. Interpol exigió a Facebook el cierre de la página que mostraba a las bandas juveniles.

renacido ahora con las primeras jornadas del Ramadán en varios episodios muy sangrientos. En el estreno del mes del ayuno, un joven le amputó la mano a un vendedor de legumbres del mercado de Derb Ghallef, en la capital económica del país. Poco después, en Tánger, la policía contabilizó 30 heridos en diferentes choques. Dos jóvenes se batieron justo antes de la llamada al rezo de la tarde. Uno murió y otro quedó en estado crítico, ingresado en el hospital Mohamed V. En la misma ciudad del Estrecho, un padre y sus tres hijos lucharon contra dos vecinos del mismo barrio y resultaron heridos con cortes graves.

En ese comienzo del Ramadán, en Temara, cerca de Rabat, un individuo agarró a otro y le rebanó la garganta con un arma blanca. Justo también una hora antes de la ruptura del ayuno. En el tercer día del mes sagrado un taxista fue apuñalado en Casablanca por un cliente; en Fez, mientras, una decena de chicos acorralaron y pegaron salvajemente al cobrador de un autobús por no querer pagar el billete. Finalmente, un carnicero fue acuchillado para robarle los 50.000 dirhams (4.460 euros) de la caja del día.

Esta semana, una joven fue raptada y violada por tres jóvenes que la secuestraron en su coche precisamente cuando había acabado en la mezquita la oración. Fue en el Maârif, en pleno centro de Casablanca, una gran urbe que se ha extendido brutalmente tras la implantación de muchas empresas y que cuenta con más de siete millones de personas en sus distintas barriadas. El Maârif parece un lugar tranquilo, occidentalizado, poco transitado de día a causa del Ramadán. Sus calles acogen sedes de firmas y tiendas internacionales. “Los chicos que llevan mala vida, que no quieren trabajar, vienen por aquí, con sus motos y coches, roban y se marchan rápido a sus barrios”, resume en un cruce de calles Hussein.

Algunas zonas de Casablanca parecen proceder de mundos distintos. La riqueza y el trabajo no están bien repartidos, y casi todas las calles parecen tener serios problemas con las recogidas de basuras. No es el caso del Maârif. El perímetro bajo sospecha del que proceden los chicos de las bandas estaría en algunos callejones cercanos a la Medina, el del inglés y el de los italianos. Allí huele a mercado marroquí bajo el agobiante calor. No hay tcharmiles a la vista. Pero sí hay discusiones a grandes voces.

Algunos expertos marroquíes relacionan la reciente explosión de violencia con otro fenómeno: la cólera del ayuno, el incontrolable mal humor y la agresividad que genera en ciertas personas no poder comer ni fumar durante largas horas. El Tcharmile se mezcla con la irritabilidad del tramdina, en un periodo en el que suelen aumentar las discusiones y los conflictos.

El psiquiatra Yussef Mohi lo ha teorizado así: “Durante el Ramadán se produce un cambio en el ritmo de la vida. El ser humano está hecho para trabajar durante el día y dormir durante la noche. Ahora, además de que en verano los días son largos, se duerme muy poco, apenas tres horas”. El país se para durante el Ramadán. Se registra poca actividad y no se celebran, de hecho, ni citas ni reuniones entre el amanecer y la puesta de sol. En teoría, porque es el mes sagrado del rezo, la oración, la solidaridad y los buenos deseos de tolerancia. Pero a otros el ayuno les altera su mecanismo neurotransmisor, el estado de ánimo y les libera aún más agresividad.

Fuente original: EL PAÍS

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LA CRUELDAD DE MARRUECOS NO CONOCE LIMITES: TAMBIEN LOS NIÑOS PAGAN

6 octubre, 2008

El corazón de Ahmed

ROCÍO RUIZ ROMERO – Casares. Málaga – 05/10/2008

Es la segunda ocasión que me dirijo a ustedes con el mismo propósito, rescatar del ostracismo la causa del pueblo saharaui.

Ahora lo hago narrándoles una historia, para algunos, seguro que insólita por ocurrir en un lugar del mundo en el que muchos desconocen la existencia de un conflicto.

Esta es la historia de Ahmed, un niño de 13 años cuyo sufrimiento personal no hace más que reflejar el propio sufrimiento de su pueblo entero. Cuando apenas contaba con nueve años, su padre se vio obligado a llevarle desde El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, hasta los campamentos de Tindouf .

La causa fue que la policía marroquí le había extirpado su dedo corazón a ladrillazos por hacer el signo de la victoria y gritar Sáhara Libre. Tras conocer ésta y muchas otras historias de sometimiento realizadas por la policía marroquí en tierras saharauis, me pregunto una y otra vez por la justicia y la legalidad internacional, palabras tan pronunciadas por nuestro presidente y otros representantes internacionales.

Tenemos el deber de abrir los ojos a nuestros Gobiernos para que no sean los intereses los que primen y el pueblo saharaui alcance finalmente su libertad plena. Mientras esto no ocurra, seguirá habiendo muchos Ahmed en El Aaiún, Dakhla o Smara.

Sólo nos queda la esperanza de que, a pesar de que Marruecos hace lo posible por cercenar la libertad en el Sáhara Occidental, a Ahmed no pudieron extirparle su voluntad y sus deseos, y con su otra mano, seguirá haciendo el signo de la victoria hasta el final.

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NO HAY LIBERTAD RELIGIOSA EN MARRUECOS: HAY ALGUN TIPO DE LIBERTAD QUE NO SEA LA DE TORTURAR???

3 octubre, 2008

Marruecos castiga el proselitismo con la cárcel

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ACN Press   
lunes, 29 de septiembre de 2008
Rabat / No hay avances en la libertad religiosa en Marruecos. Es la conclusión de un estudio sobre este campo que ha realizado la Asociación americana Democracia y Derechos Humanos tomando como período de referencia 2007 y lo que llevamos de 2008. “El Estado sigue poniendo determinados límites -aseguran- a los cultos no íslámicos y al proselitismo”.


“Hemos constatado que persisten los abusos y discriminaciones para los creyentes que hacen pública su adhesión a otras religiones que no sean el Islam, en especial para los conversos desde esta religión al cristianismo”. Según los datos que aporta el informe de esta Asociación, en Marruecos se pueden contabilizar hasta cinco mil católicos y protestantes, dato que se eleva hasta los 25.000 si se cuenta a toda la comunidad cristiana.

En cuanto a los judíos, señala el informe, son entre cuatro mil y seis mil y la mayoría reside en Casablanca. Otras cuatrocientas personas, recoge, practican en el país la fe bahaí (religión monoteísta, cuya idea central es que la humanidad es una sola raza y que ha llegado el día de su unificación en una sociedad global, explican en su página web).

En Marruecos, el Islam es la religión oficial y el Rey Mohamed VI es el principal representante en la tierra de la comunidad islámica alauita. El Gobierno ha prohibido la distribución de materiales religiosos que no hagan referencia al Islam, considerando este tipo de actos como proselitismo, penado con cárcel (entre tres y seis meses de privación de libertad).

Entre los casos concretos estudiados por Democracia y Derechos Humanos, destaca el de dos jóvenes turistas franceses que fueron detenidos en marzo de este año en posesión de Biblias y compact disc con contenidos religiosos. Fueron acusados de proselitismo, aunque finalmente fueron puestos en libertad y pudieron abandonar el país. No en vano, se permite la venta de biblias en el reino en francés, español o inglés, pero no en árabe.

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UN RECUERDO A AMINETU HAIDAR

3 septiembre, 2008

Aminetu Haidar, víctima de torturas en las cárceles de Marruecos

Durante la lectura del libro Sufrían por la luz me acompañó una constante sensación de asfixia, ansiedad y reclusión. En esta obra, que destaca por el halo poético que impregna su prosa, el escritor tangerino Tahar Ben Jelloun recrea los 18 años que un grupo de jóvenes soldados pasaron presos en unas ínfimas y lóbregas celdas ocultas bajo la superficie del desierto, en la prisión secreta de Tazmamart, por haber participado en un intento de golpe de estado – sin siquiera saber que lo hacían – contra el monarca alauí Hassan II.

Al descubrir la historia de Aminetu Haidar a través de la prensa pensé inmediatamente en el libro de Tahar Ben Jelloun, ya que esta mujer saharaui permaneció durante tres años y siete meses, entre 1987 y 1991, con los ojos vendados, sin ver la luz del sol, retenida en una cárcel de alta seguridad marroquí. Había sido llevada a prisión por el mero hecho de manifestarse en favor de la independencia del Sáhara Occidental.

Durante mucho tiempo deseé conocer a Aminetu Haidar. Había leído acerca de su vida, había visto su rostro en carteles y folletos de asociaciones por los derechos humanos en Marruecos. Sabía que tras padecer años de amenazas por parte de la policía marroquí, en 2005 había vuelto a prisión en El Aaiún para sufrir nuevamente torturas y vejaciones.

Cuando finalmente tuve la posibilidad de entrevistarla, me deslumbró profundamente la parsimonia con que hablaba, la elegancia y dignidad de sus movimientos y la certeza que manifestaba a través de ellos de saberse luchadora por una causa terriblemente dura pero justa, necesaria. Una de esas personas que no dudan en sacrificarlo todo en pos de sus ideales, que no tienen miedo alguno de plantarle cara al poder.

La conocí cuando llegó a España el año pasado para recibir el premio Juan María Bandrés de la Comisión Española de Ayuda a los Refugiados (CEAR), por su “compromiso ejemplar en favor de la lucha del pueblo saharaui por el legítimo derecho a decidir libremente sobre su porvenir”.

La multitud que se congregó en la sala de reuniones de Comisiones Obreras la recibió de pie, con un largo y emocionado aplauso. Sin muestra alguna de resentimiento o acritud, agradeció el apoyo de los españoles y dijo que su sufrimiento era “apenas una pequeña parte del dolor que el pueblo saharaui viene padeciendo desde hace tres décadas”.

“De los años que pasé en la cárcel y de las huelgas de hambre que hice me han quedado graves secuelas físicas. No veo bien, tengo problemas de estómago y de corazón, hemorroides y reumatismo”, me explicó en las oficinas de CEAR. “Pero lo peor son las pesadillas. Desde que salí de la cárcel nunca volví a tener una noche completa de sueño”.

Aunque no elude hablar de los interrogatorios a base de descargas eléctricas, los constantes acosos sexuales y los innumerables abusos que sufrió en prisión, prefiere hacerlo en primera persona del plural para incluir en su relato a los cientos de saharaui que pasaron, o que están pasando, por experiencias similares.

Según señala, en los territorios ocupados por Marruecos más de 500 personas han desaparecido sin dejar rastro, el 25% de las cuales eran mujeres. “El gobierno marroquí arrasa con todo: madres embarazadas, niños, ancianos. Nada lo detiene”, me dijo.”Muchos saharauis han sido arrojados vivos desde helicópteros, tuvieron lugar enterramientos colectivos, abortos forzados, separaciones de madres e hijos, envenenamiento de pozos, destrucción de bienes materiales y casas, robos y exilios forzados”.

Cuando fue detenida por primera vez, en 1987, acababa de cumplir 20 años. Hoy tiene 40. Está casada con un saharaui al que conoció en prisión y es madre de dos niños: Mohamed y Hayat. Su pugna, me explicó, es por ellos y por todos los jóvenes del Sáhara, para que puedan vivir libres y en paz, lejos de la política de exclusión y represión que el ejecutivo de Rabat impone en los territorios ocupados respaldado por la posición “ambigua y contradictoria” del gobierno español.

De Madrid viajó al Parlamento Europeo, donde nuevamente dio testimonio del horror que había sufrido. Su historia es similar a la del activista Ali Salem Tamek, que también padeció torturas, y la de tantos otros que se sacrifican por conseguir un destino justo y digno para su pueblo: la creación de la República Árabe Saharaui, y el regreso de los 180 mil saharauis que se encuetran exilados en la Hamada argelina. Justamente el lugar hacia donde me dirijo en estos momentos.

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NO A marruecos. BOICOT A marruecos

29 agosto, 2008
La ONU recorta su ayuda alimentaria a «modo de presión»
“No rotundo” a los planes de Marruecos

La vida en los campamentos de refugiados de Tindouf es ya de por sí difícil. Cuando el visitante sube a uno de los tantos todoterrenos que lo esperan para conducirlo al corazón de los campamentos, entra en contacto con la arena del desierto, no de la playa, las jaimas de lona y esas pequeñas casas con techo de uralita, y el siroco, ese viento que golpea en la cara y que, en estos meses de verano, se ha convertido en un gran enemigo de los saharauis. Bajo la sombra, prácticamente inexistente, habrá unos 52 grados centígrados. Al sol, es imposible calcular hasta dónde asciende el barómetro, subraya Fatma Mohamed Salem, delegada del Frente Polisario en Euskal Herria con quien GARA ha conversado sobre la situación en los campamentos y el proceso de negociación con Marruecos bajo auspicio de la ONU.

El fuerte calor y la falta de medios están provocando la muerte diaria de entre dos y tres personas, la mayoría bebés y ancianos. Ya se han registrado además tres casos de muerte súbita en personas de entre 38 y 40 años mientras dormían la siesta.

«La situación es bastante difícil, por no decir mala. Por mucho que uno lo explique desde aquí -Euskal Herria-, es imposible imaginar que allí ahora no se puede vivir de día. Añadido al calor, todas las noches ha habido siroco, viento con arena, por lo que no puedes dormir fuera y si entras dentro de las jaimas o las edificaciones de adobe con techo de metal, te asfixias. La poca brisa que hay es como si fuera un soplete. Parece que se corta el oxígeno. Te asas. Es la temporada en la que más sufre el pueblo saharaui el exilio y en la que, en paralelo, uno menos entiende la pasividad de la comunidad internacional. Y, lo peor, es que no ignoran esta situación», critica.

Si en occidente, los médicos y campañas mediáticas hacen especial hincapié en la necesidad de beber mucho líquido, especialmente agua, para combatir una ola de calor, esta bebida es casi un lujo para los refugiados saharauis. «El agua llega en cisternas transportadoras y no alcanza. Si se avería, por ejemplo, una pieza que necesita recambio, ya se fastidia toda la cadena», destaca.

Proceso de diálogo y el papel de la ONU

Por si esto fuera poco, organismos de la ONU como el ACNUR y el PAN han recortado su ayuda, lo que se traduce en bastante menos cantidad de arroz, harina, azúcar y aceite, entre otros productos básicos.

A la pregunta de a qué se debe este recorte, Fatma responde que este tipo de restricciones siempre se dan cuando hay un proceso de diálogo o posibilidades de iniciarlo. «Ellos responden con recortes y restricciones para presionarnos», denuncia.

«Pero, si hemos sobrevivido durante 30 años en esas pésimas condiciones y, desgraciadamente, hemos adquirido muchísima experiencia en materia de supervivencia, podremos sobrevivir sin nada. Te puedo asegurar que vivir dependiendo de otros económicamente es muy muy desagradable. Pese a todo ello, no nos vamos a doblegar bajo ningún concepto», incide.

«Sabemos por lo que luchamos y estamos convencidos de que tenemos la razón. A diferencia de Marruecos, que está perdiendo dinero y personas por algo que no es suyo, nosotros luchamos por nuestro país y una solución pacífica. No pedimos nada extraño, sino el derecho a decidir», enfatiza.

Llegados a este punto, recuerda la deuda histórica que el Estado español tiene con el pueblo saharaui. Al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, gran amigo de Marruecos, y a su Gobierno, les exige que «jueguen el papel que les toca por esa descolonización no concluida». Advierte que «las palabras no bastan. Nos caracterizamos por tener mucha paciencia pero todo tiene límites en la vida. Nosotros no queremos ser españoles, ni marroquíes ni argelinos. Somos saharauis y queremos volver a nuestra tierra».

Esta reclamación choca con el planteamiento del enviado de la ONU Peter van Walsum, que abiertamente ha rechazado un Sahara independiente en favor del plan autonomista de Marruecos. Abiertamente ha dicho que «la independencia de Sahara no es un objetivo alcanzable», lo que le ha valido la recusación del Frente Polisario. Para Van Walsum, «el empeño del Frente Polisario en la plena independencia ahonda el bloqueo y perpetúa el statu quo».

«Mira -reacciona Fatma-, como te decía al principio, nunca hay que perder la esperanza y prueba de ello es nuestra resistencia y aguante ante la pasividad, injusticia, la falta de interés y voluntad política. Hemos puesto toda la carne en el asador para conseguir una solución pacífica, justa y definitiva. ¿Sorpresas? Ya estamos curados de espanto. La última, el papel erróneo que ha jugado este señor. Nosotros no vamos a incumplir lo acordado en la ONU, pero tampoco bajaremos la guardia ni nos rebajaremos tanto como para aceptar a Marruecos una autonomía, que nos da risa. Para nosotros es una burla que pretendan que la aceptemos».

La quinta ronda de negociaciones deberá comenzar en otoño. Las cuatro anteriores han sido un fracaso. El Frente Polisario se niega sentarse de nuevo si Van Walsum sigue como mediador. Éste ya ha dejado claro que no piensa desaparecer de escena «como el enviado que ha violado su mandato inclinándose por una de las partes».

A su entender, su cometido «no consiste en establecer cuál de las partes tiene mejores argumentos, sino en explorar con ellas cuál es la mejor manera de superar el impasse», que él achaca a los saharauis.

La dictadura alauí

Fatma no duda ni un ápice en definir al régimen alauí como una dictadura. «Es suficiente con ver cómo tienen a su país; pobreza, crisis económica por mantener el `muro de la vergüenza’, droga, pateras, problemas políticos internos… Pretender venderle a Occidente que es un país democrático y que, tras cinco años de autonomía, seremos independientes, es imposible de creer. Decimos un no rotundo a vivir, después de 30 años, bajo bandera marroquí», reitera enérgica.

«No vamos a tirar la toalla porque si en 1975, sin tener un Ejército propio ni militares, pudimos resistir 20 años de guerra con Marruecos, que nos supera en cantidad, formación y equipamiento militar, y pudimos recuperar parte de nuestro de territorio e, incluso, entrar en El Aaiún, ¿cómo no vamos a poder ahora vivir luchando? Más que nunca. Y a esa segunda generación que ha nacido en un país que no es el suyo, ¿cómo le puedes convencer de vivir bajo bandera marroquí, o de que esto se acaba? Si no queda más remedio, por supuesto que volveremos a las armas», destaca ante la posibilidad de retomar la lucha armada.

Torturas en los territorios ocupados

Si la vida en los campamentos es difícil, vivir en los territorios ocupados es «como estar en la boca del lobo, sufriendo lo que nadie puede imaginar; vejaciones, muertes, control las 24 horas, desapariciones, torturas, incluso con corriente eléctrica a mujeres embarazadas. Hacen tantas y tantas cosas que uno no las puede asimilar hasta que no lo escucha de primera mano», subraya.

Hamad Hamad es uno de esos tantos saharauis torturados. Detención, puesta en libertad, otra detención arbitraria, más torturas. La secuencia no varía.

En uno de esos arrestos, explica Fatma, «le pusieron una especie de esposas con tornillos. En caso de que no contestes a lo que te preguntan, te los van apretando más y más. Esos tornillos le han dejado importantes secuelas en la columna». Hmad ha viajado recientemente a Euskal Herria para someterse a una operación de columna vertebral e intentar paliar las consecuencias de la tortura.

Sultana Jeillar, de 28 años, también está en tierras vascas por los mismos motivos. En julio de 2007 fue arrestada en El Aaiún. Su delito fue participar en una sentada. En la cárcel, le golpearon en la cara hasta que le reventaron un ojo. A principios de año, salió en libertad gracias a las fuertes presiones de organismos internacionales. Ahora, muy lejos de allí, está en tratamiento médico y da testimonio de lo que ocurre en el interior de los territorios ocupados, vetados para el exterior porque «Marruecos no quiere testigos» y menos, si éstos son incómodos.

«Si todo esto no fuera verdad o fuera una política de difamación del Frente Polisario como dicen, ¿por qué Marruecos no permite la entrada de grupos de derechos humanos o comisiones parlamentarias que viajan a Sahara ocupado?», se pregunta.

«El muro de la vergüenza»

Otra de las caras visibles de la ocupación es «el muro de la vergüenza» con sus más de 2.000 kilómetros de largo, y sus minas antipersona y restos de bombas. «Su objetivo no es separar a nuestras familias sino proteger las zonas ocupadas con salida al mar. Hay que tener en cuenta que el banco de pesca más rico del mundo es el sahariano, y que también contamos con yacimientos de fosfato, de petróleo todavía sin explotar y otras muchas riquezas. Marruecos controla esas zonas gracias a este muro», resalta.

Desde la delegación del Frente Polisario en Euskal Herria, Fatma pide mantener viva la mecha de la solidaridad y esa mano amiga «sin intereses». Al mismo tiempo, se vuelve a preguntar cómo es posible que en pleno siglo XXI siga habiendo situaciones «tan injustas y tanta pasividad ante ellas».